viernes, 24 de septiembre de 2021

Análisis de coyuntura: América Latina hoy


 ANÁLISIS DE COYUNTURA: AMÉRICA LATINA HOY

COVID Y NUEVO CICLO DE LUCHAS

                La expansión del Covid 19 y sus nuevas cepas viene generando estragos en nuestro continente. Miles de muertos por día, especialmente de las clases populares. Ya sea en aquellos países como Brasil donde se desarrolla un genocidio por la inacción del Estado y el gobierno de Bolsonaro, o aquellos más liberales, no se aprecian medidas efectivas en el cuidado de la salud, pero mucho menos en materia de las necesidades sociales. El hambre, el desempleo, la precariedad, se han incrementado con esta crisis económico -sanitaria que se despliega. Todo parece indicar que la situación irá empeorando y que seremos otra vez los de abajo los que pagaremos los platos rotos de la fiesta de los de arriba.

                Sin embargo, más allá del miedo al contagio y las medidas de restricción que se han impuesto país a país, los pueblos han estado en la calle. Desde el inicio de la pandemia se dieron movilizaciones en Colombia contra el hambre y por la ayuda mutua entre los de abajo con el fenómeno de los «trapos rojos». También se desarrollaron nuevas movilizaciones en Ecuador y Chile, en este último país a pesar del proceso constituyente que ha desviado la lucha de las calles a las urnas y con perspectivas parlamentarias. Por supuesto la respuesta de Piñera nuevamente fue la brutal represión y detención de numerosos manifestantes, haciendo gala de ser uno de los países con mayor cantidad de presos políticos del continente.

                La inestabilidad política se ha convertido en una característica de esta etapa en América Latina junto con una presencia masiva de pueblos en la calle, con estallidos y manifestaciones potentes, que lejos están de ser puntuales. Hay una etapa abierta en el continente.

                En El Salvador el pueblo ganó las calles e incendió el Ministerio de Hacienda ante los fuertes recortes presupuestales y política de ajuste del gobierno de Nayib Bukele. En Costa Rica y Guatemala los pueblos se movilizan en fecha más reciente por sentidos reclamos sociales y derechos.

                También en Perú y Bolivia hubo pueblo en las calles y rutas enfrentando golpes de Estado. La movilización popular en Bolivia generó la salida de Jeannine Añez; por más que se haya realizado a través de elecciones, fue el pueblo en la calle el que desbordó y abrió la posibilidad de la salida de los fascistas del gobierno. Y está claro que por más juicios que haya no está resuelto el problema del poder en Bolivia: las clases dominantes blancas, fascistas y reaccionarias siguen ahí agazapadas esperando dar el zarpazo y se evidencia una creciente polarización política a nivel social.

                En Perú la movilización fue de tono combativo contra un nuevo golpe de tipo parlamentario o «blando». Pasaron tres presidentes en este período que no finalizaron mandato. Esta situación desemboca en lo que hoy vivimos como una fuerte movilización popular contra las intenciones de vuelta del fujimorismo, que tuvo como resultados el ascenso de Pedro Castillo al gobierno, pero que de fondo puede trascender y rebasa cualquier iniciativa electoralista.

                En Brasil, la movilización popular ha menguado en todo este período, pero algo se ha hecho, el pueblo no está dormido. Lo cierto es que existe una fuerte inestabilidad política, donde los militares ganan terreno día a día y no se sabe con exactitud qué ocurrirá. Incluso hay rumores de «Estado de Sitio» o de golpe de Estado directamente.


Argentina y Uruguay

                En Argentina el contexto, por un lado, muestra la falta de criterio y el titubeo del Gobierno de Alberto Fernández. Esto se evidencia en las decenas de miles de infectados por día, récord de muertes, una centralización de la agenda sanitaria, y la imposición de toques de queda y restricciones, trasladando la responsabilidad de la crisis sanitaria a la juventud y las reuniones sociales. Todo esto al mismo tiempo que el transporte público, fábricas y demás lugares de trabajo se encuentran abarrotados de personas, exponiendo una priorización de los intereses empresariales por sobre la salud de los/as trabajadores/as. Por el otro lado, vemos una oposición electoralista reaccionaria y anti- derechos, que curiosamente habla de “libertades”, bregando en los hechos por la protección de los intereses empresariales. Las exiguas expresiones de lucha social, sin embargo, vienen resultando insuficientes para volver a poner al pueblo como protagonista de una resistencia, tarea que nos tendrá ocupados en el corto-mediano plazo.

                La inestabilidad política se ha convertido en una característica de esta etapa en América Latina junto con una presencia masiva de pueblos en la calle, con estallidos y manifestaciones potentes, que lejos están de ser puntuales. Hay una etapa abierta en el continente.

                En el caso de Uruguay la conducción mayoritaria del movimiento popular jugó a la contención de la movilización durante la pandemia. No se celebró el 1 de Mayo, excepto por la histórica Columna Cerro – Teja, y no se convocó mayormente a medidas de lucha. La estrategia estuvo centrada en la recolección de firmas para plebiscitar la Ley de Urgente Consideración. Se alcanzó el mínimo necesario de firmas, sobrepasando su número, y ello generó un levante del estado de ánimo popular. Producto de ello, y del inicio de las discusiones salariales y la ofensiva patronal, se desarrollaron importantes conflictos en la pesca (huelga que finalizó victoriosa), conflictos en diversos centros de trabajo (caso del sector frigorífico) y diversas movilizaciones de trabajadores estatales y privados.

                Si bien la vacunación contra el Covid ha alcanzado a un importante porcentaje de la población ya ha descendido la mortalidad, el ajuste económico y represivo que se viene aplicando está siendo duro. Los precios de los combustibles se reajustan mensualmente y el objetivo es privatizar el sector y la refinería estatal.

Haití y Paraguay 

                La lucha del pueblo haitiano contra las diversas dictaduras y la intervención imperialista es de larga data. Lucha fuerte, que moviliza a millones de personas en las calles, ha tenido otro importante crecimiento este año, luego de que Juvenal Möise, quien había disuelto el parlamento, extendido ilegalmente su mandato presidencial y postergado indefinidamente las elecciones y de hecho convirtiéndose en dictador.  El dictador fue asesinado por una oscura operación, por un grupo de mercenarios mayoritariamente colombianos, antiguos militares en activo, vinculados a las fuerzas paramilitares y al uribismo, contratados por una empresa venezolana en Miami y financiada por empresarios haitianos, con clara articulación desde el norte imperial. El pueblo haitiano continúa resistiendo, pero es notoria la necesidad de una profundización de la lucha para abrir un proceso que permita avanzar en el camino de la construcción de Poder Popular.

                Por su parte, el pueblo paraguayo logró tomar las calles y protagonizar un rechazo al desmanejo de Mario Abdo, expresado en el agravamiento de la crisis social, en la saturación de las camas de terapia intensiva y en números estremecedores de muertes por Covid. Esto se suma a la situación estructural en Paraguay, con una administración corrupta que gobierna de la mano del narco-poder de Horacio Cartes. Todo esto ha desatado la indignación y furia popular, observado en los incendios de varios locales del Partido Colorado (ANR) y el Palacio de Justicia. Inclusive el movimiento campesino ha llegado a Asunción ocupando plazas y espacios públicos, y los grupos indígenas salieron a las rutas a expresar la bronca. Todos al grito de «Fuera Marito».

 Como respuesta, el Gobierno arremetió con represión y encarcelamiento de militantes del campo popular, que lograron ser liberados fruto de la presión popular.

Chile y Colombia: revueltas y presencia popular

En la región chilena los efectos de la revuelta social y de la pandemia siguen profundizando una crisis social, económica y política marcada por la profundización del Estado de excepción permanente. Durante varias semanas la agenda electoral (elecciones de constituyentes, alcaldes y primarias presidenciales) se ha tomado la coyuntura. La baja participación marcada por el descrédito generalizado hacia los partidos políticos que han administrado el poder estatal en las últimas décadas, el retroceso de la derecha y la social democracia y una supuesta “izquierdización” en la sociedad (alta votación del Partido Comunista, el Frente Amplio y la naciente Lista del pueblo), marcan este proceso.

Este proceso de “izquierdización” no existe tal y como se plantea a nivel institucional, más bien el electorado representa con esta votación una voluntad de cambios, al ratificar que estos no llegarán por la vía de la derecha y la centro-izquierda. El voto -por lo tanto- se dirige a las fuerzas de izquierda como manifestación de aquellas transformaciones posibles.

Si bien comprendemos que lo electoral es un elemento necesario de analizar, nuestras preocupaciones y caminos también van por otra senda. Hemos visto cómo todo este Proceso Restituyente y la Pandemia han obstaculizado el desarrollo de la protesta social, y como castigo ha hecho que nuestra clase esté acorralada entre la pobreza, las deudas y respiradores artificiales, generando un silencio incómodo.

Para nosotros y nosotras, la Revuelta Social iniciada en octubre del 2019 no es algo lineal, sino más bien un proceso contradictorio, de avance y retroceso, de ofensiva y repliegue. Por ello, en estos momentos en que la protesta social es débil y que se fortalece la acción institucional, se hace fundamental recuperar la presencia en las calles, pero no en un sentido estético o simbólico, sino a partir del fortalecimiento de las organizaciones populares y territoriales, las cuales deben aumentar los niveles de diálogo y coordinación, para así ir construyendo acuerdos programáticos y tácticos, agitados a partir de la movilización y la acción directa. El movimiento popular de la región chilena requiere un plan de lucha de los sectores revolucionarios, anticapitalistas y antiautoritarios, en donde la liberación de los presos y presas políticos, el freno de proyectos extractivistas y la derogación de las leyes represivas, junto con la gestión comunitaria de los derechos sociales, sean algunos de los ejes reivindicativos que unan en el discurso, pero también en la acción.

Es preocupante la insostenible situación de los presos y presas políticos: castigos y traslados, sumado al propio encierro, tienen a diversos/as compañeros/as en una situación crítica. Muchos llevan más de un año encarcelados, sin juicio y sin pruebas, siendo claro las reales intenciones del Estado, en cuanto a castigar la lucha y la organización. Por esto hacemos un llamado a la solidaridad internacional para conseguir su libertad.

En el caso de Colombia analizaremos aspectos como la salud pública, la situación económica, el momento político, los derechos humanos y el conflicto armado, así como el paro nacional del 28 de abril y el desarrollo de otras luchas sociales.

En materia de salud pública, el país es uno de los que peor han manejado la pandemia del coronavirus y la crisis socio sanitaria a nivel mundial. Superando las 125.890 muertes confirmadas y los 4´940.000 casos por Covid-19 para el 20 de septiembre, Colombia es el décimo estado con más muertes y casos registrados en el mundo, así como el cuarto con más fatalidades de América Latina.


La política de salud gubernamental, tras un inicio lento y salpicado de denuncias de corrupción, aumento el ritmo de la vacunación bajo un modelo de alianza público-privada, llegando con el 32% de la población y el número de 16.1 millones de personas completamente vacunadas, aunque persisten importantes carencias en el rastreo y la prevención de casos, desigualdades económicas y regionales y un gran problema de suministro de segunda dosis de vacunas.

En el terreno de la situación económica, el país experimentó una recuperación desigual de su actividad productiva con un crecimiento del 9.4% en los primeros siete meses del año, tras la honda crisis de 2020, con una reactivación más rápida en el comercio y los servicios, que superaron los porcentajes de actividad anteriores a la pandemia, y más lenta en otros sectores como el empleo, pues la desocupación ronda el 14.3% en julio y 3.4 millones de personas sin trabajo, que se agrava notablemente en el caso de las mujeres que llegan al 18.8% y la población joven que llega al 23.3%. Desde el mes de mayo se presentó en pleno pico de la tercera ola de la pandemia, una reapertura rápida y descontrolada de muchas actividades económicas, lo que genero imágenes de transportes, oficinas y sitios de ocios atestados. 

Una parte clave de la política gubernamental pasaba por la política de ajuste condensada en la Reforma Tributaria, con la que se esperaba recaudar hasta 35 billones de pesos y superar al agravamiento del déficit fiscal y el aumento de la deuda externa. Sin embargo, el gobierno se vio en la necesidad de retirar su proyecto como resultado del histórico paro nacional, que además llevó a la renuncia del ministro de Hacienda Alberto Carrasquilla. Sin embargo, tres meses después la administración uribista adelanto una pequeña reforma tributaria, que aumenta parcialmente el gravamen sobre las empresas, con la que espera recaudar 15 billones de pesos.

En materia política en el tercer año del gobierno de Iván Duque del Centro Democrático, la administración ultraconservadora mantiene niveles históricamente bajos de apoyo y popularidad, con un 75% de desaprobación. Sin embargo, la coalición de gobierno liderada por el Centro Democrático e integrada por fuerzas neoconservadoras como el Partido Conservador y el Partido de la U, los cristianos fundamentalistas de MIRA y Colombia Justa-Libres y los camaleones de la Alianza Social Independiente, mantiene gracias a sus alianzas con otras fuerzas su mayoría en el legislativo y el poder regional, así como el apoyo de una parte importante de la gran prensa y su fuerte alianza con la patronal reunida en el Consejo Gremial Nacional, alineada con Duque en su agenda neoliberal y de represión a la protesta.

Tras el paro nacional, el gobierno mostró grietas internas con los sectores más duros del uribismo, por lo que impuso un giro que profundizó su dirección derechista, con una agenda de seguridad con políticas como la intervención militar en Bogotá y Barranquilla para afrontar la supuesta crisis de inseguridad urbana y una opción de impunidad de los crímenes oficiales. 

En lo relativo a la situación de derechos humanos, el asesinato de lideres y lideresas sociales, especialmente rurales, ambientales y étnicos, continuo y ya se registran 116 homicidios en lo que va del año, contra estos activistas en 2021 según Indepaz. Por otro lado, proyectos claves del Acuerdo de Paz suscritos entre el Estado y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en 2016, siguen bloqueados, especialmente en materia de restitución de tierras para las víctimas que en 5 años ha ejecutado un 3% de lo pactado.

Además, en el terreno del conflicto armado, aumentan la intensidad de los fenómenos de desplazamientos forzados de población campesina y negra en regiones como Antioquia y el Pacifico, por el incremento de la confrontación armada entre grupos paramilitares y la insurgencia del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias armadas de la FARC con hasta 45.000 desplazados en el primer semestre del año según la Defensoría del Pueblo. También se presentó una crisis humanitaria en la frontera colombo-venezolano, por los choques en las regiones de Arauca y Apure entre el sector de las disidencias de la FARC lideradas por Gentil Duarte y la Guardia Venezolana, con mucha afectación para las comunidades de la región.  

Por otra parte, en un hecho histórico para las luchas sociales del país, se desarrolló el paro nacional del 28 de abril, que inició unas jornadas de protesta nacional con masivas movilizaciones y bloqueos hasta en 800 poblaciones, que se extendieron al menos durante mayo, junio y julio, con eje en Cali y el sur occidente del país. Las protestas que se saldaron con al menos 80 víctimas mortales por la represión estatal y para estatal hasta el mes de julio según Indepaz, constituyen un importante hito histórico, suponiendo una parcial superación de las grandes jornadas de protesta de noviembre-diciembre de 2019, con una magnitud similar a las del cívico nacional del 14 de septiembre de 1977.

En materia de otras luchas sociales, se desarrolla la movilización de las docentes estatales contra el retorno a clase presenciales sin condiciones de bioseguridad, que llevan a la toma de las instalaciones de la Secretaría de Educación del Distrito (SED) de Bogotá, ante la inacción frente al aumento de casos de contagios. También se presentaron en junio bloqueos de vías por parte de las obreras del carbón del Cerrejón despedidas tras la larga y victoriosa huelga del año pasado, así como una huelga de hambre de trabajadoras despedidos de Nutresa en Cúcuta contra la tercerización y de los empleados públicos de la alcaldía de Sabanalarga por sus pliegos de exigencias. Además, se registran movilizaciones de las trabajadoras del reciclaje urbano por pagos de recursos adeudados por el Estado en Bogotá, de los indígenas wayuu de la Guajira reclamando por compensaciones ambientales por la actividad minera y de estudiantes de universidades públicas por democracia universitaria en instituciones como la Universidad Pedagógica Nacional.   

Brasil

                En Brasil, las recientes protestas en oposición al gobierno genocida de Jair Bolsonaro abre un nuevo escenario no visto desde el inicio de la pandemia. Pasamos de un momento de ausencia de movilizaciones callejeras a otro de alguna resistencia popular en las calles a las políticas de muerte del bolsonarismo. Porque como han dicho muchos luchadores sociales, cuando el gobierno es más letal que el virus, es hora de salir a la calle. Hasta el momento, hubo tres movilizaciones nacionales, con cierta unidad de la izquierda, llegando a más de doscientas ciudades del país.

                El país supera las 500 mil muertes por Covid- 19 en un contexto de agravamiento de las condiciones laborales, el costo de vida es cada vez más caro y la tasa de inmunización de la población al virus que sigue siendo muy baja. La ayuda de emergencia disminuyó y lo que ya era un valor insignificante que no alcanzaba el mínimo para sobrevivir, ahora es aún peor todavía. El número de desocupados llega a 14,7 millones de personas, mientras que el valor de la canasta de alimentos y el gas de cocina crece en varias capitales.

                En el arriba, por un lado, sectores de la oposición a Bolsonaro están tratando de utilizar el CPI de Covid para desestabilizar al gobierno y debilitarlo incluso hacia las elecciones presidenciales de 2022. Ésta es también la política de las izquierdas reformistas y de las burocracias sindicales y movimientos populares alineados al proyecto “mejorista”, que todavía tiene como expresión máxima al Partido de los Trabajadores y a Lula. También buscan el “impeachment” del presidente, y aunque existen innumerables pedidos, la salida del presidente es el escenario menos probable. Los militares son el fiel de la balanza de Bolsonaro y aunque hay rumores de una disputa interna en las FF.AA., el número de militares ocupando diversas áreas y sectores de la máquina estatal sólo crece y el proyecto del poder militar, base de la formación social esclavista y colonial del país, gana fuerza e incluso mayor presencia en la vida política del Estado. Todo eso sin la necesidad de un golpe militar.

                Además de esto, Bolsonaro está cada vez más alineado con el centro en el Congreso Nacional, y junto con las viejas oligarquías políticas, avanza en sus proyectos que atacan directamente los derechos de los pueblos indígenas y quilombolas y sus territorios ancestrales y los derechos del conjunto de las clases oprimidas del país.

                Además de las movilizaciones nacionales contra el Estado genocida y su gobierno de turno, los pueblos indígenas y quilombolas se han movilizado constantemente, así como los trabajadores de aplicaciones han hecho su experiencia de enfrentamiento a las pésimas condiciones de trabajo y los servidores públicos, ya sean de los municipios o de los estados, han resistido la quita de derechos. Pero sigue siendo necesario que el sentimiento de indignación llegue a los sectores más precarizados y al pueblo negro y de la periferia que es la mayoría del país.

Perspectivas

                Decíamos en anteriores declaraciones y análisis de coyuntura junto a otras organizaciones hermanas de otros continentes de que estos tiempos son de lucha a nivel global, y esto es especialmente cierto en América Latina. Es un ciclo de luchas que viene al alza y se abre en estos momentos. Ya se venía desarrollando a fines de 2019 y fue frenado por el Covid, pero de un modo u otro se ha ido retomando.

Si bien la crisis social y sanitaria ha generado, por sobre todas las cosas, un escenario de brutal ajuste, despidos y mayor control sobre la población, la desidia y afán de la clase política y los capitalistas quedaron expuestos de manera obscena. El rechazo popular no está diezmado, sino que está generando nuevas respuestas organizadas, desde distintos sectores, a lo largo y ancho del continente, sabiendo que solo el pueblo bregará por sus propios intereses.  Contra los discursos de resignación o de acomodamiento a las instituciones del sistema, se levantan estas puebladas que dicen ¡!basta!!

Los efectos de la aplicación del modelo neoliberal han generado en más de cuatro décadas estas situaciones de miseria, desesperación y rebeldía. Este modelo necesita profundizarse para su desarrollo, con pandemia o sin ella, y está previsto que mayores contingentes sociales engrosen los cinturones de pobreza y miseria, se profundice la represión y todo el aparato jurídico legal que lo resguarde, se beneficie el modelo agroexportador y los intereses de los grandes capitales. Todos los actores e instituciones que piden un afloje y un cierto intervencionismo estatal parecen no tener eco en la clase política ni en quienes llevan adelante las políticas del sistema en la región. Pero como decíamos, es una etapa abierta, de inestabilidad y pueden darse algunos cambios de gobiernos que habiliten cierto afloje a los de abajo, como hizo el progresismo a inicio de los 2000, pero que no tocó ni cambió nada de lo fundamental del sistema. Las reformas clásicas brillaron por su ausencia, prácticamente. Y en esta etapa serán pocos los cambios que se puedan realizar vía gobiernos, ya que el margen político para los mismos es más reducido que hace 20 años.

La derecha ha jugado muy bien sus cartas, esa misma derecha que muchos daban por muerta, está allí, masacrando pueblos, reprimiendo y condenando al hambre. Aliada como siempre a EEUU, que ahora presiona sobre Cuba incrementando el bloqueo económico a la isla y desplegando una campaña de desinformación mediática a escala hispanoamericana. No es casualidad la reunión del XIV Foro Atlántico realizada el 9 de julio en Madrid, con representantes de la derecha latinoamericana y española; evento patrocinado por la Fundación Libertad y la Red Atlas. Justo días antes del comienzo de esta campaña anti Cuba. 

Sin embargo, ello no puede ocultar el malestar y las legítimas protestas de un sector importante de la población cubana ante el gobierno y las consecuencias de la apertura planificada al capitalismo que se viene desarrollando, lo mismo que la represión desplegada por parte del Estado cubano.

Por lo tanto, en esta etapa donde se profundiza el modelo de ajuste y despojo y el imperio norteamericano incrementa su acción en el continente; y por otro lado el pueblo inunda las calles y rutas, los anarquistas especifistas latinoamericanos entendemos que son los pueblos quienes deben conquistar sus derechos a fuerza de su lucha y protagonismo. Por ello hablamos de la construcción de Poder Popular, es decir, de espacios y experiencias organizativas de democracia directa, autogestionarias, y que vayan prefigurando la sociedad que anhelamos. Por eso planteamos la creación de un Frente de Clases Oprimidas, que agrupe y reúna programáticamente y en la lucha a los diversos sectores populares organizados (la clase trabajadora y campesina, los sectores desocupados, estudiantiles y habitantes de barrios populares, los pueblos indígenas y negros, las mujeres y disidencias sexuales y de género, entre otros, etc.) 

Nuestra América Latina tiene un largo historial de luchas y revoluciones, de rebeliones populares, y ahí están, abonando este ciclo de luchas que aún está abierto y no está dicha la última palabra.


¡VIVA LA MOVILIZACIÓN DE LOS PUEBLOS LATINOAMERICANOS!

¡A PROFUNDIZAR LA LUCHA!

POR EL SOCIALISMO Y LIBERTAD

¡ARRIBA LOS Y LAS QUE LUCHAN!

Federación Anarquista Uruguaya (FAU)

Coordinación Anarquista Brasilera (CAB)

Federación Anarquista de Rosario (FAR)

Federación Anarquista Santiago (FAS)

Grupo Libertario Vía Libre (Colombia)

lunes, 30 de agosto de 2021

Carlos Molina. El payador Anarquista

[Nota publicada en revista AGITACIÓN nº1]



Una vez, siendo entrevistado para el semanario Marcha le preguntaban.

-“¿Usted nunca ha payado con el diablo?

-Sí, sí... Con el diablo he payado. No hay otro diablo que la injusticia social, no hay otro diablo que los que se entrometen y obstruyen los destinos de mi país y mi continente. Contra ese diablo he payado toda mi vida.”

Carlos Molina. ¿Trovador repentista, payador trashumante?. ¿logró lo imposible, seguir payando después de irse?. Fue tal la energía de su canto, de su ética, tal la persistencia de su pulgar en el mi menor de la milonga, la riqueza de su rasgueo en el mi mayor de la cifra, que sigue improvisándose en la sangre, en nuestro interior. Con su sonrisa pagana de anarquista irredento, el ácrata Molina, con el pié en una silla y su golilla al viento, sigue armando décimas. Las desparrama entre tantas memorias, que cada uno toma algo de esas semillas y las aspas de Molina siguen girando. No como el girasol, sino como giralibertad, giraigualdad, girajusticia. Pocos seres tan entrañables y enteros como él.

Aunque ya nos está sugiriendo la sobriedad, cuántas décimas harían falta para hacer su justo elogio. Porque tuvo el genio de un payador lleno de inventiva y de sabia técnica, junto al temple inclaudicable de sus ideas libertarias. Este hombre profundo y rebelde marcó para siempre la historia de la payada en el mundo.

Caminante cuya brújula siempre señala hacia los mas desposeídos, los mas necesitados de su canto. Este gaucho de Cerro Largo, que muy largo tuvo el paso.

Gaucho, tu poesía, tu ejemplo de vida, tu mensaje, atravesarán los tiempos, serán inmortales.

Querido hermano, compañero, amigo, Carlos Molina, ¡hasta la utopía siempre!.


*Texto de la Federación Anarquista Uruguaya.


¡Qué vergüenza!


Qué Vergüenza dormir tan abrigado

comer todos los días y andar limpio

y oír allí entre los basurales

gemir el hambre y el frío de los niños.


¡Qué vergüenza!


Qué vergüenza empotrarse en el gobierno

gozar de privilegios inauditos

y hace el demócrata falsario

con el garrote vil de los esbirros.


¡Qué vergüenza!


Qué vergüenza que un río

desemboque en el puerto de los gringos

y que manipulen nuestros asuntos

una cuestión que de nosotros mismos.


¡Qué vergüenza!


Qué vergüenza votar impunidades

horror y afrenta, desaparecidos

y no sentir terribles pesadillas

los cómplices pasivos del martirio


¡Qué vergüenza!


miércoles, 7 de julio de 2021

Historia - Raíces de la propuesta especifista en Argentina

 [Nota publicada en revista Agitación por el socialismo y la libertad nº 1]

El anarquismo especifista, o especifismo, como corriente política del anarquismo organizado reconoce su nacimiento ligado a la experiencia de la Federación Anarquista Uruguaya (fAu) en los años ’60. Sin embargo, esta propuesta política para el anarquismo latinoamericano encuentra sus raíces en los mismos orígenes del anarquismo como ideología, cuando conforma su identidad como corriente del socialismo que se organiza contra toda forma de dominación. 

En este sentido, será Mijaíl Bakunin, referente anarquista de la 1º Internacional, el primero en trazar y practicar esta concepción del anarquismo políticamente organizado, cuando comenzó a desarrollar la propuesta del dualismo organizacional. Esta propuesta plantea la doble militancia de los y las anarquistas, por un lado en organizaciones específicas anarquistas y por otro en las diferentes agrupaciones sociales donde confluyen las y los oprimidos como sindicatos, centros de estudiantes, organizaciones territoriales, etc. 

La influencia de Bakunin y la Primera Internacional será clave en el surgimiento del anarquismo en Argentina, ligado fuertemente a la inmigración masiva el anarquismo comenzará a ganar rápidamente adherentes en la población tanto inmigrante como autóctona. Los primeros rastros de anarquismo se remontan a la década de 1870, pero será unos años después cuando nuestra corriente gane mayor fuerza. En la década de 1880 Errico Malatesta, anarquista italiano viajará a la Argentina y será un gran impulsor y articulador para el aún incipiente anarquismo. A partir de la creación del Círculo de Estudios Sociales tendrá influencia en grandes sectores del anarquismo, impulsando también la creación de sindicatos. Malatesta, además fue un defensor de la organización específica anarquista y la diferenciación de ésta de las herramientas organizativas para las luchas sociales. Dejará su marca a este respecto en la forma que asumen los primeros sindicatos. 

En el año 1887 se fundará el Sindicato de Panaderos, Malatesta fue responsable de la redacción de sus estatutos donde se deja clara la impronta que será reproducida en otros sindicatos en años subsiguientes. Desde esta propuesta el sindicato, herramienta clasista de las y los trabajadores tendrá como finalidad la resistencia así como la conquista de reivindicaciones. El modelo sindical que se construye si bien tiene principios y metodologías vinculadas al anarquismo es amplio, busca abarcar la totalidad del colectivo de trabajadores sin necesitar para ello tener una adscripción ideológica al anarquismo. La influencia de Malatesta en el sindicato de Panaderos llevará a que esta matriz sindical se reproduzca en otros gremios, como mecánicos y zapateros y tenga influencia en numerosas huelgas y conflictos laborales. 

Pocos años más tarde, en 1897, Malatesta en un artículo para el periódico L’ Agitazione nos habla claramente del dualismo organizacional como su propuesta para la acción del anarquismo. En este sentido propone la organización en un triple sentido, organización como cualidad necesaria para la vida en sociedad,  organización para la lucha y resistencia de los y las trabajadoras y la organización política anarquista. Esta última apunta a la unidad de acción entre anarquistas, para potenciar su influencia en el medio social con una estrategia conjunta y una teoría discutida colectivamente. 

La influencia de Malatesta en su estancia en Argentina fue un aglutinante para el anarquismo. Su retorno a Europa marcará un momento de fragmentación y debate entre diferentes corrientes. Sobre finales de la década de 1890 encontramos nuevamente señales en clave de continuidad de la propuesta especifista, con la conformación en Buenos Aires de la Federación Libertaria de los Grupos Socialistas Anarquistas, donde se destacó la figura de Pietro Gori. Esta herramienta organizativa, a pesar de su corta existencia fue un claro intento de constituir una organización política anarquista. Con el modelo de federación de grupos contó también con carta orgánica, para regular el funcionamiento interno de la federación. 

Para 1900 llegará a la Argentina el anarquista catalán Pellicer Paraire, un militante de larga trayectoria en España, que había conocido y militado junto a Bakunin y que tendrá gran influencia en el debate en torno a la conformación de la Federación Obrera Argentina en 1901. A partir de una serie de artículos publicados en el periódico La Protesta, Paraire defenderá el dualismo organizacional bakuninista y avanzará en las definiciones estratégicas del anarquismo. En este sentido Paraire plantea en sus artículos que deben existir dos formas de organización: una social que agrupe a los obreros como tales y otra revolucionaria donde confluyan de forma permanente los militantes anarquistas. Él explica el vínculo entre ambas con la metáfora de ser dos ramas paralelas, como las vías férreas que, no obstante su equidistancia, constituyen una unidad por la cual el “tren” llega a su destino. Este destino será la revolución social. 

Así, para 1901 cuando se conforme la FOA (Federación Obrera Argentina) entre sociedades de resistencia con impulso anarquista en unidad con sectores vinculados al Partido Socialista el modelo de construcción sindical imperante no fue el de adscribir a una ideología particular, sino construir herramientas de lucha y resistencia amplias para todos las y los trabajadores. Quedará pendiente avanzar más allá de período inicial pero creemos que lo expuesto hasta aquí permite afirmar que la propuesta política del dualismo organizacional estuvo presente en nuestro país desde un primer momento. Una relectura pormenorizada de los debates y estrategias organizativas concretas permite ver que el “anarcosindicalismo forista” no fue la única propuesta impulsada por anarquistas en la Argentina durante este período. 


lunes, 28 de junio de 2021

¡La igualdad y la libertad no deben debatirse!

 




Declaración internacional por el 52 aniversario de los sucesos de Stonewall

El 28 de junio de 1969, la policía llegó al Stonewall Inn de Nueva York. Este bar es reconocido en las comunidades gay, lesbiana, bisexual y trans por dar la bienvenida incluso a los más marginados. Como de costumbre, la policía estropeó la fiesta.

Pero la respuesta no se hizo esperar: miles de personas - gays, travestis, drags y trans - se enfrentaron a la policía toda la noche. Ese mismo día y durante las cinco noches siguientes, toda una comunidad se enfrentó a la injusticia y la crueldad policial.

Las marchas del orgullo como existen ahora en muchas ciudades del mundo cada junio, conmemoran los disturbios de Stonewall y sirven para defender los derechos de todas las personas que no encajan en los estrechos confines de la heterosexualidad que los reaccionarios quisieran imponer como norma universal.

Lamentablemente, también conmemoramos este año el quinto aniversario del ataque de Orlando, un crimen masivo homofóbico, transfóbico y racista que se cobró la vida de 49 personas y dejó 59 heridos en Estados Unidos. La lucha está lejos de terminar, ya que la violencia contra las personas «queer» aumenta en muchos países. Luchar contra la queerfobia es luchar contra la violencia masiva. ¡Es una necesidad!

La homofobia es un trampolín para el fascismo

En el mejor de los casos, los gobernantes solo pretenden prevenir tal violencia cuando no lo hacen, como en países como Rusia, Hungría y otros, reforzando activamente la represión legal sobre las personas queer. En Turquía, el fascista Erdogan ha prohibido todas las acciones del movimiento LGBTI+. Un pequeño picnic terminó siendo duramente golpeado por la policía. En otros países, los activistas de extrema derecha y los hooligans hacen el trabajo sucio por ellos. En Francia, por ejemplo, unos 80 fascistas atacaron la marcha de Dyke en Lyon, que se había reunido en abril por el orgullo lésbico y el derecho a acceder a la tecnología de reproducción asistida. A su vez en Brasil, Bolsonaro y sus seguidores/as han estado agredido verbalmente a las disidencias sexuales y de género, direccionado los ataques desde la gente común y los grupos de odio hacia esta población. Brasil, el país que más asesina a personas trans diariamente en el mundo, tiene un presidente que abiertamente abraza e incentiva la violencia homofóbica y transfóbica. Este mes de junio, una mujer trans de 40 años fue incinerada en la parte baja de la ciudad de Recife, Pernabuco, un crimen despreciable que vemos todos los días. Estos ataques son unos de los muchos actos característicos de la ideología homofóbica (o mejor homoodiante y transodiante, porque no se trata de ningún miedo), un trampolín para el nacionalismo y el fascismo.

Las disidentes empobrecidas enfrentan peores cosas

Aunque la homofobia, la transfobia y los actos de odio afecten a toda la comunidad LGBTI+, debemos señalar que son las disidentes de los sectores más empobrecidos quienes están en una peor situación. En este sentido, señalamos que la discriminación, y, consecuentemente, la exclusión, aún generan muchas dificultades hoy por el acceso a la salud y la educación. Además, la brutalidad de la violencia machista tiene un efecto considerable en el número de transfeminicidios y violencia focalizada en las personas queer. Analizando detenidamente las estadísticas, en América Latina, la mayoría de las víctimas de actos de odio pertenecen a las clases más empobrecidas, quienes están más expuestas a la prostitución, abuso de drogas, persecución policial, trabajo informal, etc. Vemos también como el racismo juega un rol importante. Las disidencias sexuales y de género pertenecientes a comunidades negras e indígenas son sujeto de mayor opresión diariamente. Ellos/as son con frecuencia obligados/as a esconderse y vivir en una doble clandestinidad en las sociedades en dónde asientan.

Luchar contra la queerfobia es parte de la lucha anarquista

Defendemos el derecho de las personas queer tanto de establecerse como de transitar por donde se quiera, y su derecho a la existencia. Pero como coordinación internacional, también afirmamos que combatir eficazmente la queerfobia no se trata solo de hermosos discursos progresistas. Es una lucha larga y diaria por la igualdad de derechos y contra todos los actos, comentarios y comportamientos homofóbicos y transfóbicos, la opresión sistémica manifestada en el sistema de salud y educación, y más ampliamente contra todas las opresiones, con el fin de desarrollar una verdadera solidaridad contra los opresores.


Signatarios

☆ Alternativa Libertaria/ Federazione dei Comunisti Anarchici (AL/FdCA) – Italia

☆ Αναρχική Ομοσπονδία - Anarchist Federation – Grecia

☆ Aotearoa Workers Solidarity Movement (AWSM) – Aotearoa / Nueva Zelanda

☆ Coordenação Anarquista Brasileira (CAB) – Brasil

☆ Devrimci Anarşist Federasyon – Turquía

☆ Die Plattform - Anarchakommunistische Organisation – Alemania

☆ Embat - Organització Llibertària de Catalunya – Cataluña

☆ Federación Anarquista de Rosario (FAR) – Argentina

☆ Federación Anarquista Uruguaya (FAU) – Uruguay

☆ Grupo Libertario Vía Libre – Colombia

☆ Libertäre Aktion – Suiza

☆ Melbourne Anarchist Communist Group (MACG) – Australia

☆ Organisation Socialiste Libertaire – Suiza

☆ Organización Anarquista de Córdoba (OAC) – Argentina

☆ Organización Anarquista de Tucumán (OAT) – Argentina

☆ Roja y Negra - Organización Política Anarquista – Argentina

☆ Tekoşina Anarşist – Rojava

☆ Union Communiste Libertaire – Francia & Bélgica

☆ Zabalaza Anarchist Communist Front (ZACF) – Africa del Sur


jueves, 17 de junio de 2021

Hacia un feminismo especifista. Elementos para el debate sobre la militancia feminista del anarquismo organizado

[nota publicada en revista Agitación nº 1]

La lucha feminista ha logrado en estos últimos años imponerse dentro del campo popular como necesaria e indispensable. Si bien estamos lejos de los objetivos que nos proponemos –e incluso en esta etapa de resistencia- se han dado importantes avances. Uno de ellos es justamente el que se dio hacia el interior de las organizaciones populares y políticas. 

En este sentido, no solo han cobrado relevancia las reivindicaciones como la de gozar de una vida libre de violencia machista, o el acceso a derechos sexuales y reproductivos, o la democratización y socialización de las tareas domésticas no remuneradas. Sino que también se han hecho revisiones de prácticas internas y se ha incorporado la mirada feminista en otros campos de la vida orgánica y cotidiana. En definitiva, la praxis feminista ha sabido legitimarse –aunque no sin resistencias- en aquellos sectores que buscan transformar la sociedad. 

Como anarquistas reconocemos una tradición a este respecto, ya que desde finales del siglo XIX las militantes lograron instalar debates en torno a la violencia machista, el amor libre, la sexualidad, el aborto y la doble opresión que por ser mujeres de la clase trabajadora padecían. Muchos de estos planteos quedaron plasmados en el paradigmático periódico la “La voz de la mujer”.

Por supuesto, el auge del feminismo también trae nuevas problemáticas al interior del movimiento. Sobre algunos de ellos hemos hecho referencia en otros artículos, como ser la creciente institucionalización, la burocratización, el auge del academicismo y el florecimiento de corrientes que apuestan a lo personal y no lo colectivo, entre otras. A modo de ejemplo, la reciente creación del Ministerio de la Mujer –otrora Consejo Nacional de la Mujer- ha abonado aun más a la institucionalización del movimiento a través de la cooptación de muchas organizaciones que terminan encausando su militancia allí, en detrimento de la militancia en las organizaciones populares. 

Ahora bien, en la búsqueda de un feminismo propio acorde a nuestra corriente de anarquismo organizado y a su estrategia integral es que tenemos la obligación siempre de abordar reflexivamente qué herramientas y prácticas –y cuáles no- son las más eficaces y pertinentes en este contexto para aportar a la construcción de poder popular desde una perspectiva feminista.

En este marco, es que vemos tendencias que surgen del movimiento de mujeres y feminista que permean nuestra militancia y creemos pueden entorpecer el desarrollo de la metodología que proponemos desde el anarquismo organizado. Particularmente encontramos dos procesos que a partir de la experiencia vemos que debemos revisar, la especialización de la militancia feminista (y/o de las militantes) y el academicismo, los cuales suelen ir de la mano.

Cabe aclarar que no necesariamente nos referimos al debate de transversalización versus especificidad. Desde la FAR creemos que es necesario buscar un equilibrio entre la transversalización y la especificidad, de forma tal que la mirada feminista atraviese el resto de las problemáticas así como las prácticas organizativas pero sin que eso signifique un borrón o desvanecimiento de las reivindicaciones propias a abordar de manera particular. 

Cuando hablamos de los riesgos de la especialización de la militancia nos referimos a una modalidad de hacer política en donde el interés y la participación solo se da respecto de la opresión patriarcal (incluso en nombre de la transversalización). Cuantas compañeras vemos que sólo se interesan en participar de los comités de género de la organización política, del sindicato o el centro de estudiantes.

A nivel político creemos que es un error en tanto produce efectos y contribuye a, por ejemplo: segmentar nuestra participación a las “cuestiones de género”, analizar la realidad solo desde una perspectiva, generar una especie de “tribunal feminista”. Todo ello lleva aparejado prácticas políticas donde las mujeres y disidencias aparecen como las únicas voces habilitadas para dar debates en torno a la problemática de género. Como anarquistas especifistas nosotras debemos buscar participar de todos los temas de la organización, incluso y especialmente de aquellos que suelen estar masculinizados. Asimismo como pensamos que la perspectiva de género debe atravesar todos nuestros análisis también creemos que el feminismo y anti patriarcado no pueden ser el centro de todas las lecturas, entendiendo que existen situaciones en donde otras problemáticas pueden tener más peso relativo. 

Hacemos un llamado de atención sobre este tipo de prácticas ya que muchas veces se traducen en el señalamiento condenatorio de compañeros y compañeras, sin propuestas ni formación o procesos de deconstrucción alguno. Así, hemos visto espacios en donde la política feminista se construye a partir de –y se restringe a- la denuncia, promoviendo sin querer el aislamiento y obturando la militancia de base. Cabe aclarar que no desdeñamos la denuncia como herramienta ante situaciones de violencia pero no consideramos al denuncionismo (potenciado por la sobreutilización de las redes sociales) como práctica transformadora de alto alcance.

La militancia especializada también tiene efectos en la inserción social como son la exterioridad respecto de la vida de las organizaciones sociales (ya que solo se interviene para estos temas), lo cual muchas veces implica desconocimiento sobre aspectos de la dinámica organizativa deberían ser tenidos en cuenta. Esta exterioridad la mayoría de las veces es atravesada por cierto academicismo, de lo que podemos inferir que subyace una lógica iluminista muy alejada de nuestro perfil de militante anarquista. Hoy en día existen grupos que se dedican a realizar talleres, charlas, formaciones en otras organizaciones, que como paracaidistas llegan y se van solo para enseñarnos y mostrarnos cómo estamos siendo oprimidas. Sin desmerecer el trabajo que realizan, no creemos que sea la forma de abordarlo y mucho menos deben ser la cara del movimiento de mujeres.

Hacemos hincapié en este aspecto debido a que en el movimiento de mujeres existe una variedad de organizaciones, y los sectores que hoy por hoy buscan hegemonizarlo son aquellos con mayores recursos tanto materiales como simbólicos. Esto hace que muchas veces en nombre de la lucha de las mujeres se lleve una agenda programática que desconoce la realidad de los sectores sociales donde estamos organizadas. Esta agenda reivindicativa, frecuentemente sin carácter clasista y sin intención clara de generar participación popular -que a veces por el contrario, apela a la participación individual y espontanea- termina impulsando acciones alejadas de la realidad cotidiana de las organizaciones sociales y solo tienen llegada a un sector de la militancia. 

Párrafo aparte merece revisar las instancias y herramientas que desde el feminismo nos damos y que a partir de la especialización también pueden crear obstáculos o deformaciones de su intención original. En este sentido, creemos que cada herramienta y espacio (como por ejemplo, comités de mujeres, protocolos) debe ser pensada según el ámbito –político o social-, el nivel de apropiación del feminismo y de participación de las compañeras. No pueden ser usadas como fórmulas neutrales. Si no las contextualizamos y creemos que pueden ser utilizadas con independencia del resto de los componentes ideológicos y materiales de la organización, estaríamos alimentando a una idea de feminismo homogéneo y emparentado a aquellos con los que estamos claramente en disputa.

Lo mismo ocurre para nosotras con la teoría, su uso tiene que ser acorde a nuestro marco ideológico. Afirmamos, tal como lo expresara fAu en su documento Huerta Grande “La teoría apunta a la elaboración de instrumentos conceptuales para pensar rigurosamente y conocer profundamente la realidad concreta” (1972). Reconocemos que el campo feminista ha hecho grandes esfuerzos por develar los mecanismos de opresión sobre las mujeres y disidencias, y poder ponerle nombre a cuestiones que estaban invisibilizadas. Ahora bien, ello no quiere decir que los conceptos y categorías, y por lo tanto los marcos teóricos sean todos válidos por igual. Como anarquistas especifistas nos debemos la tarea de tomar de aquellas producciones teóricas, los conceptos y categorías que estén acordes a nuestra ideología. Utilizar como referencia marcos teóricos de otras corrientes no solo nos coloca en otra línea ideológica, sino que además entendemos que tiene efectos concretos que se expresan en la militancia tanto a nivel político como a nivel social. 

Por otra parte, consideramos que el desarrollo teórico siempre debe darse a la par de nuestra militancia, no necesitamos compendios de “patriarcado, feminismo y género” –o la búsqueda infinita de nuevos términos que al mes quedan desfasados de la nueva producción teórica-, si luego no podemos hablar con una compañera en nuestro sindicato, barrio o lugar de estudio. Por eso decimos que la teoría debe ir de la mano del desarrollo de la organización política y sus frentes de inserción. 

Aún más, consideramos que el conocimiento surgido a partir de la reflexión en torno a las experiencias y luchas de las de abajo constituye un aporte invaluable. Se repite hasta el hartazgo que hay que “bajar” el feminismo a los barrios, a los sindicatos. Ni las opresiones ni sus resistencias se crean en un laboratorio o en claustro, por tanto no queremos que las referencias de la lucha anti patriarcal sean figuras públicas, periodistas, etc. Insistimos en que no existe algo como un feminismo neutral en relación al sistema de dominación como conjunto; nosotras apostamos al de las de abajo.

Afirmamos que tenemos que enraizar el anarquismo en las luchas sociales y esa es nuestra tarea. Hacemos estas observaciones sobre el movimiento feminista porque somos parte, pero queremos advertir sobre los rumbos que puede ir tomando y que van en detrimento de nuestra estrategia de construcción social. Ello no quiere decir que debamos abandonarlo, si no por el contrario debemos estar allí influenciando con nuestra construcción de un feminismo de las de abajo.

ARRIBA LAS QUE LUCHAN!!


viernes, 21 de mayo de 2021

Santa Fe espejo del país: la crisis social y sanitaria golpea a las y los de abajo


 [Posición FAR - Mayo 2021] 

La situación de la Provincia de Santa Fe es una muestra de lo que acontece en gran parte del país. Hace más de dos meses que directores/as de hospitales, médicos/as terapistas y especialistas en epidemiología señalaban los peores pronósticos para la provincia. Y durante este período los gobiernos provincial y municipal no hicieron más que dar marchas y contramarchas, signadas más por las presiones de distintos sectores empresariales (colegios privados, empresarios gastronómicos, entre otros) y las disputas electorales entre el Frente de Todos y Juntos por el Cambio en el AMBA, que por los datos reales epidemiológicos. Además el gobernador Perotti no disimuló en mostrarse más interesado en defender el bolsillo del chacarero, que en frenar la prepotencia patronal.

Así llegamos a hoy con las camas críticas ocupadas al 100% sin margen para un enfermo más en varios departamentos de la provincia. Sin embargo, lejos de hacer frente a la gravedad de la situación, el gobierno provincial toma algunas medidas restrictivas, enfocándose únicamente en no pagar el costo político. En un año electoral, los políticos están sin duda más preocupados por no ser la cara visible de medidas necesarias pero antipáticas para las encuestas y mediciones de campaña.

Mientras tanto los y las de abajo tenemos que hacer malabares para entender las incomprensibles medidas, ver donde dejamos a nuestros hijos para poder cumplir con las exigencias laborales -que lejos de acomodarse al contexto siguen igual de estrictas- o ver cómo nos vamos a arreglar para ganar el pan diario los que no tenemos un trabajo formal.

Luego de un año de estar “conviviendo” con la pandemia, esta nueva ola que marca récord en nuestra provincia –y en el país con un record de casi 40 mil casos en un día- no fue aminorada por ninguna medida planificada de largo aliento. Si bien era posible anticipar el colapso sanitario por otro invierno sin vacuna para la mayoría de la población, y con mutaciones más contagiosas del virus, desde el Estado provincial y municipal las medidas fueron prácticamente nulas. El personal médico es el mismo que el año pasado sostuvo la atención –incluso es menor por la cantidad de trabajadores/as fallecidos por estar en la primera línea de atención-, cuyas condiciones de trabajo siguen siendo totalmente precarias, con salarios insuficientes, falta de personal para la cantidad de pacientes e insumos limitados. 

Esta nueva fase de confinamiento continúa poniendo en evidencia la extrema desigualdad que atraviesa a la población. Mientras los gobernantes se reúnen por zoom para especular cuanto conviene abrir o cerrar actividades, las y los de abajo seguimos asistiendo cotidianamente a nuestros lugares de trabajo sin ningún resguardo. Las cámaras industriales, del comercio y los servicios, en ningún momento atinaron a frenar la actividad para resguardar la salud de los/as trabajadores/as, muy por el contrario lo expusieron a cualquier costo. Y las empresas que sí lo hicieron, en ningún momento procuraron subsidiar el parate productivo. Muy al contrario, respondieron con suspensiones, despidos y rebajas salariales, en connivencia con el Ministerio de Trabajo de la Provincia y la Nación. Pero como agravante, aun falta la vacuna para la mayor parte de la población, condiciones de bioseguridad para movilizarnos en un transporte público saturado –sin frecuencia acorde al contexto ni personal más que el chofer para garantizar el cuidado-, asistencia insuficiente para los sectores más pobres que tienen que salir cotidianamente a changuear para comer, falta acceso a la educación para niñas/os y jóvenes que no pueden estudiar por no tener conexión. Estas son señales de una situación calamitosa que podría haber sido, sino evitada, por lo menos minimizada. Todo esto que pasa a nivel local y provincial, se da en un escenario nacional de inflación de arriba del 4% mensual, de aumentos contantes en el combustible y los alimentos (en un marco de remarcación de las grandes cadenas de supermercados y de un lock out de la patronal agraria), y de restricciones duras que no tienen en cuenta a los sectores populares más empobrecidos y los trabajadores en relación de dependencia “castigados” por las patronales. En este sentido, el Gobierno nacional no solo reaccionó tarde al pico de la segunda ola, sino que lo hizo sin medidas significativas de contención social y económica para estos mismos sectores. Mientras tanto, los grupos concentrados de la economía o siguen lucrando con la crisis o están descargando el costo al bolsillo de los/as trabajadores, con la venia del Estado nacional. 

Como militantes anarquistas llamamos una vez más a fortalecer la organización gremial en cada lugar de trabajo, las agrupaciones sindicales en cada sindicato –herramienta imprescindible  de defensa de nuestras reivindicaciones-. Es de destacar como ejemplo de lucha y organización el papel de los gremios locales, especialmente docentes y estatales, que no solo pelean por condiciones seguras de trabajo y salarios dignos, sino que se ocuparon de contrastar los datos generales con lo que verdaderamente pasa en los lugares de trabajo. Llevando a cabo la triple tarea de concientizar, generar participación -en un marco en el que la población es ubicada perversamente en un rol pasivo pero responsable de lo que sucede- y exigir la resolución de nuestras demandas.

Así mismo es indispensable sumar fuerza a los centros de estudiantes, así como en cada barriada popular, para exigir condiciones dignas y seguras de vida, trabajo y estudio. Mientras la clase política se preocupa por no bajar su imagen en las encuestas, mientras los empresarios estrujan al máximo la fuerza de trabajo a costa de su salud y su salario, los sectores populares tenemos que generar estrategias para superar esta nueva ola de coronavirusy exigir respuestas a los problemas aquí planteados y que verdaderamente cuiden la vida de los y las de abajo. A través de la lucha, la solidaridad de clase, el apoyo mutuo y la organización popular podremos marcar la agenda y garantizar nuestras necesidades. 

Federación Anarquista de Rosario


martes, 11 de mayo de 2021

Declaración Conjunta Internacionalista en Apoyo al Pueblo que Lucha en Colombia


 El mundo mira hoy hacia Colombia; sus calles y carreteras han sido el escenario donde el pueblo ha desbordado la digna rabia en un grito impetuoso que resuena y no puede pasar inadvertido. La protesta social, que se desarrolla ininterrumpidamente desde el 28 de abril, es la respuesta a la agudización de la pobreza y la precarización de la vida (consecuencias inevitables del modelo neoliberal) que, en medio de la crisis sanitaria, económica y social, se traduce en 1.7 millones de hogares colombianos que comen solo dos veces al día, una tasa de desempleo del 14.2% y cerca de la mitad de la población, el 42.2%, en condición de pobreza. 

Situaciones similares viven los pueblos en distintas regiones del mundo, en América Latina, por ejemplo, a finales del año pasado, la tasa de pobreza llegaba al 33.7%, la de desempleo al 10.7% y 78 millones de personas se encontraban en situación de pobreza extrema (8 millones más que en el año 2019). La respuesta de los gobiernos de turno a esta crisis social han sido los intentos de ajuste económico, es decir, el aumento y la diversificación de la tributación para la clase trabajadora, manifestado, para el caso colombiano, en el tercer intento de reforma tributaria del gobierno ultraderechista Iván Duque. Quienes pagan la crisis no son sus principales generadores sino el pueblo empobrecido y explotado.

En este contexto, miles de personas en Colombia se han movilizado, en especial, la juventud popular. En los barrios, calles y carreteras se resiste y se mantiene la protesta con barricadas, cacerolazos y asambleas. La justa lucha que hoy libra el pueblo colombiano alimenta la ola de protestas y revueltas que, desde el 2019, se han desarrollado en América Latina como momentos disruptivos que reactivan la organización popular. 

Por su parte, el Estado colombiano ha respondido, como lo hacen todos los estados cuando ven amenazados sus intereses, con represión y violencia desproporcionada. Las cifras son aterradoras y hablan por sí solas; para el 8 de mayo se registraban 47 personas asesinadas (39 por violencia policial), 451 heridas (32 con lesiones oculares y 32 heridas por armas de fuego), 12 víctimas de violencias basadas en género, 548 desaparecidas y 963 personas detenidas .

Ante la brutal represión perpetrada por el gobierno de Iván Duque en contra de las y los que luchan en Colombia, hacemos un llamado a la solidaridad activa, a organizar jornadas de protesta en todos los territorios y a denunciar, por todos los medios posibles, lo que hoy aqueja al pueblo colombiano. La solidaridad internacionalista es salvaguarda de las luchas que forjamos, por eso, hoy respaldamos las demandas del paro nacional: ¡que pare la violencia estatal, se retire la reforma a la salud y se garantice una renta básica universal! 

¡Solidaridad con los pueblos que luchan!

¡Viva el Paro Nacional! 

¡Ante la represión estatal, autodefensa y organización popular! 


sábado, 1 de mayo de 2021

DECLARACIÓN INTERNACIONAL POR EL PRIMERO DE MAYO



El 1º de Mayo de 1886 comenzó en Estados Unidos una huelga de amplias dimensiones que reclamaba la reducción de la jornada laboral a 8 horas. El lema era "8 horas de trabajo, 8 horas para el sueño, 8 horas de ocio", tan propagandeado desde mediados de siglo y con el cual el movimiento obrero luchaba por arrebatarle al capital parte de su poder y disputar tiempo para la vida, la cultura y el disfrute. 

 Esta huelga fue preparada con antelación. El movimiento obrero norteamericano, la decidió en 1884. Y para llevarla a cabo, se realizaron cientos de asambleas y mítines, se recolectaron fondos, en tiempos donde la organización sindical era ilegal y estaba prohibida. Circulaban manifiestos y periódicos alentando a los trabajadores a sumarse a la acción.
 Pero la lucha por las 8 horas de trabajo no era concebida como una mera reforma. Estaba impregnada de un pedazo del mañana, era una lucha que abría camino a otra, a una lucha definitiva por una sociedad de igualdad plena, sin ninguna clase de opresión. Tampoco se entendía que esa lucha debía atravesar los recintos parlamentarios, los juzgados, sino que era una lucha de acción directa y con fuerte protagonismo popular; la clase trabajadora desconfiaba y descreía de esas instituciones tramposas que para ellos solo proveían hambre y represión.
 El 1º de Mayo de 1886 la huelga se demostró masiva, con movilizaciones por todo el territorio y el epicentro de la misma en la populosa ciudad industrial de Chicago. Allí se hizo sentir fuertemente la represión policial y la resistencia obrera también; hubo importantes enfrentamientos con muertos y heridos, uno de ellos frente a la planta industrial de McCormick, en la cual había un número importante de rompehuelgas.
 Ante la feroz represión se convoca el 4 de mayo a una manifestación en la plaza Haymarket. Todo estaba tranquilo hasta que la policía decidió sin motivo atacar a los últimos manifestantes que empezaban a irse al final de la movilización. Es precisamente en este momento que explotó una bomba, hiriendo y matando a varios policías. La respuesta fue brutal, tiraron sobre la multitud y masacraron a muchos manifestantes e iniciando una campaña de persecuciones, encarcelamientos y torturas, recayendo todo el peso de la justicia burguesa sobre ocho militantes de primera línea y dirigentes sindicales anarquistas.
 La causa judicial fue un montaje clasista -al igual que años más tarde se armará otro para Sacco Y Vanzetti, otros dos notorios militantes anarquistas-: testigos falsos, pruebas falsas, para hacer caer todo el odio de la clase burguesa sobre la militancia obrera. El propio fiscal Julius Grinnel lo dijo en estos términos: "La ley está en juicio. La anarquía está en juicio. Estos hombres han sido seleccionados porque fueron líderes. No fueron más culpables que los millares de sus adeptos. Señores del jurado: ¡declaradlos culpables y salvaréis a nuestras instituciones, a nuestra sociedad!"
 Al año siguiente, en noviembre 1887, recae sobre estos ocho militantes anarquistas el peso de la ley burguesa, con penas de varios años de prisión, para algunos, y condenas a morir en la horca, para otros. Ante el cadalso, August Fischer declaró: "Si yo he de ser ahorcado por profesar las ideas anarquistas, por mi amor a la libertad, a la igualdad y a la fraternidad, entonces no tengo nada que objetar. Si la muerte es la pena correlativa a nuestra ardiente pasión por la libertad de la especia humana, entonces yo les digo muy en alto: disponed de mi vida".
  A partir de 1890 se conmemora el 1º de Mayo como Día Internacional de los Trabajadores y Trabajadoras, como día de huelga general contra el capital, en memoria de los Mártires de Chicago y por las 8 horas. Reivindicación que la clase obrera va conquistando en diferentes países al calor de huelgas y luchas tenaces, como en Nueva Zelanda y Uruguay antes de 1915 o con la Huelga de la Canadiense en Barcelona en 1919.
Su significado hoy
 Las 8 horas han sido conquistadas como un derecho en muchos países, pero aún en otros no, y el 1 de Mayo ha sido reconocido como fecha internacional. No obstante, hoy, millones de personas oprimidas a lo largo y ancho del mundo trabajan largas y extenuantes jornadas en condiciones deplorables, siendo frecuentes accidentes en talleres y fábricas que culminan en verdaderas tragedias. El gran capital trasnacional ha dislocado la producción por todo el planeta pauperizando las condiciones de vida y trabajo de poblaciones enteras y amenazando incluso la existencia de nuestro propio planeta.
 Por tanto, las 8 horas siguen siendo una lucha vigente, y por sobre todas las cosas, está vigente más que nunca la sociedad que soñaron y por la que lucharon los Mártires de Chicago y generaciones de militantes y trabajadores y trabajadoras. Llevaban en sus corazones anhelos de justicia y redención social para toda la humanidad, sabiendo que el enfrentamiento contra el capital y el Estado era decisivo, tal como lo es hoy; y que de un lado están los opresores y sus instituciones y del otro, las clases oprimidas que sangran en las máquinas, famélicas, desocupadas, a quienes el sistema capitalista desprecia, pero serán las y los constructores de un mundo nuevo.
 Al igual que quienes participaron de la gesta de Chicago, las y los de abajo hoy sabemos que no hay justicia posible en este sistema, que este ordenamiento social no puede brindar nada bueno para quienes vivimos de nuestro trabajo e intentamos subsistir día a día. El capitalismo solo trae desgracias, hambre, miseria y violencia. Es lo que ha hecho el sistema durante siglos, pero en estos últimos treinta años se ha tecnificado con una bestialidad terrible. Guerras para controlar los bienes naturales, generación de caos en varios países y convertirlos en "estados fallidos", destrucción de todo su aparato productivo, desplazamiento masivo de poblaciones que pasan a vivir en campamentos de refugiados, o los convierte en desesperados migrantes en busca de trabajo y bienestar, y una larga lista de calamidades que genera la voracidad capitalista en su despliegue imperialista.
 Somos las clases populares, a lo largo y ancho del mundo, quienes sufrimos estas consecuencias del despliegue del sistema capitalista y su necesidad de explotar los recursos naturales y el trabajo humano, los que debemos mantener en alto las banderas de lucha de los Mártires de Chicago y sus sueños de justicia y libertad.    
Las tareas del Anarquismo Organizado
 El Anarquismo, ideología profesada por los Mártires de Chicago, no ha muerto ni desaparecido como se ha sostenido desde diversas tendencias ideológico-políticas. Al contrario, el Anarquismo tiene hoy derecho a demostrar que su propuesta es válida para la humanidad, de que su proyecto social tiene validez para el presente y no es una "reliquia del pasado". La propuesta anarquista que pone el objetivo en construir una sociedad donde el poder político y la propiedad estén socializadas y la libertad colectiva sea un componente esencial de dicho ordenamiento social, tienen hoy plena vigencia.
 Esta propuesta no puede concretarse de un día para el otro, debe ser una construcción social paciente, tenaz, decidida, avanzando en la lucha y organización del pueblo. Debemos avanzar en esa perspectiva día tras días. Ello es posible a partir de una correcta inserción social en el seno del pueblo, entre las clases populares.
 Es de especial interés para el Anarquismo Organizado tener incidencia plena en estos sectores, y particularmente entre las y los trabajadores, potenciando y desarrollando la organización sindical y las luchas por mejores condiciones laborales y salariales. Vincular esas luchas y sindicatos a otras organizaciones de las clases oprimidas e ir tejiendo una estrategia tendiente a la concreción de un Frente de Clases Oprimidas, avanzando en la concreción de mayores espacios de autogestión y protagonismo de las y los de abajo, a eso lo llamamos construcción de Poder Popular.
 Para los pueblos, todos los derechos y beneficios adquiridos han sido ganados con lucha. Las clases dominantes no hacen concesiones ni regalan nada porque sí; solo la lucha combativa y solidaria del conjunto de organizaciones populares es garantía de conquistas y avances para las y los oprimidos. En esa lucha desde el Anarquismo Organizado tenemos un lugar con nuestra estrategia y planteos concretos, con nuestra metodología que pone el acento en construir un pueblo fuerte y no un partido fuerte, como todas las tendencias vanguardistas.
 Los anhelos de justicia y libertad de los Mártires de Chicago recorrerán las calles nuevamente este Primero de Mayo junto a los pueblos del mundo en su lucha por sus mismos objetivos y por tener un futuro. Sus sueños viven en la lucha del pueblo a lo largo y ancho del mundo por pan, trabajo y dignidad, pero también por una sociedad de igualdad plena.

VIVAN LOS MÁRTIRES DE CHICAGO!!
VIVA EL 1º DE MAYO!!
A FORTALECER EL ANARQUISMO ORGANIZADO!!
POR EL SOCIALISMO Y LA LIBERTAD!!
ARRIBA LOS Y LAS QUE LUCHAN!!

☆ Federación Anarquista Uruguaya – FAU
☆ Federación Anarquista de Rosario – FAR (Argentina)
☆ Organización Anarquista de Tucumán – OAT (Argentina)
☆ Embat - Organització Llibertària de Catalunya
☆ Devrimci Anarşist Federasyon – DAF (Turquía)
☆ Αναρχική Ομοσπονδία - Anarchist Federation (Grecia)
☆ Organización Anarquista de Córdoba – OAC (Argentina)
☆ Die Plattform - Anarchakommunistische Organisation (Alemania)
☆ Federación Anarquista Santiago - FAS (Chile)
☆ Aotearoa Workers Solidarity Movement - AWSM (Aotearoa/Nueva Zelanda)
☆ Coordenação Anarquista Brasileira - CAB (Brasil)
☆ Libertäre Aktion (Suiza)
☆ Zabalaza Anarchist Communist Front - ZACF (Sudáfrica)
☆ Alternativa Libertaria – AL/fdca (Italia)
☆ Grupo Libertario Vía Libre (Colombia)
☆ Workers Solidarity Movement - WSM (Irlanda)
☆ Anarchist Communist Group - ACG (Gran Bretaña)
☆ Melbourne Anarchist Communist Group - MACG (Australia)
☆ Organisation Socialiste Libertaire – OSL (Suiza)
☆ Union Communiste Libertaire (Francia)

 


jueves, 18 de marzo de 2021

Las victorias del futuro florecerán a partir de las luchas del pasado. Viva la Comuna de Paris!

 

Comunicado Internacional -a 150 años de la Comuna-



Este año se cumple el 150 aniversario de la primera revolución social moderna en la gloriosa historia de las luchas del pueblo oprimido, la Comuna de París de 1871. Durante 72 días, el proletariado de París reorganizó las relaciones sociales en términos de democracia directa en la dirección de la igualdad económica, la ayuda mutua y la libertad política.

La crisis capitalista estructural de 1866 y la competencia entre los Estados había exacerbado los antagonismos de clase y las rivalidades transnacionales. La guerra austro-prusiana de 1866 dejó abierta la cuestión de la no devolución de los territorios reclamados por el Segundo Imperio francés. El 19 Julio 1870 Francia declaró la guerra a la Prusia y la invadió en el 2 Augusto. Las tropas francesas fueron vencidas, el Segundo Imperio Francés se derrumbó y el ejército prusiano llegó a las afueras de París.

Entonces, la burguesía francesa formó un gobierno de unidad nacional y capituló ante los prusianos el 26 Febrero 1871, entregando territorios y puntos claves. El armisticio estipulaba que en un plazo de 8 días debía elegirse una Asamblea Nacional para decidir sobre las cuestiones de la guerra y la paz. Las condiciones económicas de la capitulación fueron especialmente insoportables para el pueblo francés.

El 18 de marzo de 1871 presidente provisional Adolphe Thiers envió tropas a los barrios obreros de París para arrebatar los cañones de la colina de Montmartre, que pertenecían a la Guardia Nacional y que fueron financiados por suscripción pública durante el asedio de la ciudad por los prusianos. El intento fracasó particularmente por la acción de las mujeres de Paris. Mujeres del comité de seguridad del 18o distrito, incluso Louise Michel, convencieron y organizaron a los guardas nacionales, formada principalmente trabajadores. El pueblo de París se rebeló. La Guardia Nacional no entregó las armas. Entonces estalló una guerra entre la clase obrera y el gobierno burgués. Este último trasladó temerosamente sus posiciones a Versalles.

Disgustado por el armisticio, a pesar de los sacrificios que se habían hecho, y sintiéndose traicionado por la burguesía, el pueblo de París fundó un poder que rivalizaba con el del gobierno provisional: la Comuna fue elegida el 26 de marzo. Por un lado, el gobierno provisional encarnaba el poder burgués que deseaba preservar el orden social; por otro lado, la Comuna, que izó su propia bandera roja sobre el ayuntamiento, quiso encarnar un poder popular que deseaba cambiar la sociedad.

Entre los miembros de la Comuna de París, había una alta proporción de trabajadores (la burguesía mayormente se abstuvo de votar por consejo de Thiers). La contribución de los núcleos políticos organizados fue particularmente importante, ya que sus acciones estaban encaminadas a reforzar el carácter socialista de la revolución. Los miembros blanquistas, proudhonistas, marxistas y anarquistas de la Primera Internacional actuaron en este sentido. Aunque fue una iniciativa revolucionaria de corta duración, la Comuna de París logró hitos muy importantes, sin precedentes para su época, rupturas que más tarde se convertirían en temas y objetivos clave para las posteriores revoluciones sociales. La Comuna de París fue un arquetipo de la estructura organizativa política de la sociedad postrevolucionaria, actuando como catalizadora en la formación y desarrollo de la corriente política del comunismo anárquico.

La Comuna de París fue un cuerpo político que combinó los poderes legislativos y ejecutivos en sí misma. Suprimió el ejército regular y lo sustituyó por el pueblo en armas, hizo revocables a los puestos administrativos y judiciales de funcionarios electos. Como también estudió la posibilidad de tomar las fábricas cerradas o abandonadas por los capitalistas para entregarlas a los trabajadores. Procedió también a unir los trabajadores en cooperativas obreras de producción industrial y artesanal. Además, erradicó la Iglesia de la vida política de la Comuna, socializó las propiedades de las iglesias y escuelas eclesiásticas para introducir la enseñanza gratuita desvinculándola de la religión. En nombre del internacionalismo, eligió extranjeros para órganos de la Comuna. Prohibió el trabajo nocturno para en las panaderías, suspendió el alquiler por tres meses y suprimió los intereses de mora. Al mismo tiempo se formaron círculos autónomos de mujeres.

No idealizamos las medidas particulares tomadas por la Comuna, ni las estructuras que se crearon. La clase obrera estaba improvisando, dada la emergencia de las circunstancias, aprendiendo sobre la marcha, y algunas instituciones eran más restos del viejo gobierno que creaciones originales de la Comuna. Más bien, lo que celebramos, es el espíritu igualitario de la Comuna y la actitud radical y democrática que tomó, no dedicándose únicamente a la política si no atendiendo la cuestión económica. Las trabajadoras y los trabajadores en el poder iniciaron una transformación social fundamental, pero la oportunidad de terminarla no pudo llegar.

Desafortunadamente, el poder militar era absolutamente desigual. Sólo había unas 40.000 personas en armas de la Federación de la Guardia Nacional de Paris, con armemento de baja calidad, y teniendo que enfrentarse a casi 170.000 soldados bien armados y asistidos por unidades de artillería pesada. Temiendo el triunfo de la revolución social, el gobierno burgués francés de Adolphe Thiers, con permiso de Otto von Bismarck, canciller de Prusia, coordinó la represión de la Comuna de París. El 21 Mayo, las tropas del gobierno de Versalles entran en París. Durante 8 días se produjeron cruentos combates. El 28 Mayo, a las 14:00 horas, cayó la última barricada ubicada en la calle Ramponeau en Belleville. Los partidarios y partidarias de la Comuna combatieron heroicamente para defender la libertad hasta el final en todas las calles y callejones de París.

El saldo de la derrota de la Comuna de París fue especialmente sangriento. Al menos unos 20.000 comuneros -muertes, hombres, mujeres y niñes- murieron, no solo en combates sino en su mayoría, masacradas después. Unas 45.000 personas fueron detenidas. Hubo al menos 3.000 muertes en centros de detención, presidios, galeras, cárceles y también en colonias penales en el exterior. El 1 Julio de 1871, 3.859 partidarias de la Comuna fueron exiliadas a Nueva Caledonia. Entre ellxs, Louise Michel, que se convertiría más adelante en una de las más importante activistas del anarquismo revolucionario, y los hermanos Reclus que habían participado activamente en el establecimiento de la Comuna. Finalmente, los tribunales militares obligaron a unas 3.500 personas al exilio forzoso.

Tras la derrota de la Comuna de París, Eugene Pottier escribió la letra del himno mundial de la clase obrera, "La Internacional". El mensaje central de la Comuna de París y del himno de La Internacional es que el poder de los trabajadores reside en la solidaridad de clase y el internacionalismo. Solamente confiando en nuestras fuerzas colectivas y  la ayuda mutua podremos liberarnos de las cadenas de la explotación y la opresión estatal y capitalista. La unidad nacional es para las y los de abajo una pérdida de compromiso de clase con sus propios intereses y un arma ideológica de la burguesía, para persuadir a los oprimidos de que sirvan a sus propios intereses, ya sea reduciendo su consentimiento o llevándolas a los mataderos de las guerras entre estados. La Comuna de París llegó a esta conclusión, aplastando la unidad nacional en beneficio de la unidad de clase y del internacionalismo. No hay otro camino para la emancipación de los oprimidos y explotados.

Los "amos" no están dispuestos a abandonar los privilegios materiales asegurados mediante su poder económico y político, las instituciones, la ideología, los mecanismos y la violencia que la sostienen. Por eso siempre está dispuesta a sofocar con sangre todo intento de cambio social radical, todo intento revolucionario que desafíe su poder y aspire a derrocarlo. Las transformaciones sociales revolucionarias sólo se realizan mediante la lucha de clase de los oprimidos y explotados. Estamos obligados a recorrer este camino. Los de arriba no nos deja otra opción.

Por eso no vamos a luchar por los intereses de los capitalistas, no vamos a tomar las armas y dirigirlas hacia los oprimidos de otros países, porque no tenemos nada que nos separe. Tenemos intereses de clase comunes y tareas históricas comunes. Unámonos, pues, con estrechas relaciones de solidaridad de clase y de internacionalismo revolucionario, en la dirección de la revolución social mundial y del comunismo libertario.

Las victorias del futuro florecerán a partir de las luchas del pasado!

¡Honor para siempre a quienes dieron su vida por el objetivo universal de la Revolución Social!

¡Viva la Comuna de París! ¡Viva la Anarquía!

Oprimidos y explotados por todo el mundo, ¡organizáos y uníos para sacudiros el yugo estatal y capitalista!

Coordenação Anarquista Brasileira – CAB

Federación Anarquista Uruguaya – FAU

Federación Anarquista de Rosario – FAR (Argentina)

Organización Anarquista de Córdoba – OAC (Argentina)

Organización Anarquista de Tucumán – OAT (Argentina)

Federación Anarquista Santiago – FAS (Chile)

Union Communiste Libertaire (Francia)

Embat - Organització Libertària de Catalunya

Alternativa Libertaria – AL/fdca (Italia)

Die Plattform - Anarchakommunistische Organisation (Alemania)

Devrimci Anarşist Faaliyet – DAF (Turquía)

Organisation Socialiste Libertaire – OSL (Suiza)

Libertäre Aktion (Suiza)

Melbourne Anarchist Communist Group - MACG (Australia)

Aotearoa Workers Solidarity Movement - AWSM (Aotearoa / Nueva Zelanda)

Zabalaza Anarchist Communist Front - ZACF (Sudáfrica)

Anarchist Communist Group - ACG (Gran Bretaña)

Αναρχική Ομοσπονδία - Anarchist Federation (Grecia)