domingo, 15 de diciembre de 2019

Posición FAR ante el cambio de Gobierno – Diciembre 2019 Avanzar por la conquista de nuestras reivindicaciones con independencia de clase y hacia el socialismo libertario.

Concluido el gobierno de Macri, en nuestro país finalizan 4 años de grandes agresiones hacia los sectores populares, pero también de grandes resistencias y alianzas que, a pesar de la fragmentación social, han marcado un límite al programa del gobierno saliente y a las políticas auspiciadas por los imperialismos.
Los resultados de este proceso están a la vista: mayor pobreza, desocupación, indigencia, retroceso y recortes en derechos sociales, altísima inflación, tarifas de servicios públicos dolarizadas, deuda externa en la espalda del pueblo, crecimiento de un discurso fascista, racista y machista estimulado desde las más altas esferas del poder político, aumento de la represión y retroceso en materia de DDHH, etc.
No es casual entonces que exista por abajo, y sobre todo en amplios sectores organizados y en lucha, una gran sensación de alivio con la salida de este gobierno y en algunos una expectativa en relación al entrante.
En este marco se ha montado una gran construcción discursiva y retórica que acompaña esta nueva construcción política. Una imagen cuidada llena de gestualidad y simbolismo. Componen este frente una mezcla entre la misma clase política que 18 años atrás era ampliamente rechazada por los sectores populares junto con nuevas caras surgidas de la “rosca” y la alianza por arriba de los aparatos políticos vinculados al PJ; todas hoy bautizadas en el mito de la derrota electoral al macrismo. Más allá de este renacer, difícilmente pueda esperarse una renovación en caudillos reaccionarios como: Manzur, Perotti, Schiaretti, Duhalde, Menem, Insfrán, Felipe Sola, Massa, entre otros.
Desde el contraste con la gestión anterior, el nuevo relato refuerza todo aquello que en lo simbólico, cultural, e ideológico lo distingue de las formas más rancias del neoliberalismo. Es así que en este momento político, desde la óptica de una construcción institucional  -dentro del sistema capitalista- no hay posibilidad de formulación que esté a la izquierda del Frente de Todos.
Y aquí yace el quid de la cuestión y la gran victoria de la estatalidad: se ha puesto al Estado como el único espacio viable para la política, y al capitalismo como único horizonte posible para el devenir histórico. Desde esta concepción tan estrecha no es casualidad que pululen con fuerza en el cuerpo social ideas abiertamente fascistas,  y de continuarse este esquema no debería sorprendernos si de aquí a 4 años se da una victoria de un gobierno incluso más reaccionario que el de Cambiemos, o que se manifiesten intentonas golpistas. Es así que ya se han empezado a escuchar algunas amenazas desde las patronales agrarias y las multinacionales agroexportadoras, que bien pueden ir orientadas en este sentido, y tampoco hay que perder de vista la alianza entre Patricia Bullrich y la Gendarmeria fruto de la impunidad ante la muerte de Santiago Maldonado.
El gran vencedor de este proceso ha sido el Estado como proyecto político de la clase dominante que une los lados de “la grieta” ante la evidencia de que por “primera vez un gobierno no peronista termina su mandato”.
¿Qué puede esperarse del nuevo gobierno?
Además de lo que venimos mencionando en referencia a lo simbólico e institucional, entendemos que el gobierno lanzará en lo económico medidas como los anunciados micro-créditos, y una política de estimulación del consumo que seguramente traerá alivio a los hogares más afectados por el brutal ajuste del macrismo, sin modificar de fondo la matriz económico-productiva del país. Se logrará obtener además algunas reivindicaciones gremiales como la paritaria nacional docente, que ha sido el fruto de varias puebladas y paros nacionales y buscará contener el conflicto sindical con el reciente decreto de doble indemnización por despidos para los próximos 180 días.
Se intentará cooptar al amplio movimiento feminista, y sus luchas, y canalizar por vía Ministerial algunas de sus reivindicaciones más sentidas. Es preciso recordar que el pronunciamiento favorable, con respecto a la despenalización del aborto, que ha hecho el recientemente designado Ministro de Salud, es fruto de la lucha llevada adelante por las mujeres y disidencias, que sostiene este reclamo desde hace años y que recientemente han logrado instalarlo a nivel social.
En materia de DDHH mostrará una cara menos represiva, e intentará intervenir la AFI. Aunque seguramente con una agenda propia para su sector político, intervención que por otro lado queda a medio camino de la reivindicación histórica de los organismos de DDHH que piden su disolución por ser una institución heredera de las prácticas de la dictadura.
Pero detrás de esto se teje la política real, aquella en la que Alberto deja el traje de modesto docente de la UBA, para mostrar su cara de operador político pragmático formado en el Menemato. Esta política no es la que se anuncia con bombos y platillos sino la que se teje en la oscuridad, con la injerencia del FMI y los imperialismos. Así es de esperarse: la continuidad de la mega-mineria contaminante, el Fraking en Vaca Muerta, el monocultivo y la presencia en el gobierno de Bayer (ex Monsanto), la reforma laboral vía modificación de los convenios colectivos de trabajo, el pago de la deuda pública, el trabajo precario, etc.
Desde abajo independencia de clase siempre
Desde el anarquismo políticamente organizado venimos sosteniendo que la vía hacia el socialismo libertario es por la lucha revolucionaria, no hay posibilidad de transformación de la sociedad por los propios mecanismos del sistema e incluso hay poco margen para que se manifiesten reformas de importancia por la vía institucional.
Para el especifismo, el camino hacia una revolución es el de la organización popular, y  la acción directa en las fábricas, en el campo, en los barrios y en los lugares de estudio, para ello el anarquismo debe estar organizado políticamente.
En la coyuntura que se viene debemos enfrentar esta nueva política de los de arriba desde la independencia de clase, para ello es clave que nuestros sindicatos y organizaciones estén al servicio de los intereses que deben representar y no sean condicionados por la clase política que en última instancia siempre opera en favor de los intereses de la clase dominante. Ya desde la transición política, el Kirchnerismo venía adelantando la posibilidad de un pacto social entre distintos sectores patronales, el movimiento obrero y las organizaciones sociales, con la anuencia de la Iglesia, quien se atribuye un lugar de mediador en este proceso, pero no es más que un operador más de la clase dominante. Un gran trabajo de cooptación política de las direcciones burocráticas de los sindicatos y las organizaciones sociales hace posible el pacto en esta coyuntura.
Así debemos luchar desde la bases en contra de cualquier pacto social que intente ocultar las diferencias de clase en pos de un supuesto “proyecto nacional” en el cual los trabajadores/as somos los convidados de piedra. Tenemos claro que no hay alianza posible con los patrones, las burocracias serviles, la clase política, la iglesia y los poderosos.
Sabemos también que el camino es largo, y difícil, pero nuestra historia demuestra que la inserción social en las luchas populares, sostenida en el tiempo, en el marco de un proyecto político libertario organizado, da frutos que verdaderamente habilitan la posibilidad de otra sociedad, una sin dominación, explotación, machismo, racismo, una sociedad libertaria.
¡POR LA CONSTRUCCIÓN DE UN PUEBLO FUERTE!
¡POR EL PODER POPULAR!
¡POR EL SOCIALISMO Y LA LIBERTAD!

miércoles, 20 de noviembre de 2019

ANÁLISIS DE COYUNTURA AMÉRICA LATINA Y EL MUNDO SE MUEVEN

ANÁLISIS DE COYUNTURA
AMÉRICA LATINA Y EL MUNDO SE MUEVEN

En el mes de octubre de 2019 se han producido hechos en América Latina
y en el mundo que marcan un tiempo de pueblos en las calles, que marcan
tiempos de lucha. Comencemos por analizar el escenario en Oriente Medio.

KURDISTÁN: LA RESISTENCIA CONTINÚA
La lucha del pueblo kurdo ha ingresado en una nueva etapa. El ataque de
la dictadura legalizada del AKP de Erdogan, es decir del gobierno turco, era
previsible. Ante la consolidación de la experiencia de la Federación del Norte de
Siria, esa peculiar experiencia de tránsito al socialismo que se desarrolla en el
marco de una guerra cruel y sanguinaria, luchando contra el fascismo islámico,
el Estado Turco, uno de los organizadores de grupos como ISIS y otros de la
misma calaña, bombardea a la población y pretende adueñarse de una franja de
territorio de 14 mil kilómetros cuadrados al menos, para trasplantar población
refugiada. Lógicamente, población que no responde a las organizaciones del
pueblo kurdo.
Al momento el Estado turco ha avanzado y desplazado cientos de miles
de personas, entre ellos niños y ancianos, con la finalidad de barrer al PKK en
Siria. La propuesta de dicho partido y de sus milicias -YPG e YPJ- es la
construcción del Confederalismo Democrático, una propuesta de fuerte
raigambre de base, socialista y federalista. Esta experiencia es un "mal ejemplo"
para todos los Estados de la región y para las potencias intervinientes como
Rusia y EEUU. Todos son de un modo u otro, enemigos de este proceso y del
pueblo kurdo que lucha por su libertad.
Esta experiencia de carácter comunal se está desarrollando en un tercio
del territorio sirio e incluyendo a población árabe, armenia, entre otras
nacionalidades y también pueblos de variadas pertenencias religiosas. En lugar
de una guerra fratricida, el pueblo kurdo y sus organizaciones han construido en
Rojava una experiencia socialista con perfiles libertarizantes por demás
interesantes, con gran protagonismo popular, especialmente de las mujeres y
aquellos grupos que siempre han sido foco de la dominación del sistema
capitalista en todos sus órdenes.
Las milicias kurdas derrotaron a Estado Islámico con un saldo de 11 mil
combatientes muertos. Un alto precio ha pagado el pueblo kurdo, pero esa ha
sido su historia, una historia de Resistencia y combate contra toda forma de
opresión. Toda nuestra solidaridad y apoyo a la lucha del pueblo kurdo, ejemplo
de dignidad. Todo nuestro rechazo a cualquier intento de invasión e intervención
en Rojava.
Líbano e Irak: los pueblos salen a la calle
El neoliberalismo genera que los pueblos ganen las calles. En América
Latina, en Europa o en Oriente Medio. En el planeta entero. Líbano e Irak no son
la excepción. Ante una paquetazo ortodoxo, el pueblo libanés salió a la calle.
Poca prensa cubrió el hecho y hasta alguna habló de los intereses de EEUU y
Arabia Saudita tras las movilizaciones para desestabilizar al régimen que tendría
cierta afinidad con Irán. Pero lo cierto es, que ente medidas antipopulares, el
pueblo salió y ganó presencia masiva en las calles. Lo mismo ocurrió en Irak,
territorio hace años afectado por la intervención directa del imperialismo, donde
desde el 1º de octubre se iniciaron movilizaciones masivas contra la clase
gobernante, principal responsable del creciente desempleo, la escasez de
servicios básicos y la precarización de las condiciones de vida. La respuesta del
gobierno fue una sangrienta represión, que dejó un saldo al día de hoy de 300
muertos y más de 15 mil heridos, lo que no impidió, sin embargo, mayores
niveles de movilización en los sectores populares. Estas movilizaciones de
Líbano e Irak se llevan a cabo al mismo tiempos que las que protagoniza el
pueblo chileno.
Palestina: continúa el genocidio en Gaza
El gobierno de Benjamín Netanyahu persiste en eliminar política y
físicamente cualquier expresión que denuncie las políticas de Apartheid que
promueve el Estado de Israel. Gran revuelo causó la orden de deporta a Omar
Shakir, representante de Human Right Watch (HRW) para Palestina e Israel, por
supuestamente apoyar el movimiento BDS (Boicot, Desinversión, Sanciones).
También se han hecho públicos los videos de asesinatos cometidos por el
ejército de ocupación en el marco de las manifestaciones que se dieron para
conmemorar el fallecimiento el pasado 11 de noviembre del histórico líder Yasser
Arafat, la cual dejó también varios periodistas heridos e incapacitados de por
vida.
Días después, y luego de que la fuerza aérea israelí confirmara que en un
bombardeo se había dado de baja a un líder de la Jihad islámica, empezó un
intercambio de cohetes a ambos lados de la Franja de Gaza, dejando como
resultado alrededor de 32 personas muertas y 71 heridas, siendo 30 de esas
niños, todas del lado palestino. Luego de la mediación de Egipto se consiguió
pactar una tregua entre ambas partes. Por su parte, la Autoridad Nacional
Palestina (ANP) en cabeza del primer ministro Mahmoud Abbas, anunciaba un
mes antes que se iniciaran los diálogos con todas las facciones palestinas para
poder llevar a cabo unas elecciones legislativas pendientes desde el año 2006.
El pueblo palestino en Gaza ha sufrido tres guerras entre 2008 y 2014 y en
Cisjordania los asentamientos ilegales y la segregación de carreteras hacen que
la vida en los territorios ocupados sea cada día más dura.

AMÉRICA LATINA
América Latina está viviendo un tiempo complejo, contradictorio, no
homogéneo, donde se plasman avances de la derecha y las clases dominantes
pero también importantes luchas populares y resistencias a los planes y políticas
de los de arriba. No es un giro a la derecha cerrado, total. La respuesta de los
pueblos se hace sentir y se colocan como protagonistas de este tiempo. No
existen los determinismos ni los fatalismos, no debe ganar tampoco la
desesperanza. Las estructuras se expresan de determinada manera en cada
coyuntura concreta y en cada formación social, según la historia de la misma. No
predeterminan cursos de acción, pero permiten vislumbrar el escenario en que
juegan las clases sociales, es decir, la lucha de clases de todas las expresiones
de los oprimidos. Pero insistimos, no hay homogeneidades ni se pueden realizar
traslados mecánicos de realidades. Con diferentes ritmos, distintos perfiles, se
desarrollan las políticas de los de arriba y también la Resistencia Popular. Los
pueblos de América Latina tienen en su registro y en su memoria amplios y
gloriosos episodios de lucha y combate.
El giro a la derecha que se ha dado en la región con los gobiernos
ultraderechistas encabezados por Bolsonaro, va generando respuestas
populares y cuestionamientos. En Brasil, ha crecido con alarma la pobreza y la
violencia sobre los sectores populares: una desocupación de 13 millones y
subocupación de más de 27 millones de trabajadores, para apuntar unos datos
del drama social. Millones de personas con trabajo informal y precario, jodidos
por la estafa de días miserables y pasando hambre. Junto con el aumento del
20% de la acción letal de los policías en contra de los negros y población de las
periferias, de las clases oprimidas, el agravamiento siniestro del sistema
carcelario y la racionalización de la muerte selectiva. Una tecnología de
contrainsurgencia clavada en los cuerpos y territorios marginados.
Está en relevo el apoyo recíproco, la complicidad de la dupla ajusterepresión como razón de un Estado de seguridad neoliberal donde dominan las
finanzas y su cuchillo. Etapa de gobierno miliciano para administrar la miseria
ante el escándalo de una clase de súper ricos y grandes fortunas, que toma para
sí más de la mitad de toda la riqueza y bienes comunes del país. Es decir, los
doctores entrenados en la escuela de Chicago toman lugar en una configuración
política especial con el Escritorio del Crimen de los policías milicianos y toda
movida de activismo y trampa judicial que ha sido puesta en curso por la
Operación Lava Jato.
Bolsonaro ha sido implicado en las líneas de investigación que llevan al
mando de los asesinos de la compañera Marielle Franco. El asunto, que está
lejos de quedar resuelto, vuelve a la escena pública y genera algún nivel de
protesta en las calles por justicia y verdad para conocer los responsables en el
caso Marielle. También hay algún nivel de diferencias y disputas hacia la interna
de las clases dominantes, incluso entre los grandes medios, donde la Red Globo
quiere mostrarse ahora como "democrática", cuando en realidad llevó en andas
a Bolsonaro al gobierno. Este momento de tensión en el arriba, y teniendo
presente cierto descontento y rebeldía que de distinta manera expresan los de
abajo, es oportuno para mover el campo de los oprimidos y generar situaciones
de mayor movilización popular y organización.
Con Lula fuera de prisión, por efecto de la decisión del Tribunal Supremo
sobre los derechos de juicio con presunción de inocencia, los sectores de la
izquierda electoralista vuelven a jugar por la restauración de un pacto de clases
que no conforma al modo de gobierno de shock de esta coyuntura. Nosotros
conmemoramos con nuestro pueblo cada pequeña victoria en contra de la
injusticia, cada punto de resistencia que se practica para enfrentar el lawfare del
sistema judicial. Pero con toda nuestra independencia política y con mucho
respeto al afecto popular de una parte importante del país que se dirige a Lula
en esta hora, no olvidaremos el castigo infame y horroroso de las cárceles
brasileras, que es la máquina punitiva racista y antipobres de la justicia burguesa.
Confiar la salida política del pueblo brasileño a la libertad de Lula, para que
vuelva a ser electo presidente, es por lo menos suicida, porque no coloca las
demandas del pueblo brasileño en la calle y porque en definitiva, la situación
abierta en el país no se va a solucionar por arriba. Sólo el pueblo puede barrer a
este gobierno autoritario y neoliberal y las fuerzas sociales y políticas que lo
sostienen.
En Colombia, el ESMAD -escuadrón policial de choque y represión- ha
salido a la calle con gran dureza a reprimir manifestaciones estudiantiles, con
varios heridos y detenidos. Ello es parte de la política de Estado militarizado de
los gobiernos de la derecha colombiana, donde ha quedado evidenciado que no
hay margen para ningún "proceso de paz". Han sido asesinados gran cantidad
de militantes populares, varios de ellos ex-guerrilleros. La vuelta a la acción
armada por parte de un sector de las FARC es prueba de ello.
Los procesos electorales y el golpe de Estado en Bolivia
Se han desarrollado a fines de octubre tres procesos electorales con
distintas implicancias en el futuro de la región: Bolivia, Argentina y Uruguay.
El pasado 11 de noviembre el antiguo líder sindical cocalero Evo Morales
y el MAS IPSP en Bolivia vivió un golpe de estado, y fue obligado a renunciar a
la presidencia bajo la presión directa de las Fuerzas Armadas y la Policía,
reforzadas bajo su gobierno, en medio de la presión de grandes protestas
populares liderada por la derecha.
Morales quien había incumplido el mandato anti reeleccionista de la
constitución de 2009 uno de sus principales logros políticos, así como el
resultado del referéndum sobre la reelección presidencial de 2016 del que salió
claramente derrotado y de forma más importante, el mandato indígena y sindical
por el liderazgo colectivo, se presentó por cuarta vez a las elecciones
presidenciales con una capacidad política disminuida pero conservando
importantes bases de apoyo popular y la carta del buen desempeño económico
del modelo del capitalismo andino-amazónico, la expresión más radical del ciclo
progresista en la región.
El desarrollo del modelo político del MAS durante casi 14 años, centrado
en el caudillismo en torno a la figura de Evo Morales bajo el mito de la
representación obrera indígena, cuyas decisiones se toman en las cúpulas
partidarias, utilizando a las organizaciones de base como furgón de cola, forjó un
movimiento verticalista que propone salidas desde arriba en las instituciones de
la burguesía. El debilitamiento de la figura de Evo Morales deja un vacío de
referencia que abre vías a la injerencia del imperialismo norteamericano en
conjunto con los sectores empresariales más reaccionarios, misóginos, racistas
y neoliberales.
Sus principales rivales en las elecciones generales de octubre de 2019
fueron el ex-presidente Carlos Mesa del partido Comunidad Ciudadana obligado
a renunciar en 2005 por el paro general por la nacionalización de los recursos y
ahora cuestionado por sus relaciones con Odebrecht y el pastor evangélico Chi
Hyung Chung del Partido Demócrata Cristiano considerado como el “Bolsonaro
local” y que acusaba a Morales de convertir a Bolivia en Sodoma y Gomorra. Los
principales opositores que habían cogobernado territorialmente con Morales en
el último periodo de tiempo, desarrollaron una campaña anticomunista basada
en el miedo a una segunda Venezuela, pero también apelaban al descontento
legítimo de la población con la corrupción o los bajos salarios. Realizadas las
votaciones en las que la derecha divida apostaba a llegar a segunda vuelta y
probablemente ahí si ganar la elección, en el conteo de los votos en la noche del
20 de octubre se presentaron y denunciaron diversas irregularidades.
Ante estas irregularidades en el conteo y la soberbia gubernamental y
opositora de declarar la victoria en un escenario tan cerrado, se inició una ola de
protestas lideradas por los adversarios de Morales que comenzaron como
vigilias ante los centros de votación y se convirtieron luego en movilizaciones
masivas y un paro cívico indefinido desde el 23 de octubre que por 17 días
bloqueó la más populosa y conservadora región de Santa Cruz, pero también los
centros progresistas de El Alto y La Paz. Se desarrollaron importantes
movilizaciones y bloqueos de vías, que contaron con la participación de
empresarios del transporte en paro desde el 6 de noviembre, estudiantes
universitarios, habitantes de barrios populares y sectores de trabajadores
mineros. Por su parte el gobierno movilizaba importante fuerzas sindicales,
indígenas y campesinas en su respaldo negando cualquier posibilidad de diálogo
político y denunciando un golpe cívico. Entre tanto se producían fuertes
enfrentamientos callejeros entre partidarios y opositores al gobierno, que
sumados a la represión policial, dejan el triste saldo de 24 muertos al día de hoy.
Estas acciones denotan un claro plan golpista, apañado por el gobierno
norteamericano y la CIA. En los días previos ya había información acerca de los
preparativos de esta acción. Sin embargo, la derecha boliviana logró captar y
capitalizar cierto descontento popular, al menos en ese momento. El
descontento con Evo y su gobierno parte desde distintos sectores sociales:
regionales, gremiales (con la COB a la cabeza), cocaleros, estudiantes,
profesionales, hoy aparece mezclado en este marco electoral y la derecha,
reaccionaria y racista, trata de capitalizar de ello todo lo que puede. Expresión
de esto han sido los amotinamientos de las fuerzas represivas en todo el país,
demostrando que la herencia del pensamiento golpista de Banzer sigue intacta
en las capas altas del Ejército boliviano y la policía.
La oposición organizada alrededor de Comité Cívicos con eje en Santa
Cruz radicalizó su posición y Mesa pasó de aceptar la auditoria de la OEA a
rechazarla y proclamar “o la cárcel o la presidencia”. Inició una ola de protestas
violentas que incluyeron barricadas en múltiples carreteras realizadas con
vehículos particulares de los manifestantes, la quema de edificios
gubernamentales y violencia contra funcionarios estatales y sus familias,
movimiento que empalmó con motines policiales, con algunas demandas
laborales y fines políticos que se desarrollaron desde el 8 de noviembre en
Sucre, Cochabamba y Santa Cruz y de ahí al resto del país. Al tiempo
simpatizantes del MAS desarrollaban acciones de desbloqueo de barricadas y
concentraciones, apoyados por sectores de las fuerzas de seguridad, en los que
se produjeron choques violentos con los opositores.
Morales aceptó la revisión de la OEA sobre las votaciones aceptando una
segunda vuelta electoral, al tiempo que convoca a un dialogo con la oposición el
9 de noviembre. Tras los resultados desfavorables de este organismo liderado
por Estados Unidos y sus socios políticos, el gobierno masista acepta repetir las
elecciones presidenciales el 10 de noviembre. En medio del desarrollo de una
gran marcha hacia La Paz organizada por la oposición derechista que buscaba
reinstalar a “Dios” en el palacio presidencial y llamaba a una intervención del
Ejército, la cúpula de las Fuerzas Armadas “sugiere” en abierta intervención
política la renuncia del gobierno, cosa que finalmente se hizo efectiva con la
renuncia de Morales y García Linera, en medio de denuncias de golpe de Estado
y su salida hacia México.
Llama la atención la catarata de errores de Morales y su gobierno. Más
que errores, debemos reconocer que son parte de una concepción que cree en
los cambios por vía de las instituciones burguesas. No enfrentó con firmeza el
golpe de Estado una vez que se puso en marcha; convocó a negociar a los
sectores más fascitas -nazis directamente- que estaban impulsando el mismo,
se sometió a los dictámenes de la OEA (organismo de la política exterior
norteamericana y está fresca la intromisión de dicho organismo en Venezuela y
el doble rasero que aplica según cada país, esa misma OEA que respalda al
gobierno genocida de Colombia), entre otros hechos. Y se auto exilia sin
más...Con esa concepción no se producen cambios de fondo ni se enfrenta
ningún avance de la derecha ni golpe de Estado.
Sin embargo, este nuevo intento golpista se inscribe en la política
norteamericana para el área. País que no controlan directamente, que muestra
algún grado de cierta independencia en política exterior, lo desestabilizan hasta
derrocar al gobierno que ven como obstáculo. Prueba de ello es hoy día los
intentos cotidianos del imperio en Venezuela. Esa Venezuela que al imperio le
importa nada su régimen político, su corrupción, su ineptitud, su burocracia y
bolirricos; le importa solamente a los efectos geopolíticos y por la riqueza que
posee, petróleo principalmente. Recordemos que en el año 2008, Bolivia expulsó
a la DEA del país -agencia antidrogas de EEUU- por su labor desestabilizadora
y de constante apoyo a la oposición, incluso organizando grupos armados. Esa
ha sido la labor de este organismo y la CIA financiado, organizando, entrenando
a los grupos de extrema derecha para dar golpes de Estado y hacer retornar al
control efectivo de los gobiernos a estos sectores y a la burguesía más
recalcitrante, más neoliberal. La vieja política del imperio, más vigente que
nunca. La respuesta de Evo Morales, a pesar de la asonada golpista, ha sido
renunciar como presidente y acceder a canalizar institucionalmente el
descontento, volviendo a llamar a elecciones, a pesar de los llamados a movilizar
contra el golpe en distintas localidades de Bolivia como en solidaridad en el resto
del continente.
El pueblo boliviano, ese pueblo que tiene una inmensa experiencia de
lucha, que protagonizó la Revolución de 1952 y la guerra del gas y del agua en
fechas más recientes, que posee una riquísima tradición organizativa milenaria
ha dado muestras de una dignidad y firmeza increíbles. Ha salido a enfrentar el
golpe de Estado y se desarrollan enfrentamientos de relevancia con muertos y
heridos. Es un pueblo que no se deja atropellar y sale con decisión a enfrentar a
la reacción. Esa movilización popular abre un camino. No todo está dicho y el
golpe no se ha consolidado. Algunos hablan de "guerra civil", lo cierto es que los
niveles de lucha van creciendo en el Altiplano.
El golpe de Estado representa no solamente el proyecto de saqueo a los
recursos naturales bajo los intereses del imperialismo, sino que también exalta
el componente racista y colonial más nefasto de los más de 500 años de
sometimiento a los pueblos indígenas. Se trata de una cruzada cristiana-racista
contra los pueblos andino-amazónicos, quienes organizados desde abajo y con
la Whipala como estandarte enfrentan con altos niveles de radicalidad la
represión del ejército y los ataques ultra-reaccionarios. La lucha que los pueblos
indígenas están llevando a cabo en defensa de las conquistas del pueblo y de
su dignidad, dejan entrever que el eje articulador de la resistencia al golpe en
Bolivia es el pueblo organizado dando pelea en las calles.
Argentina: retorna el Peronismo
En Argentina, el triunfo del Peronismo fue más ajustado de lo pensado. El
ultra neoliberal Macri recuperó 10 puntos de votos, llegando a un total de 40%.
El peronismo no pudo superar el 50%. El escenario social en el cual se da este
traspaso de gobierno, está sin duda marcado por el enorme daño social y
económico causado por las políticas de ajuste y hambre del gobierno de Macri.
Como si fuera poco, Alberto Fernández y el kirchnerismo efectuaron reiterados
llamados a no ocupar las calles, no movilizar, de "aguantar hasta diciembre" , de
"no desestabilizar", de "no generar un nuevo 2001". Lo que estuvo en el debate
en estos meses fueron dos estrategias claras en el campo de la izquierda
argentina: bancar la gobernabilidad de Macri y desocupar las calles, como
sostenían los sectores kirchneristas y afines- por omisión y apuesta electoral
estaban en esta misma lógica el FIT y el PCR-, y por otro lado, un conjunto de
organizaciones sociales y sindicales que impulsamos la lucha en la calle sin
esperar a las urnas, apostando por una salida popular.
Pero ese "quietismo" no sólo le permitió recuperar terreno a Macri, sino
que impidió una salida desde abajo a la crisis en que se encuentra Argentina. Se
intentó colocar al movimiento popular tras la fórmula Fernández-Fernández, pero
igualmente se peleó. Hubo gente en la calles y conquistas concretas, pocas tal
vez, pero conquistas que permiten tonificar a las organizaciones populares.
Sabemos que la cruda avanzada neoliberal, que golpeó con fuerza a los de abajo
durante los últimos años, no puede esperar los tiempos de la politiquería. Mucho
menos cuando somos conscientes que la transición de gobierno está signada
por los reiterados intentos del empresariado de imponer una reforma laboral a
toda costa, y de la forma que sea, intentando retrotraer las condiciones laborales
al siglo XIX. En definitiva este cambio de gobierno, lejos de constituir un freno a
la reforma laboral, puede presentarse como una oportunidad para los sectores
dominantes de maquillar estos cambios bajo otro tipo de modalidad, claramente
más atenuada que lo que hubiera sucedido con un segundo mandato de Macri.
Con la victoria del Peronismo se abre un período de cooptación de los
movimientos populares nuevamente, de tejer por arriba salidas y acuerdos en
base a intereses espurios, de presencia en el gobierno de los sectores más
recalcitrantes del Justicialismo. El pacto social que se viene tejiendo aún desde
antes de ser electo el peronismo en octubre, busca preparar el terreo para
asegurar la gobernabilidad y contener la bronca de la clase trabajadora ante la
situación de ajuste y miseria. El alineamiento y conciliación en un amplio pacto
social que incluye a un sector del movimiento piquetero, la Iglesia, las cúpulas
sindicales de la CGT y CTA, y sectores empresariales tras el gobierno de
Fernández, busca asegurar y dar continuidad a la aplicación de medidas
antipopulares para lograr pagar el enorme endeudamiento externo a la par de la
entrega de los recursos naturales a multinacionales extractivistas.
A pesar de la entrega de las dirigencias burocráticas, también será un
período dinámico e interesante para las luchas populares. Nuestra tarea en este
sentido continuará dirigida a desbordar y trascender la salida propuesta por
arriba, recuperando la confianza en la propia fuerza de las organizaciones
populares.
Uruguay también gira a la derecha
Uruguay, por su parte, presentado como un "oasis de paz y estabilidad"
por el gobierno del FA -imagen que se ha expandido por la región, que es
continuidad de aquella "Suiza de América"- parece también girar a la derecha.
En las elecciones de octubre el gran ganador ha sido el Partido Nacional.
Se han sumado el histórico Partido Colorado y el novel Cabildo Abierto, partido
de origen militar, conformado por ex milicos y otros en actividad, y ha nucleado
a casi todos los grupos y personalidades fascistas que estaban desperdigadas
en distintos sectores. Su candidato y principal figura es Guido Manini Ríos, ex
Comandante en Jefe del Ejército hasta hace unos meses. Manini Ríos proviene
de una familia tradicional de la política uruguaya, ubicada en el espectro de la
extrema derecha. Su abuelo fue fundador del sector más conservador del Partido
Colorado en 1913 y su tío revistó en la JUP (Juventud Uruguaya de Pie, grupo
fascista de choque en los años previos a la dictadura). Familia de terratenientes,
políticos y militares, todos de extrema derecha. Guido Manini Ríos es amigo del
ex General Villas Boas de Brasil y del Vicepresidente Mourao. Para ir viendo sus
conexiones...
Este sector -Cabildo Abierto- obtuvo cerca del 11% de los votos. Una
votación alta para un partido nuevo ligado a los milicos. Es un partido
extremadamente conservador y eso es claro para el conjunto de la sociedad
uruguaya. Es una opción ideológica directa la que hacen sus votantes. Además,
en los meses previos hubo varias denuncias sobre grupos neonazis que se
estaban sumando a Cabildo Abierto y cuyos miembros se fotografiaban con su
líder. Además, Guido Manini Ríos tiene abierta una citación judicial por haber
ocultado información surgida de declaraciones de José "Nino" Gavazzo (represor
y torturador en el marco del Plan Cóndor, directamente implicado en la
desaparición y asesinato de compañeros de FAU) en un "Tribunal de honor"
acerca de su participación en asesinatos de militantes durante la dictadura. Este
partido tendrá una representación parlamentaria de 3 senadores y 11 diputados.
Podemos decir que en el Uruguay el fascismo ahora tiene partido propio.
Todos los partidos de derecha brindan su apoyo a Lacalle Pou en la
segunda vuelta a fines de noviembre. De ganar el candidato del Partido Nacional
(pertenece al Herrerismo, sector históricamente conservador) implementará una
ley de urgente consideración como ya ha anunciado, en la cual entre otras
medidas impulsará la desmonopolización de los combustibles, cambios
regresivos en la educación y en las relaciones laborales, aparecen entre las
medidas que han cobrado notoriedad. Por su parte, el Partido Colorado impulsa
el modelo chileno, es decir, el neoliberalismo puro y duro, pero a la uruguaya. De
esa combinación de factores surgirá el programa del gobierno "multicolor" como
le ha llamado Lacalle Pou.
El Frente Amplio también propone ajuste, tal vez más gradual, sin tocar
las áreas sociales, según declaran. Pero el déficit fiscal está cercano al 5% y las
cuentas públicas parecen estar complicadas hacia mediados del año 2020, justo
cuando hay que aprobar un nuevo presupuesto. Los pagos de intereses de
deuda que vencen en esas fechas son un cuello de botella importante.
En Uruguay no se disputan dos "modelos" de país en estas elecciones: el
modelo es uno sólo y el giro a la derecha con ajuste y represión también. Lo que
se "define" es la "dosis", el grado del giro, si será más abrupto o no.
Por lo tanto, el año próximo es de esperar ajuste y garrote desde arriba,
pero por otro lado, desde abajo, Resistencia.
Una ola de rebeldía en Centroamérica y el Caribe
Las grandes jornadas de protesta en Puerto Rico, iniciada desde el 13 de
julio, que llevaron tras movilizaciones masivas como la marcha de medio millón
de personas de los días 17 y 22 y huelgas generales a la renuncia por escándalos
de corrupción con la ayuda humanitaria y comentarios de desprecio y
discriminación contra la población, del gobernador Ricardo Roselló y el Partido
Nuevo Progresista el 24 de ese mismo mes, en medio de la honda crisis
económica experimentada en la isla.
Por otro lado son de gran importancia, las diversas olas de protesta en
Haití contra el gobierno del empresario Jovenel Moise y el Partido Haitiano
TetKale, sucedidas en febrero, junio y septiembre, en medio de la honda crisis
económica, escándalos de corrupción y un acuerdo del gobierno con el Fondo
Monetario Internacional (FMI) para profundizar reformas neoliberales. Las
movilizaciones, retoman las protestas contra el fraude electoral de 2016, han
incluido violencia contra los barrios ricos de la ciudad de Puerto Príncipe y
diversas huelgas generales, dejando el trágico saldo de 77 muertos.
Así mismo resultan fundamental y está aún abierta la ola de luchas
realizadas en Honduras desde el 10 de octubre y generalizadas desde el día 18
contra el gobierno de Juan Orlando Hernández y el Partido Nacional salpicado
de escándalos de corrupción y narcotráfico por el mismo Chapo Guzmán, que
retomaban las luchas contra el fraude electoral de 2017, protagonizadas por
estudiantes universitarios y sectores populares.
La movilización popular masiva como respuesta a la crisis económica, el
paro activo en la cadena de producción, distribución y servicios, el descontento
social con gobiernos impopulares permeados por la corrupción pública y privada,
y el desprecio de la burguesía parlamentaria hacia las condiciones de vida de su
pueblo explican esta revitalizadora ola de rebeldía centroamericana y caribeña a
la que debemos apoyar y de la que necesitamos aprender.
La etapa que se abre a partir de las rebeliones en Ecuador y Chile
Octubre decíamos trajo cambios y trajo lucha de los pueblos. Comenzó
con el alzamiento del pueblo ecuatoriano. Desde el 2 de octubre en Ecuador se
registró una extensa movilización popular que logró una victoria importante
contra el paquetazo neoliberal impulsado por el gobierno del empresario Lenin
Moreno de Alianza País, retomando las luchas este mismo año de los
estudiantes de medicina, las huelgas de hambre victoriosas de docentes y
trabajadores eléctricos jubilados y el paro cívico de la región de Charqui.
El gobierno Moreno, profundizando las políticas pro mercado
desarrolladas por el propio Rafael Correa, decidió implementar ante la crisis
económica, una reforma estructural concertada con el Fondo Monetario
Internacional (FMI) para obtener un crédito por 4.200 millones de dólares que
incluían el decreto 883 que imponía una drástica subida del precio de la gasolina
de hasta 120% lo que a su vez implicaba encadenadas de todos los demás
sectores económicos, y sobre todo una reforma laboral que imponía una
reducción de salarios para la mayoría de empleados temporales del sector
público en 20%, más de 20 mil despidos de trabajadores del Estado, la reducción
del 50% del período vacacional, así como confiscaciones salariales obligatorias
y el anticipo de una reforma laboral precarizadora.
Ante el decreto de suba de la gasolina, el pueblo salió a la calle. El
gobierno de Lenin Moreno reacciona decretando el Estado de Sitio. Aumenta el
grado de movilización popular con fuerte presencia de la CONAIE que marcha
sobre Quito. El gobierno huye de la capital y ésta queda bajo control popular
durante varios días. Pero veamos esto con más detalle.
El paquetazo y su duro golpe contra las trabajadoras y los pueblos del
país, despertó diversas resistencias. En primer lugar inició un corto paro de
empresarios del transporte que bloqueó carreteras, puentes fronterizos y vías
urbanas, organizados en la Federación de Cooperativas de Transporte Público
de Pasajeros (Fenacotip) que se prolongó por 48 horas. En segundo lugar
destaca la importante resistencia indígena de comunidades proveniente
principalmente de la zona andina y en menor medida la Amazonia, organizada
por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE),
anteriormente golpeada por la represión correista, que se constituyó en la
dirección efectiva del movimiento. La CONAIE organizó la gran marcha de
decenas de miles de personas, con cientos de camiones rebosantes de
participantes, sobre la ciudad de Quito, que logró ocupar fugazmente la
Asamblea Nacional el 8 de octubre y ocupar múltiples edificios públicos en todo
el país. La situación obligó al gobierno a trasladarse a Guayaquil y decretar el
Estado de excepción, el toque de queda en la capital, la censura de prensa y la
militarización del país.
En tercer lugar se desarrolló una importante protesta obrera organizada
alrededor del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), e importantes sectores
estudiantiles y populares, que desarrolló paros parciales en refinerías de petróleo
y una importante huelga general el 9 de octubre. El movimiento tuvo un nuevo
pico en la movilización por el día de la resistencia indígena el 12 de octubre, así
como múltiples protestas en las grandes ciudades del interior, con eje en el
centro de Quito, donde indígenas, campesinos, obreros y estudiantes ocuparon
el centro de la ciudad y convivieron en campamentos organizados en parques y
universidades privadas.
Se desarrollaron 11 días de protesta masiva, cacerolazos, bloqueos de
vía y carreteras en la mitad del país, y cientos de miles de personas movilizadas
en las calle, con un saldo trágico de 11 muertos, 1300 heridos y 1100 detenidos,
que recordaron las heroicas rebeliones de 1995 y 1997 contra las políticas
neoliberales. Los indígenas decretaron el estado de excepción en su territorio y
retuvieron militares y policías desplegados en actividades represivas para ser
juzgados por sus instituciones de justicia. Al tiempo se presentaron quemas y
saqueos en algunas zonas comerciales, en medio de la retórica gubernamental
de no dar marcha atrás con las reformas y las acusaciones propagandísticas
contra Correa y Maduro de un brumoso plan de desestabilización.
Finalmente, el muy debilitado gobierno Moreno se sentó a negociar el 13
de octubre con la dirección de algunas de las organizaciones, suspendiendo el
decreto que eliminaba los subsidios a los combustibles, aunque los demás
aspectos del paquetazo se mantienen aún vigentes. Aunque la demanda de la
renuncia de Moreno no se profundizó, el gobierno buscó excluir a los sindicatos
y organizaciones urbanas de las negociaciones y los elementos de auto
organización popular no se extendieron a todo el país, la masiva protesta fue
importante, pues supuso una rearticulación del movimiento popular, debilitado y
fragmentado por el correismo, en medio del aumento de su autonomía política y
unidad intersectorial. En este contexto de alza de las luchas y de búsqueda de
alternativas populares a la crisis y el ajuste neoliberal, es deseable una
rearticulación de algunas expresión del anarquismo organizado en el país.
En definitiva, organizaciones indígenas, campesinas, sindicatos de
trabajadores, estudiantes, jóvenes, son los participantes y animadores de esta
revuelta popular que puso en jaque a la policía y al Ejército. Movilizaciones con
altos niveles de enfrentamiento con las fuerzas represivas y con total
independencia de clase, ya que fueron corridos los políticos vinculados al ex
presidente Correa que se hicieron presentes en las movilizaciones. El pueblo no
está dispuesto a dejarse instrumentalizar y usar por la casta de los políticos. Un
saber popular de profundas implicancias para la concreción de Poder popular.
 El gobierno debió derogar el decreto y dar marcha atrás en sus medidas.
Una victoria popular de un pueblo que ha hecho caer varios gobiernos.
En Chile una protesta de los estudiantes secundarios con coladas
masivas en metro contra el alza del precio de las tarifas de energía y transporte
público de Santiago implementada el 6 de octubre, fue fuertemente reprimida,
derivando en una jornada de rebeldía nacional aún abierta especialmente desde
las protestas nacionales del día 18 del mismo mes. El segundo gobierno de
Sebastián Piñera y la coalición Chile Vamos, atacó la justeza de la protesta
juvenil y se aprestó a la aplicación de la Ley de Seguridad del Estado, mostrando
un gran desprecio hacia las condiciones de vida de la clase trabajadora y los
sectores populares y una defensa cerrada de su política económica neoliberal
heredera de la dictadura cívico militar de Pinochet y de tres décadas de
gobiernos de la concertación y la derecha.
La protesta estudiantil continúo y se generalizo por la capital aumentando
las afectaciones al sistema metro, y en ocasiones a los trabajadores y usuarios
del sistema. Se sumó la movilización temprana de trabajadores de la educación
y la salud, y más tardíamente organizaciones como la Central Unitaria de
Trabajadores (CUT) y la Confederación de Estudiantes de Chile (CONFECH)
adhirieron a la movilización, organizando grandes huelgas generales como las
del 4 de noviembre. Así se generalizaron los cacerolazos y las concentraciones
masivas en todo el país como las vividas desde el día 20 de octubre, con
expresiones como la marcha del 25 del mismo mes, la más grande de la historia
reciente del país, que reunió cerca de 1´200.000 personas en Santiago con eje
en Plaza Italia, la movilización de centenares de miles de personas desde Viña
del Mar a la sede del Congreso en Valparaíso el día 27 o la marcha de los
pobladores Limache que recorrieron 100 kilómetros hasta Santiago. La actividad
de los estudiantes secundarios organizado masivamente en Asamblea
Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) y Coordinadora Nacional de
Estudiantes Secundarios (CONES), resulto clave, pero también se sumó el
pueblo mapuche que realizo concentraciones en la Araucanía destruyendo
símbolos coloniales o el movimiento de mujeres, movimientos todos con un largo
historial de lucha contra el resquebrajado régimen bipartidismo chileno.
En medio de una movilización popular, con parecidos a las grandes
jornadas de protesta nacional contra la dictadura de 1983 y 1986, y un aumento
de la violencia popular con barricadas, saqueos e incendios sobre diversas
edificaciones, el gobierno Piñera habló de que el país estaba en guerra y la
primera dama habló de una invasión alienígena, se decretó el estado de
excepción y toque de queda en la mayoría de ciudades del país y se desarrolla
una violenta represión que generalizó los malos trato y la tortura, el acoso y el
abuso sexual y la represión por parte de las fuerzas policiales y militares. Al
tiempo Piñera se vio obligado a derogar el alza del pasaje, decretar unas
reformas sociales mínimas en materia de pensión, salario mínimo y congelación
de tarifas, realizar un cosmético cambio de gabinete, aún convocar un dialogo
política con miras a una posible reforma constitucional.
Aunque aparentemente desgastada, la jornada de protesta popular en
Chile aún está abierta, y las asambleas territoriales en plazas públicas, colegios,
universidades, barrios y sindicatos se mantienen bajo la consigna de Chile
despertó y una creciente demanda de fuera Piñera. Hasta ahora hay un
lamentable saldo de 30 muertos y 2 mil heridos y 5 mil detenidos. Es reseñable
que la actividad de los/las anarquistas organizados/as, aunque minoritaria, ha
sido importante y en medio de la lucha florecen formas de auto organización
popular. El actual movimiento puede lograr importantes conquistas económicas
y salariales, presionar por reformas legislativas en materia de transporte,
educación, pensiones o salud y llevar a un aumento claro de los niveles de
organización, movilización y autogestión popular.
El pueblo chileno ha hecho crujir 30 años de neoliberalismo y toda la
herencia post-dictadura. La represión fue dura pero Carabineros fue desbordado
por la gente en las calles, por eso Piñera decreta el Estado de Excepción y el
toque de queda, sacando al Ejército de los cuarteles. El pueblo desafió ambas
imposiciones y continuó en la calle. Movilizaciones masivas en los centros
urbanos, otras en los barrios, barricadas, demostraciones de bronca y rechazo a
los símbolos del modelo... El pueblo ha roto la normalidad en Chile, con y sin
huelga general. Las movilizaciones continúan y fermenta por abajo un proceso
de organización y resistencia, se acumula una amplia y rica experiencia y se abre
una nueva etapa. Incierta, pero una etapa de pueblo en la calle desafiando al
poder.
Sin embargo, los partidos de izquierda, en su mayoría, impulsan la
convocatoria a una Asamblea Constituyente que dote a Chile de una nueva
Constitución, derribando la heredada de la dictadura de Pinochet. Si bien es un
reclamo sentido, ya que parte de la herencia del pinochetismo es la Constitución
y el orden jurídico que garantiza y que ningún gobierno- incluidos los de la
Concertación- osó tocar, habilita una "solución por arriba" a la crisis abierta por
abajo por la movilización popular. Habilita a que los partidos del sistema
encuentren una "solución" a los problemas de los chilenos, garantizando los
mismos derechos... a las clases poseedoras y dominantes en el país y a esa
odiosa institución garante del orden burgués que es el Ejército. Ninguna
Constitución bajo el capitalismo tocará la propiedad privada en todos sus
términos ni garantizará el desmantelamiento de las Fuerzas Armadas, ni
socializará las ganancias y propiedad del cobre. La experiencia de Allende y la
Unidad Popular habla a las claras por sí sola, de los límites que "tolera" la
burguesía y el imperio.
Pero lo más complejo de la Constituyente, es que coloca en las manos de
los opresores y de los dispuestos a sucederlos en su rol, la solución a las
necesidades populares y su inevitable engaño, porque existen mil formas de
burlar textos jurídicos consagrados. Se coloca de esa forma nuevamente al
pueblo como furgón de cola de los partidos del sistema, de sus discusiones,
obliga a tomar bando por alguno de ellos y dejar de lado la organización y la
causa popular. Es un corral de ramas.
En cambio, la alternativa está en ese mismo abajo que ha hecho temblar
y crujir el modelo. Un proceso de unificación de luchas populares, de búsqueda
de un plan de soluciones a la crisis construido por las organizaciones populares.
Una articulación de los oprimidos desde abajo hacia arriba, construyendo Poder
Popular, con autogestión y democracia directa. Fortalecer las organizaciones
populares y un proceso de convergencia deben ser los objetivos de la militancia
de intención revolucionaria.
Queremos ser claros: cuando decimos Poder Popular decimos capacidad
de acción y decisión del pueblo, de sus organizaciones de base articuladas en
forma federalista, de abajo a arriba. Es un proceso netamente popular, por fuera
del Estado y contra él. Podemos mencionar como ejemplos históricos las
Colectivizaciones en plena Revolución Española, la Machnovitchina en Ucrania
durante la Revolución Rusa, la experiencia en Rojava hoy en día, pero también
infinidad de procesos que los pueblos latinoamericanos han construido y
construyen donde la participación de los de abajo es decisiva.
Por lo pronto, las movilizaciones continúan y ese proceso sigue abierto.
Vastas experiencias y enseñanzas deben sacarse de aquí, porque se abre una
nueva etapa.
Queremos expresar claramente, todo nuestro apoyo a los compañeros de
la Federación Anarquista Santiago (Chile) y de Revolución Libertaria de La Paz
(Bolivia) que están insertos en las movilizaciones e impulsando una orientación
de trabajo en medio de la lucha.
Tiempo del pueblo
Con las pueblada de Ecuador y Chile se abre un tiempo de pueblo en la
calle. De los pueblos movilizados por toda América Latina. Es de esperar otras
puebladas, rebeliones, sucesos que puedan habilitar situaciones prerevolucionarias o las preanuncien. En cada país a su ritmo, con su idiosincrasia
y de acuerdo a cada coyuntura concreta. Todo ello en una perspectiva de
mediano-largo plazo.
Se abre un ciclo de luchas populares contra el neoliberalismo y sus
consecuencias. Porque esta etapa del capitalismo, de neoliberalismo crudo,
genera, sin lugar a dudas, más resistencia, gente en la calle,. Ante tanto despojo
y represión, el pueblo se moviliza. No es un ciclo exclusivo de la derecha, como
se ha pregonado. Seguramente los progresismos -como los conocimos hasta
2015- van llegando a su fin. Los que perduren, mutaran por influencia de la
derecha, el ajuste impuesto desde arriba y los límites económicos del sistema a
escala mundial. Ellos vuelven por el saqueo total, pero el abajo está fermentando
sus respuestas y una salida realmente popular.
Si bien aumentarán los grados de la represión, son claras las enseñanzas
que nos dejan los pueblos ecuatorianos y chileno: se puede desbordar a la
represión, incluso a las Fuerzas Armadas, con pueblo en la calle y practicando
la acción directa a todos los niveles. A modo de ejemplo, en Ecuador una
tanqueta fue puesta fuera de combate por la acción del pueblo.
Es fundamental fortalecer las organizaciones populares, aportar en los
debates acerca de las vías y caminos de cambio, en clarificar que los caminos
que el sistema siempre abre, terminan en un precipicio. Es desde abajo que se
construye pueblo fuerte y federalismo, único modo organizativo que confía en las
organizaciones populares y no en vanguardias auto-elegidas y pretendidamente
"iluminadas". No hay salida posible "por arriba" en los ámbitos e instituciones del
sistema, esos espacios solo a la burguesía y al imperio pueden servir. El cambio
viene desde el pueblo y lo que el pueblo pueda construir, con sus limitaciones y
problemas, pero será mucho más rico que las podridas instituciones burguesas,
instituciones de opresión y muerte.
Está en juego la vida y la construcción de una sociedad diferente. En esa
lucha estamos embarcados y el Anarquismo Organizado -el Especifismo- tiene
mucho para decir en propuestas de auténtica emancipación.
NO AL GOLPE DE ESTADO EN BOLIVIA!!
VIVA LA RESISTENCIA DE LOS PUEBLOS!!
A FORTALECER LA LUCHA Y LOS
PROCESOS POPULARES!!
POR LA CONSTRUCCIÓN DE PODER
POPULAR!!
POR EL SOCIALISMO Y LA LIBERTAD!!!
ARRIBA LOS QUE LUCHAN!!

FEDERACIÓN ANARQUISTA URUGUAYA (FAU)
FEDERACIÓN ANARQUISTA DE ROSARIO (FAR) -ARGENTINA
ORGANIZACIÓN ANARQUISTA DE CÓRDOBA (OAC)- ARGENTINA
COORDINACIÓN ANARQUISTA BRASILERA (CAB)
GRUPO LIBERTARIO VÍA LIBRE - COLOMBIA

sábado, 8 de junio de 2019

[VOLUNTAD Nº8]



Compañeras y compañeros:
Ya salió el 8º número de VOLUNTAD!!! periódico de la Federación Anarquista de Rosario:
★ Barrial ★ Sindical ★ Venezuela ★ Jornadas Anarquistas ¡LEA Y DIFUNDA Voluntad!
-A octubre no llegamos ¡PARO GENERAL!-

Fernández x 2: la “fórmula” para desmovilizar

Nota de opinión sobre la coyuntura. Mayo 2019
Podríamos gastar tinta y utilizar varios párrafos en describir lo que representa la figura de Alberto Fernández, tanto por sus orígenes (Menem, Cavallo, Duhalde) como por sus vinculaciones (Papel Prensa, Clarín, Repsol, Embajada Norteamericana). Sin embargo, nuestra línea de análisis intenta ir por otro carril que no es el de la denuncia o el vuelo intelectual. Para ello debemos recaer en los abrumadores números vertidos en el último número de nuestra prensa: 260 mil despidos el último año, índices records de desocupación y pobreza, y una pérdida de más 15 puntos del salario con respecto a la inflación. Luego de 3 años y medio de ajuste brutal, el inicio de un año difícil para los y las de abajo generó hasta aquí presión en las calles, a través de sucesivas medidas sectoriales y unitarias, cuyo desenlace expuso a la cúpula de la CGT, que no tuvo más salida que convocar a un Paro General el 29 de mayo. 
En otros momentos de la historia, crisis sociales e inestabilidades económicas –y en algunos casos políticas- provocaron una salida anticipada del gobierno de turno, como sucediera en el 89 y en 2001, en el marco de estallidos sociales con características particulares a cada momento. Pero en este contexto de caída libre de la imagen del gobierno, de grandes cuestionamientos a dirigentes sindicales, y donde comienzan a proyectarse meses de lucha en la calle, aparece la “jugada política del siglo” para descomprimir.
Como lo dijimos en nuestro último periódico, el gobierno sólo está sostenido por el FMI y los EEUU, que apenas garantizan cierta estabilidad política. El anuncio sorpresivo de CFK de ungir a Alberto Fernández como cabeza de su fórmula presidencial, tapó inmediatamente el índice de la inflación de abril –además de los números que mencionamos más arriba- y el impacto que podría generar la previa del paro del 29. Ahora todos los medios se encuentran intentando develar el “inteligente” movimiento de fichas de la líder.
La primera lectura que hacemos es la de reacomodamiento del peronismo. Tal como sucediera en épocas pasadas, en momentos en que el país se encontró inmerso en una grave situación social, como en 2003 (tras la desintegración pos menemista) o en el 87 (tras la pérdida de hegemonía del peronismo bonaerense heredero de la derrota de Luder), el justicialismo debió reestructurarse para ser alternativa de gobierno sin perder la vocación conciliadora.
Hoy, los distintos sectores del PJ –entre ellos el kirchnerismo- vienen buscando la forma de canalizar el descontento popular en las clásicas y restringidas vías de participación que ofrece la comodidad institucional. Recordemos que durante los 12 años de kirchnerismo, además de haberse conseguido algunas reivindicaciones sentidas por los sectores populares, desde arriba se intentó con cierto éxito fragmentar, cooptar e institucionalizar a distintas expresiones del movimiento popular, consiguiendo desmovilizar y desarticular el trabajo de base (que inclusive el peronismo de otras épocas supo llevar a cabo de manera masiva). Esto último incluso ha dejado abierta la puerta en la actualidad a la inserción de movimientos reaccionarios y conservadores como el evangelismo, cuyos efectos se pueden anticipar mirando a Brasil.
Pero además en esos 12 años el proyecto K no tenía planes siquiera de modificar la matriz económica, política y social del país. Las últimas declaraciones de Cristina presentando el libro, reafirman esto mismo, cuando reivindica el policlasismo y la sociedad de mercado. Por consiguiente, este intento por arriba de enfrentar a Macri, busca a la vez desarticular la apuesta a la rebeldía del pueblo, la capacidad organizativa del mismo, y desacreditar la confianza en su propia fuerza. La figura de Alberto Fernández no significa otra cosa que transmitir tranquilidad a los mercados, seriedad al FMI y demás organismos de crédito, y brindar seguridad al capital extractivista, al poder financiero y a los grupos concentrados en la Argentina. Una síntesis de esto fue expresada por una de las economistas de Alberto Fernández, Cecilia Todesca, cuando caracteriza la fraudulenta y exorbitante deuda contraída por Macri como “una deuda legítima tomada por un gobierno democrático”.
En este sentido hay tres elementos interrelacionados que se destacan y que nos preocupan e interesa analizar. Por un lado, que asistimos a un paradigma de la no-participación. Por otro, el predominio del posibilismo en sectores del amplio campo de la militancia. Por último, la falta de un programa de clase con el desdibujamiento de las funciones propias de los sindicatos.
En principio el anuncio, que sin dudas ha generado simpatía y esperanza en ámbitos militantes del campo popular, y en sectores castigados por el salvaje ajuste de Macri, no provino de un proceso de deliberación de la militancia reunida en un congreso, ni siquiera de un Comité Ejecutivo partidario, sino de una reunión de dos personas iluminadas, en cuya fórmula se vuelve a depositar expectativa. Eso muestra a las claras, cómo la participación de la militancia más activa, ni que hablar de quienes no son orgánicos, ha sido de meros espectadores. Un desfile de aplausos, comentarios por facebook, figuras famosas dando entrevistas, festejando la decisión de la “jefa”.
Esto nos lleva al segundo punto, en la construcción discursiva cada vez es más acotado el horizonte de cambios o transformaciones pretendidas en las plataformas políticas, algo que tiene efectos inmediatos en la práctica. Es en este sentido que se expresaba Bakunin cuando decía “Es soñando con lo imposible que el hombre ha realizado siempre lo posible. Los que se han conformado con lo que les parecía posible no han avanzado nunca un sólo paso”. Un proceso de institucionalización de mediano plazo que ha impactado haciendo que cada vez más sectores, referenciados en un sentido amplio, dentro de la izquierda hayan entrado en una deriva peligrosamente reformista,  construyendo un programa que no tiene como sujeto a los trabajadores sino al partido operando en el estado, relegando a los sectores oprimidos al mísero rol de electores. Es comprensible en ese sentido que la actitud electoral de los sectores populares sea pragmática. No se construyen los medios para que la clase exprese su programa y participe de un proceso emancipatorio, sino que se la interpela con marketing y retórica, en los moldes discursivos del enemigo.
En esta errancia no están solos quienes apuestan a construir desde el  kirchnerismo transformaciones más profundas, sino que comprende a gran parte de la izquierda clásica como el FIT y los otrora sectores autonomistas (Patria Grande y Ciudad Futura entre otros). Tarde llegaron las críticas de Altamira –desde una exterioridad asombrosa- cuando vemos la priorización de la disputa electoral por sobre la militancia de base (con miras ésta a la construcción de sujetos revolucionarios). El electoralismo no solo ha mostrado sus límites, incluso dentro del propio juego electoral, sino que en momentos como estos encuentra a parte de la izquierda en una encrucijada. Sin herramientas de crítica real, más allá de las chicanas o denuncias de prontuarios de candidatos, los sectores oprimidos dejan de referenciarse en sus propuestas, ya que no encuentra grandes diferencias. Y entre propuestas posibilistas, es de esperar que la gente vaya por la más posible –la más reformista-.
Pero esto desnuda un problema aún más grave y es la falta de un programa de clase. Abundan los programas de gobierno de los partidos, sin embargo vemos que las organizaciones sindicales y sociales carecen de un propio programa de clase. Esto atraviesa a gran parte del campo de la clase oprimida, que al carecer de un programa en el cual referenciarse, termina cayendo en propuestas cortoplacistas, plagadas de clientelismo y burocracia.
En este sentido, desde nuestra corriente debemos formular la correspondiente autocrítica, al no haber podido hasta el momento plasmar masivamente una expresión organizada con independencia de clase y un programa de transformación social reivindicado por el conjunto de la clase oprimida que conjugue la democracia directa, la solidaridad y la acción directa como principios. Por tanto, la coyuntura nos exige una vez más a estar a la altura de la circunstancia, no sólo analizándola sino también reafirmando nuestro compromiso como militantes anarquistas, para poder enfrentar, no sólo la situación acuciante en la que nos encontramos, sino los problemas y peligros aquí desarrollados.
Más allá de la esperanza que genere esta fórmula en una parte de la militancia y en algunos sectores populares que anhelan una sociedad igualitaria –a quienes indudablemente deberemos interpelar-, y más allá de la postura electoral que tomen, la tarea que el anarquismo organizado tiene por delante consistirá en seguir apostando a la construcción de un pueblo fuerte. Para esto es vital continuar profundizando la lucha y la organización desde abajo, desde los barrios, escuelas y sindicatos, defender la calle como único escenario de resistencia, desbordar y trascender cualquier planteo de "solución por arriba" al mismo tiempo de ir por la recuperación de nuestras organizaciones gremiales en manos de los traidores de clase, confiando siempre en la propia fuerza de la rebeldía popular que ha sabido forjar los mejores capítulos de la historia de nuestra clase oprimida.
FEDERACIÓN ANARQUISTA DE ROSARIO- MAYO 2019

sábado, 23 de marzo de 2019

Con la memoria de lxs 30000… ¡Enfrentamos la avanzada reaccionaria en la región!



Son 43 años de aquel funesto golpe que dejó como saldo la desaparición de 30.000 compañeros/as, el robo de bebés, torturas y demás atrocidades, y que impactó fuertemente en el tejido social dando comienzo a la instauración del modelo neoliberal en el país.
Recuperar la memoria histórica de aquel acontecimiento, a los/las compañeros/as caídos/as, hace a nuestra tarea militante no solo por la reivindicación de nuestro pasado, sino por las disputas y luchas que se están dando en el presente.
Es claro que estamos ante una avanzada reaccionaria en la región, y que para llevar adelante la misma, el aumento de la represión viene siendo una de las herramientas predilectas de la clase dominante, todo con el auspicio cada vez más protagónico del imperialismo Yanqui. 
Una reedición del plan Condor bajo la dinámica de la democracia burguesa, que busca barrer derechos de los y las de abajo conquistados en décadas de luchas sociales, y desestabilizar aquellas zonas que se arrogan un ápice de autonomía frente al proyecto imperial. 
No obstante, es parte del aprendizaje de los de arriba que no solo con represión se gobierna a los y las de abajo, es necesario articular elementos ideológicos para darle una sustentabilidad y continuidad al disciplinamiento del cuerpo social.
Es ,en este sentido, que la disputa por la memoria histórica, y el reclamo de justicia se vuelven un elemento clave de la resistencia a la ofensiva neoliberal.
Ante semejante ofensiva de los de arriba, la tarea militante no debe caer en inmovilismos, ni alarmismos paralizantes, apuntar a estar mejor organizados/as en los ámbitos sociales, apuntar a la máxima unidad de acción posible y redoblar el compromiso y la responsabilidad en las luchas de nuestro pueblo son los pilares desde donde anclarnos para dar la pelea. Sabiendo que son tiempos difíciles los que se vienen, pero teniendo claro en lo ideológico que la represión es un elemento estructural del sistema de dominación capitalista.
Recordamos a los compañeros/as anarquistas desaparecidos, especialmente aquellos que pertenecieron a RL (Resistencia Libertaria) y a fAu (Federación Anarquista Uruguaya), compañeros/as que en su momento histórico dieron lo mejor de sí para poner al anarquismo al servicio de las luchas sociales y la construcción del Socialismo Libertario. Desde la FAR sabemos que el mejor homenaje es continuar su lucha.
HAY UN PASADO DE LUCHA
UN PRESENTE DE LUCHA
Y UN FUTURO DE LUCHA
¡ARRIBA LOS QUE LUCHAN!

domingo, 17 de marzo de 2019

Voluntad nº7

Voluntad 7 by on Scribd

No a la injerencia imperialista en Venezuela y América Latina

Son épocas convulsionadas en Latinoamérica, y el proceso por el que está pasando Venezuela es un caso emblemático de un nuevo período histórico. En este sentido, sin hacer grandes análisis esta coyuntura de injerencia de proyectos imperialistas atraviesa a toda la región, por tanto no nos es ajena.
Creemos firmemente que sólo los y las de abajo, organizados, somos los únicos capaces de encauzar un proyecto que contemple no sólo nuestras necesidades más inmediatas sino también nuestros grandes anhelos como clase de terminar con las desigualdades económicas, culturales y políticas. Ningún gobierno, desde arriba, representará los verdaderos intereses de los y las oprimidas; y menos aun lo harán esos imperios nefastos que buscan sojuzgar pueblos enteros.
El peor escenario no está lejos, intervenciones militares imperialistas o guerras civiles promovidas por EEUU están a la vuelta de la esquina. El gobierno de Maduro o la intervención yanqui, esa falsa dicotomía que se replica en todos los países de la región pareciera no dejar salida alguna fuera de ella. Es tarea nuestra, como hijos e hijas del pueblo, despejar esas nubes que ocultan, tiñen y marean a quienes estamos más afectados por este sistema de dominación. En este sentido, la historia nos ha enseñado duramente, que la intervención yanqui y demás proyectos imperialistas sólo han significado muerte, empobrecimiento, fragmentación y, muy especialmente, miedo. Pero tampoco olvidamos que las resistencias de la clase oprimida han sido lo suficientemente fuertes como para poner en jaque los programas de estas grandes potencias.
Son tiempos de lucha, de reflexión y convicción. Es momento de defender las conquistas más sentidas de nuestra clase y profundizar los procesos de transformación social. Siempre buscando fortalecer el poder popular autogestivo.
NO A LA INJERENCIA IMPERIALISTA EN VENEZUELA Y AMÉRICA LATINA
NI GUERRA CIVIL PROMOVIDA POR EL IMPERIO NI INTERVENCIÓN YANQUI
SIEMPRE POR LA CONSTRUCCIÓN DE UN PUEBLO FUERTE

8M: A LA HUELGA COMPAÑERAS!!

Hagamos que mañana sea una jornada histórica de lucha, donde las mujeres que durante cientos de años estuvimos confinadas al ámbito privado no solo ocupemos las calles sino que con un paro activo visibilizemos todo el trabajo remunerado y no remunerado que hacemos cotidianamente en favor de las ganancias de los de arriba. Nos vamos a negar a trabajar, no solo para los patrones y patronas sino también en tareas de cuidado vinculadas a la reproducción de la vida, es decir, aquellas tareas que se consideran que tenemos que hacer por amor, por nuestro rol o por naturaleza. 
Como anarquistas políticamente organizadas apuntamos a eliminar de fondo todo tipo de opresión, orientando la lucha para que no quede en cambios individuales en costumbres y estilos de vida. Entendemos como estratégico articular las reivindicaciones de género con el resto de nuestras luchas. Lo que implica organizarnos cotidianamente con nuestras compañeras del sindicato, del barrio, de la escuela o universidad. Nuestra intervención en las jornadas de mañana será así, organizadas con nuestras hermanas de clase, como hijas del pueblo. 
Es momento de reafirmar nuestro compromiso enfrentando a este sistema inmundo y aberrante. Contra una desigualdad sistemática que privilegia al varón blanco heterosexual por sobre las mujeres, las lesbianas, las trans, las bisexuales; pero también contra el capitalismo y el colonialismo fundamentales para articular la dominación, alimentándose y retroalimentándose constantemente con el patriarcado.
Creemos en un feminismo que se plantee con autonomía de quienes solo piensan candidaturas e instituciones, entendiendo que el parlamento no va solucionar las demandas y necesidades de las de abajo, porque simplemente son estructuras que no permiten ni permitirán nunca la participación real de las oprimidas, llevando a que nuestra lucha tome las formas de los modelos de poder dominante. 
Nuestro feminismo no es el de las ricas y las poderosas. El nuestro es el de las hijas del pueblo. Es el de todas esas compañeras que se organizan y luchan por cambiar de raíz este sistema. Es el que apuesta a la construcción de Poder Popular como germen y expresión de otra sociedad. Es el feminismo de las desheredadas que nada tenemos que perder salvo nuestras cadenas. Así nuestro feminismo es parte fundante e indispensable de nuestra estrategia.
Sistemáticamente los relatos históricos han buscado dejar fuera de la memoria colectiva nuestra lucha. Nosotras no olvidamos la historia de la resistencia de las compañeras trabajadores, migrantes, originarias, negra, pobres, que hace siglos vienen luchando en nuestras tierras y en todo el mundo. 
VIVA EL PARO DE MUJERES!!
ARRIBA LAS QUE LUCHAN!!

viernes, 1 de marzo de 2019

Solidaridad con la lucha del pueblo haitiano



Hace tiempo que Haití, uno de los países más pobres del mundo, se ve convulsionado por grandes protestas. En los últimos días la lucha en la calle y la confrontación directa fue en aumento. Las y los de abajo vienen dando claros gesto de que el camino para un cambio vendrá a través de la lucha y organización popular, sin confiar en las recetas de hambre del presidente Moise.
Desde la FAR expresamos nuestra solidaridad con el pueblo en lucha de ese país. No a la represión a la protesta social!
Arriba las y los que luchan!

jueves, 1 de noviembre de 2018

Nora Giavedoni Presente!

Un 15 de Noviembre hace una década nos dejaba la militante anarquista Nora Giavedoni. Compañera que pese a su temprana partida marcó un capítulo muy importante de la militancia anarquista en la ciudad de Rosario y de la cual, entendemos, nuestra organización marca continuidad.
La OAR (Organización Anarquista de Rosario) se planteó en la coyuntura de cambio de siglo una estrategia para volver a acercar el anarquismo a las luchas sociales. Logró consolidarse como organización política anarquista, con un fuerte vínculo con la hermana federacion Anarquista uruguaya. Pero también la militancia en diferentes espacios sociales fue muy importante, especialmente podemos referirnos al proyecto territorial, en el Centro Social Libertad de barrio Toba y lo antirepresivo en la Coordinadora de Trabajo Carcelario.
El anarquismos organizado hace rato que trata de volver a jugar un rol impulsor en las luchas sociales que motoriza nuestro pueblo, y la compañera
NORA fue muy importante en esa labor.
La recordamos peleando como lo hizo ella contra el sistema de dominación !!
Viva la anarquía!!
Nora PRESENTE!!

lunes, 19 de junio de 2017

¡Acción directa popular para enfrentar el ajuste y la represión!



Coyuntura  Junio 2017

Dando una mirada superficial sobre los hechos más relevantes de la escena política nacional, nos encontramos con una coyuntura marcada casi únicamente por los avatares electorales. El cierre de listas de los distintos partidos, la posibilidad o no de que Cristina sea candidata, las duras negociaciones de la izquierda electoral por los lugares en las boletas, se suman al altísimo grado de descomposición de la politiquería burguesa, que se expresa en alianzas que desvirtúan cualquier vestigio de convicción política. Un verdadero circo electoral.
Pero si nuestra mirada va más allá de lo superficial, y ponemos el foco en el escenario de la lucha de clases, nos encontramos con que las batallas que se están dando, en ese plano, son mucho más significativas que cualquier elección.
Por un lado el gobierno, aun con todos los condicionantes que implica estar en campaña, avanza con su plan de ajuste. La inflación sigue creciendo, al igual que los despidos y suspensiones. En este marco la quita de pensiones por discapacidad, es expresión de la brutalidad del ajuste en marcha. Aun así, podemos esperar cierto recrudecimiento de este tipo de medidas para después de los comicios.
Los acuerdos con el imperialismo, marcan claramente su objetivo estratégico: reducir el gasto público y el déficit fiscal, así como atacar derechos laborales y previsionales, mientras el endeudamiento facilita la gobernabilidad y las negociaciones con distintos factores de poder. Macri busca posicionarse en el mundo como un abanderado del libre mercado, con todo lo que eso significa para países dependientes como el nuestro, más extractivismo, saqueo y devastación.
El acuerdo con la burocracia petrolera en “Vaca Muerta”, es el modus operandi que se pretende aplicar a todos los gremios. Ya se avanzó con Gerardo Martinez de la UOCRA, con el ex-cristinista Aldo Pignanelli, y se intentará llevar al plano de la educación de la mano de una supuesta imitación del modelo finlandes. Con el visto bueno de las burocracias, el gobierno busca desregular lo más posible las relaciones laborales, afectando los convenios colectivos, el salario, y las condiciones de seguridad de los/las trabajadores. Sumado a que se busca también limitar el ejercicio del derecho a huelga.
Es necesario tener presente aquí un dato de la coyuntura latinoamericana, el ajuste que se aplica a escala regional es importantísimo para las clases dominantes. Si analizamos, por ejemplo, lo que pasa en Brasil, nos encontramos con que el ajuste había comenzado tímidamente con Dilma, se profundiza con Temer, y aun con masivas movilizaciones, y la realización de un paro general, cierta parte de las instituciones de dominación sostienen al gobierno para garantizarlas reformas laborales y previsionales.
Las clases dominantes tienen claro lo que buscan con su programa, si el mismo se lleva a cabo o no por medios democráticos-burgueses es un dato accesorio. Es a esta ofensiva regional a la cual hay que oponerle una resistencia de las organizaciones populares autónomas de nuestra américa latina.
En lo local entendemos que sea cual sea el resultado electoral, el programa de ajuste se llevará adelante, y la única forma de frenarlo es con la acción directa popular. Así la participación en las elecciones no hacen más que debilitar esta vía y facilitar un clima político-institucional que hace posible la avanzada sobre los derechos de los y las de abajo.  
Para nosotros/as el camino, es el que tomaron los colectiveros/as de Córdoba, con un paro a pesar de las burocracias, las patronales, los medios de comunicación y apuntalado por la solidaridad de clase. Realizado en contra de una paritaria que recorta su salario, que se cerró por métodos burocráticos sin participación alguna de la base y los despidos de más de 80 trabajadores/as.
Con respecto a la intención de quitar las pensiones por discapacidad, queda clara la capacidad de respuesta del pueblo, que viene poniendo límites al ajuste a través de la movilización popular, y obliga una vez más al gobierno a retroceder, al menos parcialmente, en este tipo de medidas.
 También desde el sur del país se están dando lecciones de resistencia. Las movilizaciones en Santa Cruz, una provincia quebrada por el Kirchnerismo y asfixiada por Cambiemos, logró poner casi al borde de la destitución a Alicia Kirchner, ante los reclamos por falta de pagos a docentes y jubilados. Y aun con el rescate financiero del gobierno nacional, no se logra desmovilizar al pueblo santacruceño. La huelga docente continúa y lleva más de 70 días de paro, sumado a la toma de la casa de gobierno de Santa Cruz, por parte de los jubilados, en la cual la policía, en un acto de rendición desistió de reprimir, permaneciendo desarmados. En Rio Negro una movilización en contra del endeudamiento termina con el encarcelamiento de Rodolfo Aguiar y Aldo Capretti dirigentes de ATE, lo que luego desencadena varios piquetes, movilizaciones y paros regionales, logrando su liberación y exigiendo el cese de la persecución política.
Además un sector de las organizaciones sociales siguen movilizadas en varios puntos del país denunciando el crecimiento del hambre, la desocupación y la precarización en los barrios a pesar del acuerdo que el triunvirato piquetero mantiene con el gobierno. El eufemismo de la “economía popular”, creado por el triunvirato a través de la ley de emergencia social, prendió rápidamente en el discurso estatal.  El gobierno logró gracias a la ayuda del Papa, quien gerencia al triunvirato, ocultar los porcentajes altísimos de desocupación y marginalidad que se sufre en el país. Ahora a los trabajadores desocupados se les llama trabajadores de la “economía popular”.
En materia de DDHH fue también muy importante la resistencia que encontró el infame fallo del 2 por 1 de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. No fue más que la lucha en la calle lo que frenó esta medida, al poner contra las cuerdas a los sectores dominantes demostrando que no se iba a permitir este atropello, obligando a dar un tratamiento exprés de una ley que limite este beneficio a los represores. Dos grandes jornadas de movilización contaron con presencia masiva en diferentes puntos del país, la primera fue el 4 de Mayo, como reacción inmediata al voto de la corte, donde diferentes organizaciones se dieron cita en la tradicional ronda que organismos de derechos humanos sostienen de forma permanente. Luego será el 10 de Mayo donde se hará una convocatoria de mayor masividad, logrando a pesar de intenciones de acumulación de tipo electoralista de algunos sectores políticos, dar un golpe en unidad que sería clave para frenar la aplicación de esta ley.
La lucha feminista continúa siendo un polo de acumulación de resistencias muy importante. Se sostiene, por ejemplo, la masividad de la convocatoria del 3 de junio con la consigna “Ni una menos”. Y ha sido una gran victoria de la lucha feminista la excarcelación de “Higui”, quien estuvo presa desde octubre hasta junio por defenderse de una violación “correctiva”, en la cual participaron 10 hombres que buscaban “curarla” de su condición de lesbiana.  Aunque hay que decirlo, la violencia machista tampoco parece dar tregua, ya que se multiplican los femicidios, y mucho de ellos son de una brutalidad inusitada.
Es difícil poder dar cuenta, de forma exhaustiva, de la cantidad de episodios de resistencia que se están dando a lo largo y ancho del país durante los últimos meses desde distintos sectores en lucha, como así también, es difícil tener un registro total de la reacción  represiva del estado. Lo que intentamos dejar plasmado aquí es que la respuesta popular viene siendo contundente (y tal vez está teniendo mayor gravitación en lo que se denomina erróneamente el “interior” del país), aunque  todavía no toma forma de un cuerpo articulado, con un programa común gestado desde las bases.
Para enfrentar a los proyectos de dominación de la clase dominante, es imprescindible fomentar la organización de  los sectores oprimidos y  la búsqueda de la unidad en la lucha, siempre apuntando a que la misma se exprese en la calle, como terreno de la política de los y las de abajo.
La acción directa popular es el único camino para enfrentar el ajuste y la represión. Desde la FAR apuntamos a contribuir a su organización y su proyección hacia la construcción de poder popular y socialismo libertario.


jueves, 30 de marzo de 2017

CARTA OPINIÓN MARZO -ABRIL 2017 - fAu



Un año que se perfila complicado… pero con mucha lucha


Por primera vez en la historia del país, se abre una discusión presupuestal a mitad de un período de gobierno. El Presupuesto fue elaborado por dos años debido según el gobierno a la “volatilidad e inestabilidad internacional”. Ahora se re-discutirá todo o buena parte del mismo. Pero ya el Presidente y el Ministro de Economía han abierto el paraguas de la “prudencia en el gasto”.
Lo interesante es que algunos datos de la economía niegan ese estado de “eterna prudencia” cuando se trata de gastar en áreas sociales. El primer mes del año ha sido de un verdadero “boom” turístico de los sectores de más altos ingresos, las exportaciones han aumentado, el Producto Bruto Interno mantiene un cierto crecimiento… Es decir, hay de dónde obtener recursos para la salud, la enseñanza, generar fuentes de empleo genuinas y permanentes.
Pero para lo que el gobierno no duda en despilfarrar los fondos públicos, donde no hay “prudencia” alguna, es en invertir para que se instalen proyectos de empresas multinacionales, tal es el caso de UPM. Cientos de kilómetros de vías férreas, ampliación del Puerto de Montevideo, sumado a ello, las exoneraciones fiscales a las que renuncia el Estado, nos dicen que será el pueblo uruguayo el que financie la instalación de la segunda planta de este gigante del sector papelero-forestal en el país. Para que sigan saqueando los recursos naturales y nuestra riqueza….
Tampoco se duda en seguir beneficiando al capital financiero con las AFAPS. Los “cincuentones”, toda una generación robada por el capital extranjero, se jubilará cobrando una miseria, mientras las arcas de las empresas del sector desbordan. No hay voluntad del gobierno para cambiar esta política.
En este marco, la distribución de la riqueza continúa en un proceso de expansión de la brecha. Es decir, los ricos son cada vez más ricos, los de abajo somos cada vez más pobres. Los últimos ajustes salariales fueron calculados en base a una inflación del 8,10%, cuando en realidad el promedio anual fue de 9,6%, por lo tanto, se incrementa la pérdida salarial de los trabajadores, en aras de que los números cierren.

Trump y el contexto internacional

El triunfo electoral de Trump marca el crecimiento de la derecha en lo político e ideológico y también que si la izquierda y el movimiento popular no canaliza el descontento de la gente, lo hará la derecha, incluso la más extrema. Muchas de las políticas anteriores se continuarán o se profundizarán. Sin duda que plantea una nueva situación internacional e interna de EEUU que habrá que ir analizando, pero lo novedoso o llamativo es que EEUU ahora se muestra como el adalid del proteccionismo económico y China se presenta como la defensora del “libre comercio”.

El TLC con China

En este contexto, adquiere una nueva dimensión las negociaciones con China. El viaje del Presidente de la República con amplia comitiva a China el año pasado tuvo como objetivo obtener un Tratado de Libre Comercio (TLC) con dicha potencia. Se habló del rol de China como nuestro principal mercado comprador y la importancia de este acuerdo para aumentar los volúmenes exportables de soja, celulosa, carne, es decir, materias primas.
Para China nuestro país es un pequeño mercado y no necesita ningún TLC para inundarlo con productos industriales. Pero con el TLC dicha situación aumentará. El problema es que los productos nacionales de diversas industrias como el metal, plástico, caucho, textiles-vestimenta, madera, automotriz- autopartista, etc., no podrán competir – ya no lo hacen o lo hacen a duras penas- con la producción del gigante asiático y dichas industrias se verán en la disyuntiva de cerrar, perdiéndose miles de puestos de trabajo. Es decir, que el TLC con China es un ataque al empleo de la clase obrera uruguaya.
Por otro lado, si aumentar las exportaciones a dicho país, seguramente ingresen más divisas, pero se deberá volcar parte de ellas a financiar los seguros de paros de los trabajadores de las fábricas que cierren. Podrá existir algún nivel de inversión en áreas sociales, pero nos deja en una situación de extrema dependencia y vulnerabilidad. Pero lo fundamental es que la mayor porción de las ganancias por exportaciones va a parar a las arcas de las multinacionales del agro negocio como Dreyfus, Monsanto-Bayer, Cargill o de los frigoríficos extranjeros como JBS.
El TLC con China profundiza la dependencia económica de Uruguay porque:
-continuamos produciendo y exportando materias primas y no se desarrolla ninguna industria, al contrario, cierran
-la economía del país sigue en manos de capitales multinacionales y nacionales vinculados a éstos
-quedamos a expensas de la economía china y aumenta el endeudamiento externo de Uruguay
Parece ser que las negociaciones se han enfriado, debido a que China no quiere problemas con Brasil. Pero si el acuerdo fuera con el Mercosur, las consecuencias para Uruguay serían las mismas.
Una calma “chicha”…
Todo parece indicar que la crisis económica en el país ha sido contenida, que no va a haber grandes descalabros producto de la situación internacional. Ello se evidenció en el “afloje” que Tabaré Vázquez garantizó en la ronda de Consejos de Salarios en noviembre del año pasado. Pero dicho “afloje” -que no fue más que volver a pautas anteriores- significó oxígeno para las prácticas reformistas en el movimiento sindical, desarticulando toda posible profundización de la lucha, cuando se evidenciaba, en la construcción y otros sectores, ese escenario. Margen político -económico del gobierno que le tira una línea al reformismo sindical para mantener “las cosas bajo control”, más aún luego de haber procesado un ajuste en el 2016 y donde en meses venideros se estará discutiendo nuevamente el Presupuesto, que ya se prefigura como instancia compleja, donde se hacen muchos discursos desde el gobierno pero que en concreto serán escasos los recursos destinados al mismo.

Otra vez los Derechos Humanos

Debido a que en el país están bloqueados los caminos para establecer cierta justicia en lo referente a los crímenes de la dictadura militar, familiares y organizaciones de Derechos Humanos, incluso el gobierno, colocaron su expectativa en la justicia italiana. Se intentaba abrir un camino cerrado en el Uruguay.
El gobierno uruguayo casi dejó escapar a Tróccoli, ese militar que se dio el lujo de estudiar en la Facultad de Humanidades para justificar el horror y la barbarie. Trámites demorados, presentaciones fuera de fechas, plazos que se vencen, pruebas que no llegaban, pero más allá de las piedras que intencionadamente se colocaron en el camino, varios hombres y mujeres de buena fe, esperaban abrir una brecha de justicia.
Pero era lógico, un país lejano, que no intervino en el Plan Cóndor, por más que sus víctimas fuesen también ciudadanos italianos, no va a comprarse un lío internacional juzgando a los perros fieles de la potencia mundial durante los años ‘70. No hubo un solo condenado, salvo el “gobernante civil de turno”, con lo cual se vuelve a insistir en la idea de la “obediencia debida”.
Quienes esperaban una solución, este juicio les ha arrojado en la cara nuevamente la más cruda realidad. No hay caminos posibles de verdad y justicia a través de la justicia burguesa; la misma está confeccionada para defender a la burguesía y a quienes hacen su “tarea sucia”. La dictadura y el Plan Cóndor fueron políticas de genocidio.
Política represiva que no terminó con la dictadura. Ahí están los “archivos Castiglioni” para señalarnos que no se terminó con la dictadura militar la investigación, infiltración y espionaje a organizaciones populares – sociales y políticas- pero también a la casta politiquera. Los mismos que estuvieron al frente de la OCOA, fueron los jefes de los servicios de inteligencia en “democracia” y varios archivos y datos continúan sin aparecer. Impunidad, eso han sembrado militares y gobiernos y es una muralla difícil de tirar abajo. Para peor, el robo de informes al GIAF y las amenazas a jueces y fiscales que han venido actuando en causas de DDHH, nos demuestran que están frescos, operando, impunes, los golpistas de ayer y de siempre. Ese aparato militar que sólo sirve para oprimir al pueblo.
Sólo la lucha popular permitirá saber toda la verdad e ir encontrando respuestas al destino de nuestros compañeros que lucharon por una sociedad de igualdad, justicia, fraternidad y desmontar esos “servicios” tan necesarios para el enemigo de clase.

Enseñanzas que deja el “progresismo”

– Debido a la huelga de los trabajadores de la enseñanza en 2015 el gobierno decretó la “Esencialidad”, medida que nos retrotrae a la época del Pachecato, antesala de la dictadura militar. La respuesta popular no se hizo esperar y fue contundente. El gobierno dio marcha atrás con el decreto pero esta misma medida se ha venido aplicando en diversos conflictos de trabajadores públicos (municipales, salud).
-“Afloje” para evitar mayores luchas de los trabajadores sin otorgar prácticamente nada. Como decíamos, el gobierno tiene aún cierto margen para negociar y otorgar algunas concesiones al movimiento popular y evitar un enfrentamiento con el mismo. Ese margen está condicionado por la situación económica pero también por los sectores reformistas que dirigen el movimiento popular que no están dispuestos a profundizar la lucha, más aún luego de los acontecimientos regionales. Es de destacar que el FA es hoy el único gobierno “progre” del Mercosur y el reformismo no está dispuesto a movilizarse a fondo por miedo a perder las elecciones.
-No se han desarrollado políticas de reformas sino más bien políticas sociales de contención. La distribución realizada de planes sociales y sus variantes si bien han impactado en algo en los sectores más pobres de la sociedad, no han modificado su situación, no han generado empleo estable y que permita elevar el nivel de vida de estos sectores y ni que hablar que no han impactado en la redistribución de la riqueza. Es una política de “parche”, mejorista, pero que evita meterse con alguna arista dura de la problemática social. De hecho, brillan por su ausencia planes de vivienda popular, generación de fuentes de trabajo, y sobre Derechos Humanos ni hablar. Es más, en los barrios más pobres lo que ha aumentado es la presencia de la Guardia Republicana.
Así se está luchando
Más allá de “aflojes”, los trabajadores están luchando. A fines del año pasado, además de las medidas tomadas en las obras por los trabajadores de la construcción, destacó el conflicto de los trabajadores de los supermercados, que trancaron fines de semana enteros los mismos, generando pérdidas millonarias a una cámara patronal en su mayoría trasnacional y que no conoce “crisis”. Una patronal que no quiere pagar $20 mil de salario a sus trabajadores cuando embolsa millones de dólares. Este es un claro ejemplo de la lucha de clases y esta realidad no hay flexibilización de las pautas que lo modere. La rapacidad empresarial allí estuvo en su máxima expresión, lo mismo que la tenacidad y combatividad de los trabajadores que han desarrollado una importante experiencia. Caso extremo, es la avanzada patronal de Tata quitando los beneficios de los ex trabajadores de Multiahorro, absorbidos por la empresa con la compra de dichos supermercados.
En el norte del país, un conjunto de familias vinculada a UTAA han ocupado 250 hectáreas que hace años reclaman al Instituto de Colonización pero éste no las otorgaba. La ocupación trabajará en conjunto con otra ocupación anterior en Colonia España. Tierra para quien la trabaja…
Inpresora Polo vuelve a estar ocupada. Una empresa que está prácticamente en quiebra. Otro ejemplo de pérdida de fuentes laborales pero que viene siendo resistida por la Comisión Interna perteneciente al Sindicato de Artes Gráficas.

América Latina se mueve

El golpe de Estado “blando” en Brasil no quedó sin respuesta popular. Frente al avance neoliberal de los de arriba, distintos sectores populares salieron a la lucha. En 2016 se hizo notar fuertemente la lucha estudiantil con la ocupación de varias escuelas, liceos y universidades a lo largo y ancho del país, si bien fue en el Estado de Paraná donde mayor resonancia tuvieron las movilizaciones, todo Brasil se vio movilizado contra el deterioro de la educación pública y la congelación del presupuesto nacional por 20 años!!!
También diversos sindicatos comenzaron a movilizarse por reclamos puntuales frente a la aplanadora neoliberal. Lo mismo ha venido desarrollando el movimiento de los Sin Techo y en menor medida el campesinado rural.
Varias luchas se están desarrollando exigiendo desprocesar a varios militantes o cerrar definitivamente las causas judiciales que tienen en su contra. En Porto Alegre, seis compañeros enfrentar juicios por haber participado de las movilizaciones de 2013 por el transporte popular. En Río de Janeiro, continúa preso Rafael Braga, joven negro, pobre, cuida-coches, detenido en las movilizaciones de 2013, a pesar de no haber participado de ellas. Se castiga en él a la mayoría pobre y oprimida de Brasil. También continúa la campaña por su libertad. Continúa a su vez, la lucha para archivar la causa contra cinco dirigentes sindicales del SIMCA (sindicato de los municipales de Cachoerinha, municipio de la periferia de Porto Alegre), luego de haber triunfado en una huelga histórica el año pasado.
Pero más allá del empuje de estas luchas, el reformismo no quiere desperdiciar la oportunidad de volver al gobierno y ya ha lanzado su campaña, luego de haber ido a las elecciones municipales junto con los golpistas. Un sistema corrupto de cabo a rabo intenta cambiar de piel para mantener el dominio de los de arriba.
Es en las calles, en los campos, en las fábricas, en las escuelas, en las periferias pobres de las ciudades que los de abajo están luchando y buscando formas de aglutinar y articular esas luchas. Solo por ese camino es posible construir un pueblo fuerte.

¡POR UN AÑO DE LUCHA Y AVANCE DE LOS DE ABAJO!
A REDOBLAR LA MILITANCIA, A ARRIMAR EL HOMBRO A TODAS LAS TAREAS
¡ARRIBA LOS QUE LUCHAN!

FEDERACIÓN ANARQUISTA URUGUAYA