domingo, 4 de octubre de 2020

Posicionamiento conjunto OAC-FAR- Octubre 2020


3 orientaciones básicas para la lucha popular en este contexto

En Argentina y en el mundo estamos asistiendo a un recrudecimiento de los mecanismos de opresión capitalista, es así que la pandemia tiene como efecto el refuerzo de variados fenómenos propios del neoliberalismo, que encuentran en este contexto la oportunidad para tomar nuevos bríos.

Paralelamente al empeoramiento de las condiciones de vida populares por la vía de la precarización, los despidos, suspensiones, crecimiento del hambre y la desocupación, etc. vemos una mayor presencia de expresiones sociales y políticas diversas que pueden ser ubicables en un espectro de derecha. Parecerían reclamar un neoliberalismo conservador, de mano dura y sin parche de contención social. Lo preocupante es que se inscribe en un contexto regional y mundial donde estos sectores han alcanzado por vía de las urnas o de golpes militares o blandos el acceso a la jefatura del Estado. En este marco, a mediados de septiembre, la Policía Bonaerense protagonizó un reclamo “gremial”, en el cual rodearon la casa del Gobernador de Bs As y la quinta de Olivos con patrulleros y en portación de sus armas reglamentarias, que tuvo eco en otras provincias del país. Gracias a esta acción, lograron una mejora en sus ingresos, y seguramente habrán ampliado su marco de acción para seguir fomentando sus otras “fuentes de ingresos”, sumado a la impunidad para el gatillo fácil, que siempre es una “reivindicación” de estos sectores, y que apunta a mediano plazo a la sindicalización de la policía.

Sobre esto, variados sectores vinculados al oficialismo vieron peligrar a la democracia, aunque no se movilizaron debido al pedido expreso del presidente (lo que rememora el pedido de desmovilización de Alberto en el momento que Macri fomentaba la brutal devaluación de 2019). Por otros lado encontramos otros pronunciamientos que se limitaron a señalar que los policías no son trabajadores, afirmación que compartimos, no obstante entendemos que no basta con señalar lo estructural, sino ir relacionando estas expresiones en el contexto coyuntural, para ir ubicando líneas de acción que hagan efectiva nuestra participación en las luchas sociales.

Entendemos que tanto las reivindicaciones sociales que le urgen a nuestro pueblo como el crecimiento de estos sectores son fenómenos que están atados, y que se complementan con un tercero que es la desmovilización popular. Si la apuesta es ser espectador de lo que acontece en la realidad, depositando la expectativa en las figuritas que dirigen el Estado, creemos que presenciaremos acontecimientos de mayor calado que pueden poner en riesgo las precarias libertades de acción de las que disponemos, además de la pulverización de reivindicaciones sumamente sentidas por el pueblo.

Proponemos a continuación 3 coordenadas para orientar la tarea militante en las luchas sociales. Aclaramos que sabemos que nuestra propuesta es difícil, porque descarta los atajos e implica abordar la realidad social con todas sus dificultades, con perseverancia y actitud militante y revolucionaria.

Coordenada 1: La construcción de un pueblo fuerte

Estamos transitando una Etapa Histórica de Resistencia, que en los hechos implica que la Revolución no está a la vuelta de la esquina y que la posición de las fuerzas populares es más bien defensiva. En este sentido la resistencia es un eje medular de la Etapa. Ahora bien, esta resistencia tiene que estar empapada de una metodología de acción que nos conduzca hacia la construcción de un Pueblo Fuerte. Para esto retomamos a la FAU cuando dice que “…si las organizaciones de base son constreñidas al papel de auditorio pasivo y de testigo mudo de las iniciativas ajenas, si se establece una diferencia artificial entre “cuadros” capaces de tomar decisión y “masas” encargadas de la ejecución, bien poco podrá esperarse de esas mismas “masas” a las que se invoca.”

Fortalecer al pueblo en sus organizaciones de base en los sindicatos, barrios y centros de estudiantes, es una de las tareas primordiales de este momento, para resolver a través de la participación directa problemas de la población –pobreza, carestía, falta de acceso a la vivienda, despidos, ajuste, flexibilización- y al mismo tiempo abonar al crecimiento de la conciencia y la confianza en las propias fuerzas.

Coordenada 2: La independencia de clase

Creemos que el proyecto que vayamos tejiendo desde abajo debe ser absolutamente independiente de los proyectos burgueses, que en definitiva siempre proponen al Estado como la vía única y principal para la política. El pueblo organizado tiene suficiente trayectoria y experiencia en resolver sus propias problemáticas. 

Desde la utilización de los mecanismos del sistema no hay posibilidad de cambio alguno, aunque se proponga articularlo con expresiones sociales de las y los de abajo. La vía es la de construir un frente de clases oprimidas con independencia de clase, o seguir asistiendo al fracaso de una formulación política que pretende subordinar a las clases populares a simples masas de maniobras a cambio de parches sociales que morigeren la agresividad del sistema. Sabemos muy bien que las organizaciones obreras son las únicas que detienen los garrotazos de las patronales, que las organizaciones territoriales son las idóneas para resolver los problemas de las barriadas populares, y que las agrupaciones estudiantiles son las que han defendido con suficiente espalda el acceso a la educación pública.   

Coordenada 3: El Horizonte socialista y libertario.

Creemos que en nuestras luchas actuales tiene que hacerse presente un pedazo del mañana. Nuestra orientación al largo plazo es cambiar estructuralmente la sociedad capitalista por la vía de una ruptura revolucionaria, y esa orientación ordena nuestra estrategia y acción cotidiana. 

Quienes consideren esto como un objetivo utópico le proponemos recalibrar ese significado a la luz de otras formulaciones que consideramos realmente utópicas, como la de “cambiarle la cara al capitalismo”, o buscar “un capitalismo donde ganen todos”.

Hoy en día el neoliberalismo y los fenómenos de control social, reforzados por la pandemia, representan la utopía capitalista hecha realidad, un mundo que se hace solo habitable para ese 1% de la población, que controla los resortes de dominación principales, mientras por abajo crece la guerra entre pobres.

Arriba las y los que luchan!! 

★ Organización Anarquista de Córdoba (OAC)

★ Federación Anarquista de Rosario (FAR)

domingo, 19 de julio de 2020

Comunicado internacional: Defenderemos la revolución social en Rojavá con todas nuestras fuerzas.



Las sanguinarias intervenciones imperialistas solo se pueden frenar con la acción internacionalista coordinada de las clases oprimidas. Desde julio de 2012, se desarrolla un proceso revolucionario en Rojavá (Kurdistán Occidental), y que se ha hecho extensivo a toda el área del norte y este de Siria. Este proceso revolucionario lucha contra el capitalismo, el imperialismo, el fascismo y el patriarcado. El esfuerzo social liberador del confederalismo democrático consiste en la convivencia pacífica de los pueblos en términos de democracia directa. Al mismo tiempo, se centra en la ecología social y el feminismo, cuestionando el rol del Estado como herramienta de dominación, mientras demuestra de manera tangible que los capitalistas en el fondo carecen de fuerza, y cuya autoridad tarde o temprano será derrocada por las/os trabajadoras/os y campesinos/as revolucionarias/os. Ese es el deber histórico de las clases oprimidas.
La perspectiva y el cumplimiento material de la emancipación social, la autogestión de la producción y de la vida social de los oprimidos, trastoca los fundamentos e intereses de los gobiernos capitalistas. La revolución social en Rojavá es un proceso, que brinda esperanzas para la liberación social de las clases oprimidas. Al mismo tiempo, es una experiencia que refuta en la práctica la idea que el capitalismo es un sistema inquebrantable e inamovible. El capitalismo como supuesta “única vía” es una perspectiva que viene siendo destrozada con el avance del pueblo kurdo. Lo que los imperialistas de todo el mundo no pueden soportar es que los pueblos de Medio Oriente no solo luchan contra la barbarie capitalista, sino que también están tomando en sus manos las riendas de su propio destino, creando una alternativa socialista al callejón sin salida capitalista. Las potencias imperialistas buscan a toda costa tener bajo su dominio las tierras y los recursos de Medio Oriente. Durante años han estado luchando entre sí, usando gobiernos-títeres para explotar los recursos naturales y energéticos del área y para subyugar aún más las clases oprimidas de Medio Oriente. En pocas palabras, intentan promover sus intereses por cualquier medio, sin dudar en derramar sangre en la zona, incluso financiando grupos yihadistas a los que dicen combatir.

Los capitalistas tienen sus manos manchadas con la sangre de los pueblos. Según el juego de poder coyuntural y sus intereses particulares, se enfrentan o forman alianzas entre ellos. En todos los casos, vienen hostigando sin piedad a los pueblos que luchan, a las/os oprimidas/os y explotadas/os. Somos sus enemigas/os de clase. Durante los últimos 2 años, el estado turco lleva a cabo una operación continua de ocupación de la Rojavá liberada. Los ataques del estado turco continúan hasta hoy con la ayuda, el apoyo y el consentimiento de las potencias imperialistas internacionales y de los grupos fundamentalistas islámicos, que actúan como mercenarios y vanguardia armada de las intervenciones militares turcas en Kurdistán.

El 15 de junio de este año el estado turco atacó abiertamente las regiones liberadas de Rojavá, el campamento autoorganizado de inmigrantes en Maxmur y la región democrática de los Yazidi en Sengal. Todas estas regiones son parte de las zonas liberadas. Unos días después, nuevamente, el ejército turco comenzó una operación para invadir Başur (Kurdistán del Sur), que desde entonces ha sido bombardeada sin parar. El 23 y 25 de junio se registraron en Rojavá y Suleymaniya varios ataques mortales de aviones no tripulados del ejército turco. Mucha gente se vio obligada a abandonar sus hogares incendiados y emigrar, las tierras agrícolas y los cultivos fueron completamente arrasados, mientras que muchos civiles perdieron la vida por el ataque del ejército turco. Las fuerzas de las milicias kurdas están respondiendo continuamente a los sanguinarios ataques del estado turco, defendiendo al pueblo y la experiencia revolucionaria. La guerra en las montañas kurdas se desata sin parar, al igual que la ocupación turca en territorio kurdo. El estado turco ha violado todas las convenciones internacionales y también la tregua declarada por la pandemia del Covid-19. Los autores de estos crímenes cometidos durante años por el estado turco, los capitalistas y los estados, permanecen en silencio, después de haber dado luz verde a los planes imperialistas del estado turco. Las organizaciones del movimiento de liberación kurdo piden acciones de solidaridad en la rebelde Rojavá los días 18 y 19 de julio de 2020. El 19 de julio de 2012, la revolución social irrumpió entre los pueblos de Medio Oriente. Fue el momento en que la revolución social comenzó en Rojava. También el 19 de julio, pero de 1936, la clase obrera y el campesinado de España se levantaron contra el golpe militar fascista liderado por el dictador Francisco Franco. Durante tres años se vieron involucradas/os en la lucha revolucionaria para la construcción de una sociedad comunista libertaria. El legado de las batallas que las/os trabajadoras/es, las/os campesinas/os, las/os anarcosindicalistas y las/os anarcocomunistas de la península ibérica hoy continúa en el pueblo revolucionario de Kurdistán. Su lucha es la nuestra, la de las clases oprimidas del mundo. Por eso llamamos a defender la revolución social en Rojavá de forma coordinada y a escala internacional. Como anarquistas debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para fortalecer el movimiento internacional revolucionario anticapitalista, antipatriarcal, antiestatista, antiimperialista.
Por otro lado, el régimen totalitario de Irán, el cual se autodefine como un gobierno antiimperialista en su propaganda mediática. es en realidad un aparato Islámico fundamentalista que podría ser clasificado como un grupo terrorista al nivel del ISIS. Sumado a su presencia militar en la región, que en defensa del dictador sirio ha masacrado decenas de miles de personas incluidas niñas/os, el régimen iraní ataca diariamente las posiciones Kurdas en el norte de Irak en conjunto con el gobierno turco. El PJAK (brazo del PKK), es uno de los principales blancos a eliminar por parte del régimen iraní en el norte de Irak, sumado a varios grupos Kurdos que son constantemente hostigados por los soldados y la artillería del régimen iraní. La revolución de Rojavá se ha convertido en la pesadilla del gobierno iraní porque temen que las/os Kurdas/os de otras regiones incluida Rojhelat (en el oeste iraní) construyan una nueva Rojavá siguiendo el ejemplo de la revolución. Por esta razón el régimen iraní ha reprimido brutalmente al pueblo Kurdo a lo largo de los años más que en cualquier otra región, por medio de detenciones, torturas y ejecuciones. El poder popular y la solidaridad internacional entre las/os oprimidas/os y explotadas/os es lo que dará el golpe final al sistema capitalista. Es deber del anarquismo organizado hoy apoyar de manera incansable y desinteresada los procesos revolucionarios de todo el mundo. La revolución social internacional hacia la construcción del socialismo libertario indica el curso estratégico de nuestras acciones. Este es también nuestro camino para la lucha cotidiana contra el capitalismo. Actuando localmente y pensando internacionalmente. En este sentido creemos que la mejor forma de solidaridad y de apoyo a la revolución kurda, es el fortalecimiento y la profundización de las luchas sociales en nuestras regiones y la consolidación de nuestras organizaciones políticas anarquistas.
CESE INMEDIATO DE LAS INTERVENCIONES IMPERIALISTAS Y EL DERRAMAMIENTO DE SANGRE DEL PUEBLO INMEDIATA LIBERTAD DE TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS RETIRO INMEDIATO DEL EJÉRCITO TURCO DE KURDISTÁN CONSTRUIR BARRICADAS DE SOLIDARIDAD INTERNACIONAL CONTRA EL TOTALITARISMO DEL ESTADO Y EL CAPITALISMO POR LA VICTORIA DE LAS MILICIAS KURDAS - GUERRA CONTRA LOS IMPERIALISTAS
¡VIVA LA REVOLUCIÓN SOCIAL EN ROJAVÁ!

ARRIBA LOS/AS QUE LUCHAN!!!

☆Αναρχική Ομοσπονδία - Anarchist Federation (Grecia)
☆Coordenação Anarquista Brasileira – CAB
☆Federación Anarquista Uruguaya – FAU
☆Federación Anarquista de Rosario – FAR (Argentina)
☆Embat - Organització Libertària de Catalunya
☆Die Plattform - Anarchakommunistische Organisation (Alemania)
☆Organisation Socialiste Libertaire – OSL (Suiza)
☆Libertaere Aktion (Suiza)
☆Anarchist Unión of Afghanistan and Iran - AUAI
☆Federación Anarquista Santiago - FAS (Chile)
☆Organización Anarquista de Córdoba - OAC (Argentina)
☆Anarchist Union of Afghanistan and Iran - AUAI
☆Grupo Libertario Vía Libre (Colombia)
☆Alternativa Libertaria/FdCA (Italia) 
☆Aotearoa WorkersSolidarity Movement - AWSM (Aotearoa / Nueva Zelanda)
☆Devrimci Anarşist Faaliyet – DAF (Turquía) Workers
☆Solidarity Movement - WSM (Irlanda)
☆Bandilang Itim (Filipinas)

viernes, 10 de julio de 2020

LOS PUEBLOS SE LEVANTAN CONTRA EL RACISMO Y LA DISCRIMINACIÓN



El asesinato de George Floyd en Estados Unidos a manos de la policía, ha desatado una ola de indignación popular en dicho país y a lo largo del mundo. Manifestaciones masivas, hechos de acción directa contra la policía y en respuesta a la represión han sido comunes en estas semanas. Este asesinato, que se suma a otros tantos miles, revive las amplias protestas de 2014 en Estados Unidos , a raíz de los numerosos asesinatos de población negra, especialmente joven.
Este hecho, ha colocado en el tapete el profundo racismo que existe en las sociedades actuales. En Europa, miles de migrantes reclaman sus derechos y ser tratados/as en pie de igualdad con la población blanca, y también se exige el derecho de ser acogidas para los miles de personas que a diario intentan cruzar el Mediterráneo o desde Turquía hacia Europa, intento en el cual mueren muchas de ellas y son duramente reprimidas o alojadas en campos de refugiados, que crecientemente toman la forma de cárceles.
Este fenómeno evidencia el papel histórico del racismo en la construcción de la sociedad capitalista. El despliegue del capitalismo -mucho antes de la Revolución Industrial- contó con un elemento central: el saqueo de continentes enteros, el genocidio de poblaciones enteras, la apropiación de territorios, recursos y cuerpos por parte de los Estados europeos y su burguesía, para realizar la acumulación de capital luego invertida en el desarrollo de la maquinaria y la industria en el siglo XVIII. Fue esta estrategia colonial de saqueos de los recursos en toda América, acompañada por el esclavismo y el tráfico de seres humanos en América del Sur y en África lo que permitió consolidar el capitalismo.
Luego, en otra etapa de despliegue del sistema, ya en el siglo XIX, se desarrolla la expansión imperialista o colonial europea sobre África, Asia y Oceanía, con un saldo de muertos incontable, violaciones, saqueos, repitiendo la conquista realizada unos siglos antes en América, ahora en el resto del planeta. Se expande así el capitalismo al resto del mundo y se convierte en un sistema mundial. Es inherente al capitalismo el saqueo y la destrucción, el genocidio; está en su ADN. Pasa lo mismo con el racismo o el patriarcado, el capitalismo se construye en la explotación de los cuerpos, transformándolos en territorios y elementos que permiten su funcionamiento y reproducción.
El racismo es un elemento estructural del sistema capitalista. Porque para poder expoliar al resto del planeta - incluso dentro de los países desarrollados- el sistema y las clases dominantes necesitan establecer sobre quiénes se impone la dominación y el saqueo. Los conquistadores europeos y los amos coloniales encontraron la legitimación de esta decisión muy pronto en las seudo científicas "teorías de la raza", que reivindicaban la existencia de diferentes "razas humanas" y las ordenaban en jerarquías, a cuya cabeza supuestamente estaba siempre "la raza blanca", es decir, los propios europeos.
Así el racismo ubicaba y ubica en lugares subalternos a buena parte de la población, incluso continentes enteros. Como vemos en la relación entre países desarrollados y países subdesarrollados. El sistema capitalista basado en la división entre las clases sociales, ha organizado esas clases en buena medida, también a partir de la discriminación racial o por el color de piel. Aparte del racismo, hay otros factores que desempeñan un papel, algunos de los
cuales están entrelazados y son mutuamente dependientes, como la construcción del Estado- nación, que divide a los oprimidos y oprimidas y devalúa a todos aquellos/as que no pertenecen al colectivo nacional. El Estado- nación constituye así uno de los fundamentos de la normalidad racista y capitalista.
En Europa y América, la mayoría de las personas no blancas son pobres y arrastran todo ese legado de la historia colonial que mencionábamos. Las personas no blancas siempre encuentran los empleos peor remunerados, sin seguridad social ni beneficios, acceso a la salud y a la vivienda deficientes y el constante acoso y violencia policial como se demuestra en EEUU, Europa pero también vemos en las favelas de Brasil con un verdadero proceso de matanza organizado de la población negra joven.
Es decir, el racismo no es una derivación de la estructura económica de la sociedad capitalista, no es un problema secundario. Al contrario, debemos decir que sobre el racismo y la discriminación racial se ha instalado el sistema capitalista, sistema que no es exclusivamente económico. Es un sistema global, donde juegan lo ideológico -político en forma relevante, los aspectos jurídicos de los que se sirve el capital para su expansión, los aspectos represivos, los comunicacionales, etc.
En base a un discurso racista, el sistema capitalista y los Estados mantienen zonas del planeta condenadas al hambre e invasiones y guerras constantes. Ello es necesario para que este sistema genocida se mantenga; como lo es también cada tanto "lavarse la cara" para mostrarse diferente y permitir por ejemplo, la llegada al gobierno de EEUU de un presidente negro como Obama. Fue justamente bajo el gobierno de Obama cuando se dio el recrudecimiento de la violencia policial contra la población negra, en una clara muestra de que el racismo es estructural al sistema, anida en sus fuerzas represivas y en los grupos racistas y supremacistas blancos -aunque no solo en ellos a nivel de la sociedad- y tiene un claro componente de clase. La cara liberal del capitalismo ha permitido que una pequeña minoría de la población negra acceda al poder y a las clases dominantes, pero solo a los efectos de renovarse y fortalecerse. "El capitalismo liberal" y "el Estado Democrático" no ha dejado de ser racista por colocar un presidente o un empresario negro en una posición de privilegio; seguramente se tecnifica para aumentar el grado de expoliación y opresión sobre las mayorías sociales a lo largo y ancho del planeta.
Por ello, desde el Anarquismo Políticamente Organizado hablamos de la necesidad de la construcción de un Frente de Clases Oprimidas, que nuclee a todos aquellos sectores oprimidos y dominados por el sistema. Trabajadores/as formales y precarios/as, campesinos/as, población indígena, migrantes, desempleados/as y desplazados/as, es decir, todos aquellos sectores que en su vida cotidiana sufren las consecuencias del sistema capitalista tienen un lugar de lucha en dicho Frente. Ese es el sujeto social que hoy se manifiesta en las revueltas en todo el mundo y es el sujeto que hay que construir con una perspectiva de fortalecimiento organizativo del pueblo para los procesos de ruptura, de revolución social que impulsamos y anhelamos.
Porque el sistema capitalista no es meramente un sistema económico o que se desprenda exclusivamente de sus bases económicas, entendemos que la lucha contra el racismo y la violencia estatal que lo sostiene es también una lucha contra las estructuras del sistema capitalista, sistema de hambre, muerte y violencia sobre las y los oprimidos del mundo, sea cual
sea el color de su piel o idioma. Justamente, contra ese Estado que no ha sido "neutral" en el despliegue del sistema capitalista sino un elemento central y organizador del mismo, llamamos entonces a favorecer y apoyar siempre a la auto-organización y la lucha de todas y todos los oprimidos!!
Como los poderes político y económico tratan como a "otros/as" a quienes no le juran lealtad; así toman el rol de "garante" de cada conflicto en la esfera social para su propia sobrevivencia, los ataques racistas y discriminadores se incrementan en la sociedad. Mientras el capitalismo y el Estado están incrementando su represión y militarización en la esfera social con nuevos productos químicos, balas y movilizaciones civiles racistas, la policía y el ejército; ahora es tiempo de luchar contra ellos!!
VIVA LA LUCHA DE LOS PUEBLOS CONTRA EL RACISMO Y TODA FORMA DE OPRESIÓN!!
POR LA CONSTRUCCIÓN DE PODER POPULAR Y UN FRENTE DE CLASES OPRIMIDAS!!
ARRIBA LOS Y LAS QUE LUCHAN!!
☆Federación Anarquista Uruguaya (FAU)
☆Embat-Organització Llibertària (Catalunya)
☆Federación Anarquista Rosario- FAR (Argentina)
☆Zabalaza Anarchist Communist Front -ZACF (Sudáfrica)
☆Anarchist Communist Group (Gran Bretaña)
☆Federación Anarquista (Grecia)
☆Bandilang Itim (Filipinas)
☆Devrimci Anarşist Faaliyet – DAF (Turquía)
☆Melbourne Anarchist Communist Group-MACG (Australia) --
☆Aotearoa Workers Solidarity Movement -AWSM (Nueva Zelanda)
☆Coordenaçao Anarquista Brasileira-CAB (Brasil)
☆Anarchist Union of Afghanistan and Iran-AUAI (Irán/Afganistán)
☆Organización Anarquista de Córdoba -OAC (Argentina) Union Communiste Libertaire (Francia)
☆Alternativa Libertaria /FDCA (Italia)
☆ Organisation Socialiste Libertaire-OSL (Suiza)
☆Workers Solidarity Movement- WSM (Irlanda)
☆Die Plattform-Anarchakommunistische Organisation (Alemania)
☆Libertaere Aktion (Suiza)
☆Tekoşina Anarşist - TA, (Rojava - noreste de Siria)

lunes, 22 de junio de 2020

Las mujeres y el confinamiento en el mundo


Las mujeres padecemos la crisis social y económica que a nivel mundial se desató tras el surgimiento del nuevo coronavirus y su expansión global, pero además de ello sufrimos la violencia machista. Esta no es novedad en un sistema de dominación patriarcal, pero ha tomado formas particulares en el contexto actual, relegándonos cada vez más al ámbito privado y subordinándonos cada vez más a la figura masculina.

La violencia machista aumentó con el confinamiento. Privadas de nuestras familias y amigxs, nosotras, las mujeres obligadas a convivir con un agresor, usualmente nuestra pareja, quedamos atrapadas en esa situación infernal. Las iniciativas que se tomaron desde los Estados fueron ineficientes e insuficientes para ponerle freno a la violencia doméstica y la problemática, lejos de reducirse, fue aumentando! El confinamiento ha impedido a las mujeres víctimas de violencia doméstica abandonar el espacio del hogar y encontrar apoyo afuera, ya que muchas mujeres no pueden llamar en presencia de su agresor, que permanece en el hogar. El aumento de los feminicidios en confinamiento ha sido una realidad tanto en América Latina como en otros lugares. En cuanto al acoso callejero, ¡no fue confinado! Aunque las calles se vaciaron, el confinamiento no limitó los asaltos sexistas y sexuales en el espacio público y abierto, sino todo lo contrario. Con o sin máscara, ir de compras, ir al médico o al trabajo, se han convertido en obligaciones de mujeres que se presentan como escenarios ideales para que los acosadores tomen provecho de ellas.

El trabajo gratuito que las mujeres realizamos diariamente también aumentó con el confinamiento. Además de asegurarnos de que lxs niñxs esten bien alimentados y hagan sus deberes, muchas mujeres tuvimos que realizar teletrabajo, lo que que viene aumentando la carga mental y emocional para todas. En los países en los cuales se adoptaron medidadas para permitir que las personas permanecieran en su hogar sin la obligación de salir a trabajar, son las mujeres quienes todavía ganan salarios más bajos que los hombres. Por lo tanto, siendo el hombre el "proveedor del hogar", el reparto de las tareas domésticas desapareció por completo. 

Algunas mujeres han sido más afectadas que otras por crisis y confinamiento. Es preocupante la situación de las mujeres refugiadas, hacinadas en sus refugios o centros como así también la situación de las mujeres de los barrios populares, y las racializadas, pues están más expuestas a la pandemia. Teniendo empleos informales, no pueden permanecer en su hogar y mantener sus ingresos, ni tampoco manternelos asumiendo las responsibilidades del hogar. Junto a esto, la militarización de los centros de vida ha hecho que tanto las mujeres como nuestros hijxs estemos expuestos a la represión poilicial.

El patriarcado y el capitalismo se aprovechan del trabajo gratuito o mal pagado de las mujeres en nombre de la "unidad nacional". Las mujeres somos particularmente vulnerables a la crisis porque nuestros empleos son más precarios que los de los hombres y muchas trabajamos en sectores esenciales. Así, muchas trabajadoras, como por ejemplo las que trabajamos en supermecados, las trabajadoras de la salud y de la educación, nos encontramos en primer plano y en la primera línea frente a la pandemia, redoblando nuestros esfuerzos para frenarla. Estos sectores laborales, donde las mujeres somos mayoría, generalmente son mal pagos, pero también somos sectores que historicamente nos destacamos por los altos niveles de combatividad por mejores salarios, en contra de los despidos y la precarización.

También hemos sido las mujeres, a través de las organizaciones populares, quienes pusimos en práctica la solidaridad y ayuda mutua. Las instituciones del Estado no pudieron responder a la actual crisis por lo que las organizaciones populares, mayoritariamente compuestas por mujeres, han sido las que crearon distintas estrategias para paliar la crisis, a través de comedores, ollas, redes de abastecimiento, y como es el ca
so de las costureras que hacen máscaras, entre otras.

Al Estado, a los patrones, a la policía, a la violencia machista, a los racistas, a los LGBTIfóbicos, les decimos: no nos rendiremos y lucharemos siempre para hacer visibles nuestras luchas, contra todas las formas de dominación. ¡No estamos en primera línea con los capitalistas, estamos en primera línea para transformar la sociedad!
¡¡Arriba las que luchan!!

☆ Federación Anarquista Uruguaya – FAU
☆ Federación Anarquista de Rosario – FAR (Argentina)
☆ Grupo Libertario Vía Libre (Colombia)
☆ Union Communiste Libertaire (Francia)
☆ Organisation Socialiste Libertaire – OSL (Suiza)
☆ Libertaere Aktion (Suiza)
☆ Aotearoa Workers Solidarity Movement - AWSM (Aotearoa / Nueva Zelanda)
☆ Anarchist Unión of Afghanistan and Iran - AUAI
☆ Die Plattform - Anarchakommunistische Organisation (Alemania)
☆ Organización Anarquista de Córdoba - OAC (Argentina)
☆ Alternativa Libertaria – AL/fdca (Italia)
☆ Melbourne Anarchist Communist Group - MACG (Australia)
☆ Workers Solidarity Movement - WSM (Irlanda)
☆ Coordenação Anarquista Brasileira – CAB

jueves, 28 de mayo de 2020

La crisis social y sanitaria no se resuelve con represión



Desde el comienzo del aislamiento obligatorio a causa de la pandemia del coronavirus,  se denunció la avanzada represiva a lo largo y ancho del país.  Se calcula que son más de cincuenta mil los detenidos y judicializados por causas vinculadas a la cuarentena. Y aunque la represión no es ninguna novedad en la realidad de las y los de abajo, ya advertíamos cuando comenzó esta crisis socio-sanitaria que cuando el virus llegara a las barriadas pobres la situación cambiaría. De esta manera, era cuestión de esperar a que los discursos orientados a la unidad y orgullo nacional dieran paso a distintas expresiones discriminatorias, centralistas e individualistas. Ya no se escucha solo a los empresarios pedir que se levante la cuarentena -para no disminuir el volumen de sus ganancias- sino que cada vez más sectores de los barrios clase alta exigen su “derecho” de salir a la calle a consumir libremente, situación que está distante de las urgencias y necesidades comunitaria para sobrevivir de las y los de abajo.
En este marco hay que resaltar el rol de las fuerzas represivas, siendo que el Estado no diferencia entre cuidar y vigilar, se ha buscado involucrarlo progresivamente en tareas consideradas de “asistencia”. No solamente policía, gendarmería y prefectura, sino también el Ejército y la Marina llevan “ayuda humanitaria” a los barrios y villas, en “articulación” con un sector de las organizaciones sociales. Este hecho hace recordar el famoso Operativo Dorrego de 1973, donde el peronismo sacó al Ejército a las calles para tareas de contención social junto a la JP (el mismo Ejército que venía de la dictadura de Lanusse y que dos años después arremetería con brutalidad contra los sectores populares en Tucumán y Villa Constitución, en vísperas a la última dictadura militar).
Ahora bien, estas fuerzas no solo están repartiendo alimentos, como se da en el caso de Rosario, o instalando hospitales de campaña. Sino que van sumando tareas de control poblacional que llegan a un hito con el “cerramiento” de barrios. Es por eso que este nuevo intento de humanizar al Ejército Argentino, genera una gran preocupación porque se inscribe en una lógica de control social y militarización de las zonas consideradas “peligrosas”. Descreemos -no solo desde un fundamento ideológico sino también en base a la experiencia histórica- del sentido humanitario del involucramiento de las fuerzas represivas en tareas sanitarias. En este punto, también hay que aclarar que no estamos en presencia de una novedad introducida por el fenómeno de la pandemia del coronavirus; la configuración de zonas militarizadas donde se encuentra la población que el sistema considera sobrante, viene siendo una de las características de esta etapa neoliberal. En este contexto los excluidos son además potenciales infectados, toda una lógica perversa edulcorada con una retórica de progresismo –devaluado-.
El este sentido, un hecho muy significativo es la militarización y cercamiento del barrio Villa Azul, en el conurbano bonaerense, por parte de los militares, luego de detectarse más de 150 casos de coronavirus. Así también la presencia de la Armada en la Villa 31 de CABA, con la supervisión del Gobierno local y nacional. El Estado, deja de manifiesto su rol como artífice y reproductor de las desigualdades sociales. Es así que, para las barriadas atravesadas por carencias infraestructurales, como la falta de agua y servicios básicos, y donde sus habitantes pelean en el cotidiano por la supervivencia, la respuesta es la militarización. En cambio, para quienes se encontraban de viaje en el exterior, la respuesta fue con hoteles y “vuelos de repatriación”. En lugar de personal sanitario que haga testeos, brinde asistencia y recursos para frenar el brote de Covid19, se estableció un verdadero “gueto”, custodiado día y noche por gendarmes, policías y militares prohibiendo la salida de la población.  Aún más grave es que lejos de plantearse como una estrategia única, desde la gobernación de la provincia de Bs As se advierte que podría replicarse en el resto de los barrios pobres de la provincia en caso de que haya brotes. Claramente para el denominado “progresismo” el modelo para la gobernanza de la pobreza es el control social.
La falta de trabajo y de ingresos no tardó en sentirse, pero hoy está llegando a niveles desesperantes y esto se da de la mano de mayor presencia de organizaciones populares en la calle. También la represión ha aumentado en estas últimas semanas. Diversos hechos de suma gravedad son un botón de muestra de una política represiva que trasciende a los gobiernos y une los lados de la grieta. El más impactante quizás es el de la desaparición seguida de muerte en Tucumán de un trabajador rural en manos de la policía provincial. Este hecho, de haberse dado en otro contexto, seguramente hubiera estado acompañado con movilizaciones a lo largo y ancho del país. Lamentablemente en la coyuntura actual, pasó sin mayor trascendencia.  Las organizaciones de DDHH, entre otras, alertaron la gravedad de lo ocurrido, en un contexto donde las nominales garantías democráticas y el estado de derecho, están constantemente tensionados por la situación de excepcionalidad del aislamiento social preventivo y obligatorio.
Estamos ante una situación sumamente peligrosa. Por un lado, pareciera que las fuerzas de seguridad asumen nuevamente un rol de activa intervención social como ya ha pasado en otros momentos de nuestra historia reciente. Por otro lado, la salud empieza a ser una nueva variable en función de la cual se profundiza la segregación territorial según las clases sociales,  donde para las y los de abajo la comunidad cercana pasa de ser nuestro refugio a ser un lugar de confinamiento.
Como anarquistas especifistas planteamos la necesidad de seguir fomentando los valores antagónicos a los de este sistema de dominación. Reforzar los lazos comunitarios, la organización popular, que se basa en el cuidado a partir de la solidaridad y el apoyo mutuo. Esta pandemia muestra la cara más despiadada de un sistema fundado en la desigualdad y la depredación, por ende serán las organizaciones de la clase las que, como hasta hoy, no solo lograrán garantizar la supervivencia de la población sino también podrán ir construyendo otros horizontes de socialismo y libertad.
Federación Anarquista de Rosario

jueves, 30 de abril de 2020

Documento internacional por el 1° de Mayo, 2020

Documento internacional por el 1° de Mayo, 2020
“PARA LAS CLASES POPULARES DEL MUNDO, PANDEMIA, CRISIS, TODOS LOS TIEMPOS SON DE LUCHA”

“El primero de Mayo debe ser un símbolo de solidaridad internacional, de solidaridad no limitada a los marcos del estado nacional que siempre corresponde a los intereses de las minorías privilegiadas del país. Entre los millones de trabajadores que soportan el yugo de la esclavitud, existe una unidad de intereses, independientemente del idioma que hablen y el estandarte bajo el cual nacieron. Pero entre los/as explotadores/as y los/as explotados/as del mismo país, hay una guerra ininterrumpida que no puede ser resuelta por ningún principio de autoridad y que tiene sus raíces en los intereses contradictorios de las diversas clases. Todo nacionalismo es un disfraz ideológico de los hechos verdaderos: puede en un momento dado arrastrar a las grandes masas a sus representantes mentirosos, pero nunca ha sido capaz de abolir la brutal realidad de las cosas de este mundo.” ( RudolfRocker, 1936)

1.-Situación global
La pandemia del COVID-19 irrumpe en un momento de cierto debilitamiento del último periodo de globalización, con fuertes disfunciones de los mecanismos de finanzas, dirección y comunicación del sistema capitalista, un cuestionamiento general de los criterios de la gestión gubernamental, y una crisis de la hegemonía imperialista con profundización de las tensiones entre los grandes bloques geoestratégicos.
En el momento previo a la crisis sanitaria, en algunas áreas del mundo, movimientos populares de gran importancia se afirmaban contra el sistema y cuestionaban la gestión política de los bloques de clases dominantes en cada formación social junto a sus estrategias operativas. La crisis sanitaria ha golpeado con muchísima fuerza el sistema de dominación. Ésta, siendo un factor exterior al funcionamiento del sistema global, revela las predecibles debilidades y carencias estructurales, estratégicas y funcionales del capitalismo globalizado y acelera la degradación en la forma de gobernar sobre los pueblos.
Por tal razón, en diversos países se ha visto cómo los gobiernos, ejemplarmente el de Gran Bretaña y el de los Estados Unidos, se han retractado de su plan inicial: permitir la expansión del contagio y las muertes en masa, para así lograr una inmunidad de grupo en la población. Esta estrategia, junto a la degradación de los sistemas de salud pública y los golpes durísimos a los sectores más desfavorecidos, podía haber llegado a ser un verdadero genocidio social. Al renunciar a esto, se puede considerar que las burguesías británica y estadounidense marcaron un retroceso político ante lo que hubiera podido provocar algún grado de agitación social.
Así, la crisis sanitaria actúa como un elemento que expone y potencia las debilidades, los desequilibrios y los factores de colapso del sistema y al mismo tiempo constituye una posible innovación sistémica, un nuevo factor central de insuficiencia y de bloqueo en su funcionamiento. En síntesis, la pandemia profundiza un ciclo de crisis económicas y sociales que ya estaban a punto de estallar, con una secuencia diferenciada en el manejo y la salida de la crisis sanitaria.
La capacidad de los diversos bloques geoestratégicos para enfrentar la situación y sortear este momento - que puede llevar a la paralización de la economía mundial - parece ser diversa. En efecto, la aceleración de la confrontación entre China y Estados Unidos y la configuración de la relación de fuerzas dentro del nuevo ciclo puede conllevar un ataque sin precedentes, contra las condiciones de vida de las clases populares en todo el planeta, sus derechos sociales y políticos y todos los elementos de emancipación que se han podido conquistar, afianzar o al menos conservar y mantener durante el último periodo histórico.
Las intervenciones para desatascar y relanzar la economía mundial implican una movilización enorme de recursos financieros que generaran deuda, políticas de austeridad, nuevas ofensivas contra el servicio público y un intento estratégico de aumento de la explotación, del control y de la dominación contra las clases populares.
Hay que destacar cómo el mercado global queda claramente afectado por esta crisis económica (tanto a nivel material como ideológico) y no debería extrañarnos la regionalización económica de diversos estados y potencias. Pese a eso, hay que plantearse que la globalización va a seguir siendo un factor importante de la economía mundial y que la radicalización de la explotación será un elemento decisivo de su configuración en el próximo ciclo.
A escala planetaria, el nivel de endeudamiento es más de dos veces la producción mundial. Esta crisis también podría servir para licuar deudas o cobrarlas en diferido, o rediseñar nuevamente el gran casino financiero internacional.

1.1 -La situación en Europa
En lo que concierne al continente europeo, si se vislumbra desde el Eurogrupo un intento, aunque parcial, de atenuar las rigideces presupuestarias, se hace en el marco habitual, mediante el aumento de la deuda y la socialización de los costos (descubriendo los gastos sanitarios y los más directamente relacionados con la emergencia de COVID 19) con el fin de mitigar los efectos de la crisis económica provocada por la crisis sanitaria con intervenciones de apoyo a las economías nacionales. Una intervención dentro del marco capitalista.
Tendrá que ser contrarrestado el previsible ataque contra las condiciones de vida, de salarios y de rédito de las clases populares, con la implementación de modelos políticos de control, de encuadramiento y de restricción de los espacios y modelos de acción de los aparatos de Estado y aparatos capitalistas de mando. También será necesario contrarrestar las derivas autoritarias y el control social que avanzan peligrosamente a raíz de la emergencia sanitaria y que reducen el alcance de las intervenciones sociales.

1.2 -La situación en Turquía
Como en casi todas partes, Turquía está atravesando una crisis importante debido a la aparición del coronavirus, el funcionamiento del sistema capitalista y las malas políticas estatales. En este período, cuando todas las áreas de la vida social se ven afectadas, el Estado ignora a aquellos que están en riesgo y oprimidos/as, mientras toma medidas para los más privilegiados en la "lucha contra la epidemia".
Debido al cierre de empresas, la cuarentena y el cese de actividades económicas, cientos de miles o incluso millones de personas son despedidas o condenadas a morir de hambre por la "licencia sin goce de sueldo".
La mayoría de los/as trabajadores/as del mercado que continúan trabajando durante el proceso epidémico y los/as trabajadores/as de la salud que tienen una carga considerable durante este período y se enfrentan a la enfermedad, no cuentan con las condiciones de protección para la prevención del contagio.
Una vez más, los poderes políticos y económicos no se preocupan por si los sectores más empobrecidos son capaces de satisfacer incluso sus necesidades más básicas. Las campañas lanzadas por el estado para aparentar que se preocupa por las clases populares ni siquiera se hacen con los impuestos recaudados del pueblo durante años. Por supuesto, las medidas paliativas que se llevan a cabo tienen como objetivo aumentar la dependencia, en lugar de tratar de eliminar las injusticias económicas, que no satisfacen las necesidades reales.
Bajo tales condiciones, la organización de los sectores populares locales entra en contradicción con la política del gobierno, cuyo inmenso aparato responde solo a través de la ignorancia. Para responder de manera colectiva en función de las necesidades vitales durante la crisis del coronavirus, han surgido organizaciones bajo el nombre de "redes de solidaridad".


1.3 -La situación en Latinoamérica
América Latina atraviesa una situación particular. Países con crisis económicas previas (caso de Argentina), o de revuelta social como Chile, otros donde recién asumían nuevos gobiernos de derecha como Uruguay, presentan rasgos en común. Como por ejemplo: el aumento de la precariedad, despidos, envíos al seguro de desempleo y el hambre que asola a un segmento importante de la población. Perú y Argentina están bajo cuarentena total y militarización de la vida social, lo mismo que Chile y Paraguay donde se aplica el toque de queda. En Uruguay se aplica el aislamiento social aunque no hay cuarentena obligatoria y poco a poco se plantea retomar la actividad económica.
En Brasil la situación se complica día a día. Nos encontramos ante un escenario en el cual por un lado, las condiciones de vida se tornan cada vez más precarias, con el desempleo en aumento, el costo de vida subiendo y miles de trabajadores informales y autónomos que no pueden garantizar su sustento cotidiano. Por otro lado, un gobierno que viene actuando para flexibilizar las medidas de aislamiento social y colocando la vida de millones de trabajadores en riesgo. El argumento es que la economía no puede parar, como en varios países de la región.
La fórmula es simple. Sin una política de renta mínima que verdaderamente garantice el sustento de los trabajadores desempleados, informales y autónomos para que todos puedan mantenerse en aislamiento social, Bolsonaro establece las condiciones para que las personas tengan que escoger entre arriesgar su salud o pasar hambre. Así, se abstiene de cualquier responsabilidad, ataca a los gobernadores que están defendiendo la cuarentena como medida para prevenir un colapso del Sistema Único de Salud y crea el escenario perfecto para seguir con su proyecto ultra-liberal conservador. En la disputa de poder entre los de arriba, Bolsonaro promueve el caos y la crisis como técnica de gobierno. Para él, la salud y la garantía de derechos no importan siquiera un poco, así como no importa un colapso del sistema de salud pública. No actúa para evitar una crisis sanitaria, social o económica, la promueve para gobernar en forma más efectiva e imponer un proyecto ultra- liberal, patriarcal, conservador y racista.
En términos generales, esta crisis ha dado paso a diferentes medidas populistas de distintos gobiernos, pero casi todos aplicando una fuerte política de derecha en materia de represión y control social. Por lo general, las ganancias empresariales no son afectadas, incluso se plantean medidas que permitan que la burguesía "reactive" la economía dentro de la lógica neoliberal. Seguramente aumente la deuda externa de los países latinoamericanos y a ello hay que sumarle la baja en el precio internacional del petróleo que golpea a varios países de la región, entre ellos Venezuela, Ecuador, Colombia, México, Brasil, etc. Algunos de esos países ya venían con el sector petrolero seriamente desmantelado o con dificultades de distinta índole. Podríamos ver en el futuro próximo una caída de los precios de algunas materias primas, sobre todo en la zonas de capitalismo dependiente, mientras tanto otros productos como cereales, podrían aumentar exponencialmente. Esto repercutirá negativamente en las economías latinoamericanas y la crisis recaerá sobre las clases populares.
Por otra parte, EEUU que tiene serios problemas internos con esta crisis, no quiere perder el control de su "patio trasero" y busca generar y sostener cierta inestabilidad política, económica y social en la región para poder mantener la cohesión y el control social. Esto también sirve a varios gobiernos locales, en su mayoría alineados con EEUU.

1.4 -Los países asiáticos como ejemplos del intento de control social extremo
Es importante observar lo que ocurre en Asia, caso de China y Corea del Sur principalmente, donde se vienen aplicando mecanismos de control social extremos, basados en la tecnología. Dichas sociedades se han convertido en inmensos panópticos donde la vigilancia es efectiva y constante en busca de disciplinamiento social a gran escala. Dicho modelo de control social parece "exportarse" al mundo bajo el epígrafe de "sabemos cómo contener la pandemia". En realidad, es un recetario para contener las poblaciones. 

1.5 -La situación de las mujeres
Esta crisis sanitaria también ha impactado de manera profunda en las mujeres y disidencias, especialmente del mundo popular. Las medidas de confinamiento han hecho aumentar la violencia machista y los feminicidios. Por otro lado se ha exacerbado la explotación en lo relacionado al trabajo de las mujeres, a la vez en la esfera domestica (trabajo domestico sin remuneración: los quehaceres del hogar y las labores de cuidado) y en la esfera laboral de empleo, ya que las mujeres constituyen la mayor parte de los sectores ahora reconocidos como esenciales en la crisis (salud, trabajo social, gran distribución, agroalimentario, etc). 
La gran cantidad de despidos y la flexibilización del trabajo, viene a precarizar aún más los bajos ingresos de las mujeres en el mundo del trabajo. Casi la mitad de los hogares nucleares mono-parentales de jefatura femenina son pobres, al considerar su propia capacidad de generar ingresos mediante el trabajo remunerado y las bajas pensiones contributivas, lo cual se ve agudizado por el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado. Debemos considerar que en América Latina, la gran cantidad de mujeres y niños en las iniciativas comunitarias como las ollas populares o las redes de abastecimiento popular denotan esta grave situación. La crisis del capital verá la necesidad de fortalecer otros espacios de la dominación, los próximos meses serán cruciales para analizar los impactos que pueda tener la profundización de la violencia patriarcal en todos sus ámbitos.
En conclusión, esta ofensiva generalizada ya está en marcha. Si los elementos de socialización de las pérdidas se confirman, ésta no podría ser contenida y regulada, sino más brutal y densa. Sin embargo, la ofensiva se desplegará y con ella la lucha social será uno de los factores posibles que determinen la situación. Muchos factores dependen de cómo el núcleo hegemónico de las clases dominantes evalúe el riesgo sistémico y las posibilidades de explosión social.


2.-Las izquierdas
Dentro de este cuadro prospectivo, debemos contemplar la complejidad del momento para la izquierda y las posibilidades de un cierto retroceso, ya sea reformista, ya sea de intención revolucionaria o al menos consecuentemente radical. Pero sin lugar a duda, se pueden abrir posibilidades para el desarrollo de una práctica militante combativa y de tono liberador a nivel social y crítica radical del sistema.
Sin caricaturizar, las fuerzas dominantes en el aún llamado espectro de la izquierda son social-liberales / “progresistas”. Esto no significa que sean simplemente fuerzas directas de encuadramiento y de intervención al servicio del capital. Tienen un margen de maniobra táctico (o de estrategia corta) combinado con un papel subalterno, con un sometimiento estratégico a los movimientos de las clases dominantes.
Estas fuerzas saben que si se plantean de manera permanente conservar una integración dentro de los aparatos estatales, dentro de los centros de poder, incluida la presencia gubernamental aunque sea en forma subordinada a la derecha, pueden desaparecer o quedar en situación marginal dentro del espectro político. Es el dilema de la socialdemocracia europea y de los progresismos latinoamericanos, por ejemplo. Por eso están en constante acomodamiento entre su subordinación estratégica y una corta pero obligada sensibilidad con los movimientos sociales y con la acción de las distintas fuerzas que exceden al social-liberalismo y al progresismo, incluidas las que representan un proyecto de tipo más reformista, dado que pretenden mantener su electorado.
Otro rasgo central de la relación de fuerzas que se da en Europa es la evolución general de la izquierda reformista, que ya estaba en crisis o al menos en desequilibrio, antes de que apareciese el coronavirus. Estas fuerzas que van desde Jeremy Corbyn, del partido Laborista del Reino Unido, hasta Pablo Iglesias, del partido Podemos en España, están marcadas por su corte cultural, político y estratégico de tipo estatalista y de gobierno. Tienen una concepción política que ve los medios concentrados en los aparatos de Estado y las posibilidades de la acción electoral pública como el elemento central de contrapoder frente a los bloques dominantes.
Incluso antes de la emergencia del COVID, ya era evidente una tendencia a su neutralización, absorción y desagregación por los núcleos del social-liberalismo.
 Entre otras cosas, estos sectores han demostrado que no son capaces ni están sustancialmente interesados en oponerse a las diversas formaciones de extrema derecha y a su desafortunado avance en el consenso social, ni siquiera desde el punto de vista cultural. No resulta nuevo si entendemos que el fascismo ha sido, históricamente, una herramienta del capitalismo para su perpetuación en momentos de crisis.  Sin mencionar las propuestas de oposición al neoliberalismo, por no decir revolucionario, completamente olvidado del campo de juego, excepto en raras ocasiones. Es tarea nuestra la de reconstruir este espacio, tanto a nivel político como social.

3.- Elementos de resistencia 
En la situación actual, existe un campo de resistencia que es complejo, con fuertes contradicciones internas y raíces sociales, culturales y políticas diferentes. Este campo integra una resistencia popular difusa, y también que hace frente a una importante desorganización en varios sectores. La ausencia de lo colectivo favorece el miedo o la resignación frente a las presiones de la jerarquía, así como al riesgo de perder su empleo o su ingreso. Las garantías sanitarias, la detención de actividades no esenciales y muchos otros logros para nosotros/as y nuestros/as compañeros/as, se conquistaron gracias a nuestra organización, en nuestros sindicatos y organizaciones/asociaciones de lucha. Esta resistencia también se concreta a veces en organizaciones populares de nuevo cuño y a veces en procesos de revitalización de organizaciones de tradiciones anteriores. Se integran en el campo de la resistencia corrientes y fuerzas que vienen de horizontes muy diferentes de la que podríamos llamar una dinámica libertaria, basada en la preeminencia de la acción política de masas.
El campo de la resistencia que bordea a la izquierda reformista, -con todas las ambigüedades que esto comporta- comprende corrientes y organizaciones de matriz estatalista cuya orientación de lucha (con visos a veces autogestionarios, autoemancipatorias, democráticas de base) es táctica, frágil, y susceptibles de moverse hacia el autoritarismo.
Somos una fuerza de lucha en el archipiélago de resistencias y, al mismo tiempo, somos una fuerza importante para proponer el poder popular, la autogestión y la democracia directa. Es decir, el proceso político de avance permanente hacia el comunismo / socialismo libertario. En esta situación, donde convergemos con otras fuerzas en lucha, buscamos construir y dar impulso a procesos de trabajo político, siempre desde las bases sociales de las clases populares, en función de sus prácticas, sus demandas y sus aspiraciones.
Las organizaciones populares animan la lucha y alientan todo lo que construye independencia y autonomía para nuestra clase. Es a partir de ellos que construimos una fuerza emancipatoria y que promovemos un poder popular que escapa a los aparatos y estrategias de tipo gubernamental y capitalista.


4.-Ejes de respuesta
-Potenciar y reforzar los espacios de solidaridad y de apoyo mutuo de las clases populares desde el nivel barrial a los espacios internacionales, para romper con la lógica de que el Estado nos protegerá, y para generar organización popular.
-Retomar y reforzar las alianzas estratégicas y de lucha junto a otras organizaciones políticas y también en el nivel social. Especialmente en éste último, con el anarcosindicalismo y el sindicalismo alternativo, los movimientos de inquilinos, por la vivienda, por los servicios públicos (salud, educación, servicios sociales), antirracistas, feministas, movimientos territoriales, derechos de migrantes, ecologista...
-Preparar, con estas organizaciones, planes de lucha desde los sectores populares para después del confinamiento. Mientras tanto, potenciar acciones que vayan desde los "cacerolazos" a las huelgas de alquileres u otras. Defender los espacios de viabilidad política y de autoorganización frente a las derivas autoritarias y represivas llevadas a cabo a raíz de la emergencia sanitaria.
-Exigir condiciones máximas de protección en el trabajo, especialmente en los sectores sanitarios, de la alimentación, de los transportes, de atención al público, etc. Impulsar la denuncia o el escrache, o incluso la paralización de la actividad.
-Contrarrestar los discursos del poder mediante la crítica a sus decisiones incorrectas o contrarias a las libertades, a los derechos sociales y a la vida, a los recortes en los servicios públicos (especialmente en sanidad) que nos hacen más vulnerables ante el virus e incrementan su mortalidad.
-Enfrentarnos al discurso del odio de las fuerzas de extrema derecha, que pretenden dividir a las clases populares mediante mecanismos de manipulación de masas.
-Poner en cuestión el desarrollo productivista, la devastación ecológica, el maltrato animal y la agricultura extensiva e industrial. En definitiva, el sistema capitalista.
-Generalizar el derecho a rechazar la jornada laboral en caso de peligro en el trabajo, uso del derecho a la huelga cuando sea necesario.
-Socialización de la industria farmacéutica y del sistema de salud, y de todos los servicios esenciales.
-Devolver al horizonte político la producción bajo el control de los trabajadores y las trabajadoras.
-Potenciar la coordinación, debate y trabajo en común del anarquismo organizado a nivel político, y mediante nuestra inserción social potenciar el sindicalismo de clase y otros proyectos revolucionarios a nivel internacional.


PARA LAS CLASES POPULARES TODOS SON TIEMPOS DE LUCHA!!
CONTRA EL AJUSTE, CONSTRUYAMOS PODER POPULAR!!
POR EL SOCIALISMO Y LA LIBERTAD!!
ARRIBA LOS Y LAS QUE LUCHAN!!

Coordenação Anarquista Brasileira – CAB
Federación Anarquista Uruguaya – FAU
Federación Anarquista Rosario – FAR (Argentina)
Organización Anarquista de Córdoba – OAC (Argentina)
Federación Anarquista Santiago – FAS (Chile)
Grupo Libertario Vía Libre (Colombia)
Union Communiste Libertaire (Francia)
Embat – Organización Anarquista (Cataluña)
Alternativa Libertaria – AL/fdca (Italia)
Die Plattform - Anarchakommunistische Organisation (Alemania)
Devrimci Anarşist Faaliyet – DAF (Turquía)
Organization Socialiste Libertaire – OSL (Suiza)
Libertaere Aktion (Suiza)
Melbourne Anarchist Communist Group - MACG (Australia)
Aotearoa Workers Solidarity Movement - AWSM (Aotearoa / Nueva Zelanda)
Zabalaza Anarchist Communist Front - ZACF (Sudáfrica)

viernes, 10 de abril de 2020

Posición de coyuntura FAR - Abril 2020

 

Como hemos anticipado en nuestros análisis anteriores, la pandemia se ha convertido en un gran paraguas para todo tipo de avance de los de arriba. La cuarentena ha servido de excusa para que los empresarios arremetan contra las reivindicaciones del movimiento obrero, avanzado hacia mayores grados de precariedad en las condiciones laborales de la región. De no haber resistencia de los/as de abajo, esto puede afectar a toda la clase trabajadora como tal. Dicho escenario ha reavivado el lobby empresarial en pos de una reforma laboral, a la vez que –mediados por la tecnología- se han intensificado los procesos de automatización y desregulación del empleo.
El falso debate en torno a salvar la economía o la salud de la población, a veces disfrazado de disputa entre gobierno y empresarios, dista mucho de lo que sucede concretamente en la realidad. Sectores poderosos de la economía ya han mostrado quienes marcan la dinámica del ajuste en este país. Al despido de 1500 obreros de Techint, con la venia del Ministerio de Trabajo y la nefasta dirigencia de la UOCRA, se suman los 250 del frigorífico Penta – represión mediante de Kicillof- y de infinidad de lugares más chicos en todo el país. A esto debemos agregar una innumerable cantidad de trabajadores/as suspendidos o cuyos sueldos han sido recortados, de los cuales solo se puede contabilizar a los registrados.
Entre los sectores más visiblemente afectados se encuentran el gastronómico-hotelero, el mercantil, la construcción y el empleo en casas particulares; justamente donde la precariedad es un signo constante en estos rubros. Donde no sólo se han perdido puestos de empleo, sino que aquellos que siguen trabajando lo hacen en condiciones de riesgo sanitario extremo como las grandes cadenas de supermercados (Carrefour, La Gallega, Cencosud, entre otras). No estamos dispuestos a poner nuestra salud y vidas en riesgo para que los patrones se llenen los bolsillos. Y esto lo permite claramente la complicidad del Estado y la pasividad acordada de las burocracias sindicales.
Por otro lado, una gran ola flexibilizadora recorre las administraciones públicas nacional, provinciales y municipales, con trabajadores/as de servicios esenciales precarizados, mal pagos y expuestos a la pandemia del coronavirus y al dengue. La provincia de Chubut, donde se dieron las grandes luchas por falta de pago el año pasado, hoy continúa con una deuda de dos meses a los/as trabajadores/as estatales, quienes se encuentran poniendo el cuerpo en contexto de crisis sanitaria. Asimismo los docentes reemplazantes de gran parte del país no perciben haberes ni subsidios de ningún tipo. A esto se le agrega el pago de bonos en negro, que no sólo está lejos de ser una recomposición salarial sino que además su alcance es parcial.
Las medidas ambivalentes del gobierno, lejos están de darle respuesta a los laburantes. Se busca improvisadamente mantener cierta calma en este contexto de pandemia, pero al mismo tiempo se han reprimido conflictos y han sacado decretos de protección del empleo bastante difusos. En este sentido el discurso de las burocracias alineadas al gobierno busca “defender los puestos de trabajo” a costa del salario de los trabajadores, algo que ya venían sosteniendo durante la catástrofe macrista en los últimos cuatro años. En este panorama buscarán, a su vez, la eliminación definitiva de las cláusulas gatillo de los gremios que la tengan y de fijar paritarias a la baja, defendiendo los aumentos fijos decretados por el Poder Ejecutivo, algo que recuerda bastante al Pacto Social del ‘73.
En este sentido, el Decreto de Necesidad y Urgencia 325/2020, si bien prohíbe los despidos y suspensiones por 60 días, deja la puerta abierta a que los mismos sean consensuados con las burocracias sindicales (ya que se exceptúa en caso de apelar al artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo ). Esto hace ver que la dureza del gobierno contra el empresariado no es más que una retórica para los medios de comunicación, quedando en evidencia que el ministerio conducido por Moroni no deja de contemplar los intereses de los grandes capitales.
Como siempre, pero hoy más que nunca, no son tiempos para medias tintas. O se está del lado de los/as laburantes o se está del lado de la patronal. El discurso de que de esta crisis “salimos entre todos”, viene a tratar de borrar los intereses de los de abajo, ya que no apela a la solidaridad de clase sino a respaldar a la clase política o a “cacerolear” bancando a los empresarios.
La solidaridad en este escenario complejo es vital para responder cada guadañazo patronal. La independencia de clase es imprescindible aquí para no quedar a merced de los intereses de los gobiernos y partidos políticos electoralistas. Este momento bisagra requerirá, con los recaudos y medidas sanitarias ineludibles, unidad y acción directa de los/as trabajadores/as frente a una profundización del ajuste -o inclusive de nuevos intentos de reforma laboral-. Es momento de continuar poniendo límites a los de arriba, no solo con el boicot y la denuncia virtual, sino con la acción directa, única garantía de los oprimidos. No nos quedaremos de brazos cruzados mientras intentan quitarnos derechos y conquistas históricas, en el medio de esta emergencia sanitaria. Tenemos en claro que la pandemia más peligrosa es la pandemia capitalista, que precariza, empobrece y asesina a los pueblos.
Desde la FAR llamamos a resistir despidos y suspensiones, pelear por la defensa del salario y exigir todas las medidas de seguridad e higiene que nos corresponden!
Que la crisis social y sanitaria la paguen los de arriba!
El límite lo ponemos luchando!!!
Arriba los/as que luchan!!! 
Federación Anarquista de Rosario